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Saturday, April 27, 2013

Batalla en el Red Krop


Año 2219 del viejo calendario terrestre. Año 160 del calendario del G.U.T.

-¡Cráneo Negro abordando la nave, repito Cráneo Negro abordando la nave, esto no es un ejercicio todas las manos a las estaciones de batalla!- La voz tronada con desesperación por los intercomunicadores de la nave. La voz hizo eco en todos los pasillos del Red Krop y comenzó la carrera hacia las armerías de la nave.

Rommelson se hallo rápidamente de pie fuera de su litera y corriendo a toda velocidad hacia su armería asignada. Rommelson era Sargento encargado de la defensa de la parte sur del segundo piso del Red Krop, que era una nave cargero tipo atlantis que zarpaba a toda velocidad en el espacio desde una base que se localizaba en Cydonia Mensae en Marte, recargaba en la base espacial E-01 a mitad del trayecto y después aterrizaba en Citadel Siete en la Tierra. Pero esta iba a ser la excepción de los viajes del Red Krop. Un escuadrón de cazas del Cráneo Negro, un clan temido por las fuerzas armadas de la tierra unida debido a su ferocidad en la batalla en tierra, mar, aire o espacio, estaba atacando al cargero y había inhabilitado ya las defensas y destrozado los cazas H/21, pequeños cazas especiales sin tripulantes diseñados específicamente para contra-atacar cualquier avance no autorizado hacia su nave matriz. La nave comenzaba a vagar hacia la deriva y quedaba bajo el cargo de su tripulación el defenderla del inminente asedio.

Rommelson entro a la armería donde su grupo ya se preparaba con su equipo, sus trajes grises de batalla, trajes de fabrica sintética de una pieza, sus chalecos de fabrica ligera que podrían resistir tal vez una o dos balas de algún arma ligera, los cascos espaciales que se usaban en caso de despresurización, su armamento pesado de grado comercial, no comparable con lo que sus enemigos pudieran traer, y suficientes balas para hundir a un destructor naval en la tierra, por que si de algo se podían servir es que la cantidad de municiones que les proporcionaban debían rebasar al menos diez veces la cantidad de tripulantes de la nave. Rommelson se dirigió hacia su casillero, que era un gigantesco ataúd hecho de acero terrestre, y puso su pulgar en lo que parecía ser una pequeña calculadora con una pantalla azul. Rommelson después introdujo su código y este se abrió para revelar lo que guardaba en su interior.

Dentro se encontraban doscientos cincuenta kilos de puro acero y fabrica ligera con la maquinaria mas avanzada hasta la fecha, suficientes motores como para mover a un elefante, una computadora semi-inteligente, con capacidad de analizar y cambiar el factor de la batalla en segundos, y la capacidad de resistir el cañonazo directo de un caza espacial. Lo que tenia frente de el era una armadura K-18, una armadura mecanizada K-18 creada por la corporación MEI, Mecánica Especial Incorporada, para los oficiales de las fuerzas armadas, era de las pocas cosas que se otorgaban fuera del ámbito militar que proponían una oportunidad de sobrevivir a algo como esto. Rommelson tenia la suerte de que se le asignara un modelo viejo, por llamarle así, pero aun bastante vigente ante las situación que se aproximaba e igual de resistente que los modelos en venta. Sin dudar se puso la armadura completa a excepción del casco debido a que el tiempo se acortaba y se escuchaba el sonido de tiroteos proviniendo de los pasillos.

Rommelson miro dentro del casillero y tomo una pieza de mas de cuarenta kilos de peso, hecha de aluminio y acero. Lo que tomo era un Fusil de Asalto Pesado MC-29 con capacidad para un paquete de trescientas balas y cuatro granadas de veintidós milímetros. Suficiente para destruir una compañía de soldados normales o a un grupo de tanques mal defendidos. Rommelson tomo el MC-29 con ambas manos y de paso escucho los tiros de varios tipos de armas aterradoramente cerca.

