Indudablemente aquel
que tenga un gusto refinado por el silencio y la monotonía es aquel
que esta muerto. No hablamos del cuerpo físico, por que eso sabemos
que acabara pronto, sino de aquello que pulsa dentro de nosotros, de
un conocimiento implantado en nosotros cuando nacemos. Hablamos de la
esencia del humano, aquella chispa que le hace crecer se una manera
radicalmente diferente al prójimo cuando se le permite que sus
raíces se alimenten sanamente y su tronco a crecer con una rectitud
impecable. Es triste entonces que aquellos con este gusto, por lo que
no cambia, lo monótono, lo burdo, la famosa y mal mencionada paz
interior, sea mayoría, cuando existe todavía tanto por explorar
aquí dentro de nosotros y afuera en un mundo maravilloso donde las
posibilidades siguen siendo infinitas y devastadoras..
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