-Carmion- Dijo Rommelson con su voz firme y profunda, trono los dedos un par de veces y apunto a la puerta -Cierra la puerta- Y sin dudarlo así lo hizo el soldado y de paso destrozo la consola pegado a esta, si de las dos consolas una no servia entonces la otra tampoco funcionaria, creadas así por razones de emergencia como estas aunque ciertas veces podía beneficiar y otras podía ser letal. Rommelson conecto un gancho que salia de la culata del arma a su brazo derecho y después saco un paquete de trescientas balas del casillero y lo cargo en el arma. Después de hacerlo jalo su brazo derecho haciendo que el arma escupiera la cubierta metálica del paquete y cargara la primera bala en la antecámara. Se escucho silencio por un segundo y Rommelson hizo una seña con su mano izquierda para que guardaran silencio.

Detrás de la puerta se escucho el sonido de un soplete atómico, aquello no era un juguete con el cual se debiera jugar ya que hasta el titanio se deshacía en segundos ante tal fuerza. La llama morada que provino del exterior corto rápidamente por la puerta pero antes de que esta terminara de cortar a través de la puerta Rommelson abrió fuego contra esta e hizo unos agujeros gigantescos. De nuevo el silencio.

Rommelson apunto a dos de sus hombres y después a la puerta. Los soldados avanzaron lentamente hacia la puerta y tumbaron la porción cortada que creo una salida inmediata. En el pasillo yacían al menos unos seis cuerpos que habían pintados las aburridas y monótonas paredes gris metálico de un rojo patriótico. Rommelson detuvo a sus hombres y salio primero para examinar la situación. A su derecha quedaba un hombre aun vivo y sin heridas aparentes. Este le miro con miedo mientras trataba de no dejar caer su sub-ametralladora Machiavelli A1, modelo militar de bajo poder, de la Corporación Visión Competitiva y hablo lentamente.

-Que clase de... monstruo es usted- Dijo con voz temblorosa. Rommelson le miro con indiferencia y apunto su rifle al hombre mientras le quitaba su arma.

-Yo no soy el monstruo aquí. Yo no ataque naves sin provocación. Yo no acabe con la vida de varios hombres inocentes, con familia, padres, madres, hermanos y hermanas, hijos e hijas, no sabe la tristeza que causara cuando todos ellos lleguen de vuelta en cajas. Yo no mato para satisfacer mis placeres carnales, ni tengo un sentido de revolución tan enfermizo como el suyo, yo sirvo a la humanidad por que es mi deber. Todos los ladrones y asesinos deberían ser colgados, empezando con ustedes- Rommelson puso el cañón del rifle en la frente del hombre y continuo -Elegiste el lado equivocado de la pelea-

-Por favor... no- Dijo el hombre mientras se encogía de hombros y cerraba los ojos a la vez mirando hacia cualquier otro lado que no fuera el de aquella terrorífica figura.

-Haz dicho la palabra mágica- Rommelson no dudo ni un segundo, jalo el gatillo y decoro otra porción del pasillo y su armadura con rojo carmesí y fragmentos de masa cerebral, fragmentos mucho mas pequeños del cráneo volando por todos lados, el cuerpo quedando contra la pared, su arma acostada suavemente sobre del el con un ojo siempre vigilante, un ojo que colgaba del lado izquierdo del cráneo y se balanceaba de un lado a otro. El otro ojo se había salido de su órbita y quedo a los pies de Rommelson, este lo miro con asco y le aplasto como si fuera un insecto. -En acción gente, tenemos prioridades y una nave que salvar- La cuadrilla de Rommelson le siguió por los pasillos del Red Krop y en varias ocasiones se encontraron con hombres enemigos y aliados, le mostró toda su hermandad a aquellos hombres que peleaban como podían y todo su odio a aquellos que simplemente se escondían, a estos los uso en las lineas como carne de cañón, como lección para aquellos que decidieran evitar su destino en aquel lugar que probablemente seria su tumba. A sus enemigos no les mostró ni un gramo de piedad, -Son como una jauría de lobos, hambrientos, salvajes, feroces en la batalla y bien reunidos, pero una vez que cortan al líder se encuentran sin orden y en pánico, no les teman que son menos que hombres, son menos que las nobles bestias de la tierra, son idiotas que se dejan llevar por la marea y sus sentidos mas salvajes, ¡muéstrenle quienes son los superiores!- y con estas palabras Rommelson puso el ejemplo en claro, no le tenia ni tendría piedad a sus enemigos. Muerte a todo aquello que no perteneciera a la tierra unida y no portara su gris emblemático. Muerte a todos los traidores que dejaron a la humanidad. Muerte a aquellos que no desearan ayudar a la humanidad a progresar y crear un mejor futuro. Muerte al Cráneo Negro. Ese era su mandato en aquel momento.

Al fin habían progresado por toda la zona sur y habían exterminado a una gran cantidad de enemigos pero estos seguían apareciendo como una infestacion de cucarachas. Rommelson y su cuadrilla se movilizaron hacia el puente principal, donde todas las fuerzas aliadas restantes se habían reunido para planear el siguiente movimiento.

Encargado estaba el Capitán Maestre Deimos Alicante del Red Krop y su tripulación. Estaba discutiendo las posibilidades de un escape hacia las bahías principales de la nave, donde quedaban suficientes transportes para un escape veloz, pero tenían un problema. La mayoría de la tripulación. no sabia combate armado y de los que sabia al menos un cuarenta por ciento estaba herido con un diez por ciento herido de gravedad e incapaz de seguir luchando. Era una cuestión de vida o muerte.

-Bien... podemos pasar por la sección A del primero piso y después pasamos por estos pasillos en grupos pequeños hasta la sección C y de ahí directo a la bahía principal- Dijo Deimos, acomodado sobre una mesa donde un reflejo tridimensional daba una impresión del estatus actual de la nave y de todo lo que le habitara, puntos rojos invadían la mayoría de la nave, Cráneo Negro, y algunos sectores estaban en amarillo, lo cual significaba que estos se estaban despresurizando rápidamente mientras que otros, de color negro, habían sido sellados automáticamente por los sistemas de la nave para prevenir un eventual colapso de la estructura. Rommelson se reporto a la mesa de oficiales, donde Deimos y al menos otros siete oficiales discutían la situación; desengancho el arma de su armadura y la dejo caer en el centro de la mesa, cortando la imagen de la nave.

-Necesitamos mas municiones- Dijo Rommelson. Deimos le miro con asombro y respondió.

-Me alegra que siga con nosotros Sargento, no podría esperar menos de usted, pero lo que necesitamos es salir de aquí y de inmediato. Tenemos, hombres heridos de gravedad y no pienso perderles, no pienso perder a nadie mas en esta locura- Respondió Deimos. Rommelson no hizo ni un solo gesto y dijo. -Somos quinientos hombres en esta nave. Ciento veinte saben combate armado. La mitad esta herida y aproximadamente veinte ya no pueden luchar. No hay pretexto para no lograr una victoria sobre el Cráneo Negro- Deimos parpadeo y se quedo con la boca abierta por unos segundos mientras miraba el mapa y el MC-29.

-Rommelson, el cargamento puede perderse, es lo de menos. Lo que necesitamos es salvar la vida de los ingenieros y soldados. Los necesitamos a ellos, en especial a ellos- Deimos saco un cigarrillo hecho a mano con un pequeño cráneo negro impreso en la colilla y estuvo a punto de encenderlo pero Rommelson se lo quito de las manos y lo aplasto.

-No es el cargamento sino la nave y la tierra. No podemos dejar que se lleven algo que tomo años construir. Ademas, es un símbolo de la tierra. Los salvajes no tienen esta clase de naves y no se les puede permitir este privilegio, usted lo sabe y lo sabe mejor que nadie, sus directivas la dicen que debe usar toda la fuerza disponible para defender la nave y al menos que la situación lo demande debe mandar la nave a auto-destrucción para evitarles el gusto a estos bastardos de usarla. La situación no lo amerita, lo que amerita es mas municiones y hombres dispuestos, con fuego en el corazón y en el alma para defender la gran unión- Dijo Rommelson. Deimos apretó ambos puños con fuerza e hizo una seña para que Rommelson le siguiera a un lugar apartado de los hombres. Deimos hablo en voz baja.

-Escuchame maldita cosa, no se que te propongas pero no voy a perder la vida de mis hombres aquí. Preferiría dejar que cien naves cayeran en manos del Cráneo Negro a dejar que tan solo uno de estos hombres cayera en sus manos. Son la mejor tripulación. que un Capitán podría pedir, carajo no voy a dejar que tus estúpidos directivos ni los míos o tu maldita división se interponga- Dijo y pico el pecho, la armadura, de Rommelson con su dedo indice derecho. Rommelson no decía ni hacia nada solo le miraba fijamente.

-El primer protocolo de las fuerzas armadas me obliga a poner fuera de peligro a cualquier fuerza aliada sea local o extranjera... segundo protocolo instituye que debo salvar cualquier objeto perteneciente al gobierno unido mientras que no perjudique o impida el primer protocolo... el tercer protocolo me obliga a quedarme en una zona de guerra a proteger fuerzas aliadas mientras que no interfiera o perjudique los protocolos antes mencionados... el cuarto protocolo dice que debo ponerme fuera de peligro lo antes posible pero sin antes haber hecho los últimos tres protocolos y sin tratar de interferir con estos... mi programación es compleja y paradójica pero se lo que debo hacer... debo salvarlos a ustedes y después a la nave... soy la ultima prioridad en mi lista de protocolos...- Dijo Rommelson con voz casi monótona lo cual llamo la atención de varios de los soldados cercanos a el. Deimos miro con sorpresa a Rommelson y se sintió casi forzado a darle un golpe en el rostro.

-¡Cállese! ¡No hable de eso frente a las tropas, este no es el momento ni el lugar para hablar de esto!- Dijo Deimos y continuo -¡Esto es lo ultimo que necesito en este momento!-

-Séptimo protocolo de seguridad interna universal, no debo revelar mi identidad a nadie que no sea un oficial con rango mínimo de Capitán y si no existe un rango de ese nivel entonces reportarme al oficial con el mayor rango en la unidad- Respondió Rommelson. Deimos asintió y puso su cabeza contra el pecho de Rommelson. -El evento actual me indica que usted esta pasando por una situación de estrés que le impide tomar las acciones indicadas, si ese es el caso entonces debo reportarme con el siguiente oficial en cargo que es el Teniente de Vuelo-

-Así es pedazo de porquería, haz lo que quieras... prioridades y protocolos es todo lo que sabes y sabrás hacer- Respondió Deimos, Rommelson continuo.

-Sabe bien que no tengo sentimientos ni nunca los tendré... por eso soy una maquina para matar, un numero en los bancos de memoria de mi división y el ejercito de la tierra. En cuanto muera mi numero desaparecerá y aparecerá un nuevo Espectro para tomar mi lugar en mi antigua capsula- Dijo Rommelson y continuo. -El Teniente Rumova sera el que me de las ordenes de ahora en adelante-

-El teniente no debe cargar con esto, mi nave sigue siendo mi responsabilidad y debo continuar mi tarea y mi trabajo. Rommelson, cuatro años protegiste esta nave y ahora... ¿te das por vencido, es eso lo que entiendo?- Pregunto Deimos.

-Sabe bien que no puedo violar las leyes que me puso la división en mi chip de memoria... ademas no quiero ver que mueran todos mis amigos- Dijo Rommelson. Deimos sintió un jalón al escuchar eso y observo a Rommelson sorprendido.

-¿Escuche bien lo que dijiste?- Pregunto impresionado.

-Eso es correcto Capitán. A pesar de que no debo relacionarme con la tripulación., ni puedo, eso tuvo que pasar tarde o temprano... no quiero que nadie muera ni--- Rommelson se sintió extraño por un segundo e hizo una expresión de tristeza. -No quiero que sus familias, sus esposas, sus hijos, sus padres, sientan el peso tan horrible de sus muertes, yo jamas podría vivir con eso-

-Algo debe estar mal con tu chip... esas cosas no deberías decirlas, mucho menos pensarlas- Dijo Deimos y miro como Rommelson parecía confundido.

-Lo se pero creo que no puedo negarlo... puedo ser una maquina pero sigo siendo humano- Deimos pensó por un segundo y ordeno que Rommelson le siguiera a la mesa de oficiales y hablo en voz alta.

-Su atención por favor. Gente por favor requiero de su atención- La tripulación presto toda su atención a Deimos y este continuo. -Necesito informarles de algo muy importante... algo relacionado con el Sargento Rommelson el cual conocen ya muy bien- Rommelson sabia a donde se dirigía la situación y dijo.

-No lo haga Capitán. Esta violando protocolos de la división, el ejercito y el gobierno. Su rango esta en juego- Dijo Rommelson.

-El Sargento... es... el...- A Deimos parecía acabarsele el aliento y las ideas. No sabia que o como debía describir la situación actual. Una chispa de inspiración surgió de pronto y le dio una idea preliminar de como decirlo. -¿Alguien sabe o ha escuchado de los espectros, el programa o algo relacionado a esto, los super soldados de la unión?- Los soldados se vieron confundidos al igual que la mayoría de los oficiales pero algunos levantaron la mano. Deimos apunto a uno de los soldados y le ordeno que hablara.

-Un Espectro es una especia de fantasma...- Dijo el soldado. Deimos estuvo a punto de decir algo pero el soldado continuo. -También es un rumor de que existe una división en el ejercito llamada División Espectro que usa una clase de maquinas para la batalla, super soldados, parte maquina y parte hombre...- Deimos bajo la cabeza y asintió.

-Una clase... de maquinas para la batalla... ¿algo así como el Sargento aquí presente no es así?- Hubo una confusa respuesta de risas, murmullos y expresiones de sorpresa por parte de todos. -¿Y si fuera real?- Todo quedo en silencio por unos segundos.

-¿Es una broma cierto? Capitán, es imposible que tal cosa exista... una maquina humana- Respondió el Teniente de Vuelo. Deimos le ordeno a Rommelson que se quitara uno de sus guantes.

-¿Sera?- Deimos saco su cuchillo de combate y atravesó la mano de Rommelson sin que este hiciera un gesto.

-Necesito esa mano para luchar señor- Dijo Rommelson sin siquiera remover el cuchillo. Hubo algunas risas, nerviosas todas, pero nada mas después que el silencio total.

-Parece broma. Algo enfermo pero es real... Rommelson, como ustedes lo han conocido durante cuatro años, su nombre real, o mejor dicho numeración, es 4018. El es un Espectro clase Alfa usado para misiones de Asesinato e Infiltración. 4018 es una unidad asignada especialmente al Red Krop debido a su importancia comercial y militar, aunque la segunda no es algo que debe importarles ni deberían conocer. Puede parecer una locura para algunos y para otros puede ser de lo mas lógico- Deimos saco su cuchillo de la mano de Rommelson y lo guardo. -Es su decisión si lo aceptan o prefieren seguir viviendo en las sombras que les da el gobierno y el ejercito- El puente seguía en silencio y parecía que seguiría así de no ser por una explosión que provenía del sur del pasillo que conectaba al puente directamente con la zona de elevadores y vivienda.

-Rommelson... ¿Cuantas armas y municiones quieres?- Pregunto Deimos. Rommelson se puso de vuelta su guante mientras pensaba.

-Déjenme dos rifles de asalto, dos sub-ametralladoras, una ametralladora pesada y quinientas rondas para cada arma- Dijo Rommelson. Sin dudarlo los soldados le dieron lo que pedía. Algunos le deseaban buena suerte y otros le daban un apretón de mano. Uno de los oficiales le miro fijamente y le dio su pistola.

-Usala sabiamente Rommelson. Esta Colt a estado en mi familia por generaciones, desde los tiempos anteriores a las grandes guerras o la llegada al espacio, que te sea de gran utilidad como lo ha sido para todos los que la han usado- Dijo el oficial y Rommelson la tomo con gusto.

-La cuidare bien... también te la devolveré como me la diste- Rommelson sonaba optimista pero sabia que del puente no iba a salir con vida ni aunque los poderes mas altos se presentaran para defenderle.

-¿Listo Rommelson?- Pregunto Deimos. Rommelson tomo un par de sub-ametralladores de Mecánica Especial Incorporada Mk IV y puso ambas armas en modo automático.

-Salgan de aquí. Les seguiré en cuanto acabe- Deimos asintió e hizo algunas muecas, este apunto a la salida de emergencia y los últimos soldados y oficiales en el puente salieron rápidamente,, Deimos siendo el ultimo, y corrieron por el pasillo secreto a toda velocidad. Deimos se quedo unos segundos mirando a Rommelson esperando pacientemente a que la puerta principal del puente cayera.

-Rommelson...- Deimos no supo que decirle en ese preciso momento, el silencio fue abrumador y cortaba su inspiración.

-Sal de aquí Deimos, yo me encargo de ellos- Deimos se sintió cálido por dentro, aquella fue como la voz de un padre que cuida y vela por sus hijos ante la adversidad. Cayo después en el que Rommelson jamas le había llamado por su primer nombre desde que lo había conocido.

-Gracias Henrich. Me siento orgulloso de haberte conocido... de conocerte, tengo fe en que regresaras con nosotros-

-Alae iacta est-

-La suerte esta lanzada... tu no crees en eso-

-No, pero pienso que mi destino ya esta escrito por lo que es mejor aceptarlo de una vez-

Deimos corrió por el pasillo a toda velocidad y llego con su tripulación. Deimos escucho como algo pesado golpeo el suelo y después una infinidad de tiros proviniendo desde el puente. Deimos pudo escuchar las armas de Rommelson aun disparando y sintió esperanzas. La tripulación. corrió hacia la bahía principal y tomo las naves de transporte espacial. Los motores comenzaron a cobrar vida y la tripulación. Comenzó a desaparecer en los estómagos de las bestias metálicas. Antes de que se dieran cuenta ya todos estaban a salvo y a varios cientos de kilómetros del Red Krop.

-A salvo...- Deimos estaba pensando como le informaría al gobierno la perdida de la nave y de Rommelson pero no quería pensar en lo ultimo. Tenia esperanzas de que saldría vivo.

-Señor masa critica en el Red Krop- Dijo un ingeniero examinando una pantalla. Deimos se acerco a la pantalla y la observo. El Red Krop se veía rojo como carbón ardiendo, eso solo podía significar que los reactores se habían quedado sin acceso a enfriante o alguien se había encargado de mandar la nave a modo de auto-destrucción.

-Informe a todas las naves- Dijo Deimos por el comunicador. -Red Krop llegando a masa critica. Prepárense para el impacto, repito, el Red Krop esta por llegar a masa critica, explosión y deshechos, tomen sus precauciones- De pronto y sin dar aviso alguno el Red Krop comenzó a desvanecerse, fueron unos cinco segundos lo que le tomo desaparecer permanentemente de la vista y los radares.

-¿Que fue eso, que acaba de pasar?- La comunicación entre las naves era veloz y feroz, nadie sabia que es lo que había pasado en aquel momento, el Capitán estaba atónito todavía, incrédulo ante lo que acababa de pasar. -¿Alguien vio alguna nave de escape?-

Pregunto Deimos por el comunicador pero no tuvo éxito, solo obtenía mas preguntas con respecto a lo que había pasado y algunas teorías de los tripulantes.

-Maldita sea...- La nave de Deimos, junto con el resto de la flota de emergencia, continuaba a toda velocidad hacia la estación E-01 que quedaba a días de distancia todavía, su única suerte era que se les recogiera antes de que alguno de los sistemas comenzara a fallar o se acabara el oxigeno.

Friday, April 26, 2013

Estrella


Caminando, flotando mas bien, por los pasillos de aquella nave derrelicto, el astronauta examina los restos de la nave, es de la clase atlantis, enormes naves encargadas de mover recursos entre planetas de los sectores interiores de la humanidad, ya sea recursos minerales o humanos, jamas para uso militar al menos que fuese un caso de emergencia como lo fuera en la guerra de Antares. A su alrededor habían signos de batalla que dejaban sus cicatrices bien marcadas sobre la piel de la nave, armas de fuego algo primitivas, los daños leves que se percibían, agujeros de bala considerablemente diminutos, por la superficie de los pasillos, nada que indicara el uso de armamento de grado militar, nada grave, a simple vista, como para indicar una razón para que los sistemas principales dejaran de funcionar o se abandonara la nave aunque la caja negra de la nave debía proporcionar mayor información al respecto.

Viajando mas adelante se encontró con los restos de los posibles tripulantes de la nave, eran casi humanos, no se habían alcanzado un estado putrefacto en aquel lugar, mantenidos así tal vez por la falta de oxigeno o pudiese ser que no tenían suficiente tiempo vagando en el espacio, se desconocía la insignia de la nave que marcaba R.E.D. KROP en el exterior, no aparecía ni en registros nuevos ni viejos ni se tenia idea de cual fuese su misión o por que había terminado en aquel lugar, tan lejos de los sistemas habitados.

Los pasillos estaban en total silencio, no había indicios de ningún sistema de emergencia en linea, esto le ponía nervioso ya que momentos antes su transmisor aparecía bloqueado por alguna interferencia que ahora no podía explicar. La luz tenue de su hombro derecho iluminaba ligeramente sus alrededores y no fue hasta que llego a un cruce de pasillos que capto algo que llamo su atención, al principio pensó que había sido alguna clase de reflejo pero analizándolo bien noto que no era el caso.

De una puerta vio salir una luz tenue, su curiosidad le llamaba a explorar pero su conciencia le indicaba que dejara aquello en paz; investigarlo seguía siendo su tarea por lo cual se comunico su encuentro a Orion y prosiguió.

-Orion, aquí Omicron, veo un destello dentro de la nave. Los sistemas parecen estar fuera de linea, confirmando-

-Entendido Omicron-

Lenta y suavemente se acerco a la puerta y asomo lo mínimo que pudo de su cabeza, lo que veía para el no tenia ni explicación ni el poseía alguna clase de conocimiento previo del mismo.

Era una estrella de seis puntas, de bordes azul eléctrico con interior transparente de un azul mas tenue, observo un ojo, oscuro, como obsidiana, en el medio de la criatura que parecía mirar hacia el pasillo en general, como si no lo hubiera percibido; la estrella flotaba inerte, no se movía mas que de una manera muy ligera, como si flotara en el mar.

La estrella de pronto se convulsiono ligeramente, como si bailara, y dejo ver sus otros doce ojos los cuales parecían tener toda su atención sobre de el; de los doce ojos seis se encontraban rodeando primero al ojo central y los otros rodeando a los seis ojos internos, no parpadeaban, no se movían, simplemente estaban ahí y el reflejo de la luz que les rodeaba les daba una apariencia fantasmagórica..

El astronauta entro en pánico al ver como la estrella extendía sus extremidades y se aproximaba a el, lo único que le quedo fue activar el panel de emergencia de la esclusa, cerrarla y comenzar a soldarla, todo termino bien ahí, no se escucharon golpes, movimientos ni nada.

-Orion, aquí Omicron, hay algo en esta nave, el canal de video debió pasar algo de lo que se vio. Procedo a alejarme de la zona y a buscar una vía alternativa-

-Omicron, en el video no capturamos nada. ¿Que es lo que vio?-

-Una criatura con forma de estrella de mar, brillante, de color azul, transparente, con trece ojos, se aproximo hacia a mi, cerré la esclusa-

-No detectamos nada en el video ni en el radar, sus signos vitales siguen fuera de la escala Omicron, si sigue así tendremos que sacarlo de la nave y continuar con otro agente-

-Preferiría no continuar, algo no esta bien en la nave-

-Tiene sus ordenes, continué hacia la caja negra de la nave y extraiga cualquier información de importancia, ya tiene camino recorrido. Orion fuera-

-Mierda...-

El astronauta guardo sus herramientas y continuo su viaje solo para encontrarse con la estrella nuevamente en un pasillo que no podría cerrar rápido, esta moviéndose rápidamente a comparación de el. Su solución mas rápida y viable fue tomar uno de los tubos sobre salientes del pasillo y usarlo como lanza una vez que estuviera a distancia.

Tomo la oportunidad una vez que lo tuvo cerca y dejo ir el tubo contra la criatura, impactando exactamente en el ojo central. Al hacer esto el astronauta sintió el impacto de algo, escucho un sonido estremecedor que le hizo temblar sin control y con horror observo como su casco se cuarteo levemente, el sistema de emergencia activo la segunda cubierta del casco y mientras continuaba temblando observaba como aquella criatura se desvanecía completamente hasta quedar nula al ojo humano.

Thursday, April 25, 2013

El Red Krop


Todo esta oscuro. Las puertas se abren lentamente, bajo presión y con un rechinido que no se puede escuchar en la infinidad del espacio en donde es carente el aire y la atmósfera esta rota. Aparece una figura que ilumina débilmente un largo pasillo oscuro en donde no hay nada mas que basura que lentamente es absorbida hacia el exterior, todo es silencio y oscuridad en aquel largo pasillo en donde solo existe otra esclusa que lleva a quien sabe donde.

-Me encuentro en la salida tres, pasando hacia el centro de descontaminación y de ahí al interior para comenzar la investigación- La voz salio del interior de un traje, no se permeo al exterior, simplemente paso por el radio hacia una nave que se encontraba flotando muy cerca de la entrada.

-Enterado-

La figura en traje blanco lleno de accesorios electrónicos que cubrían su cuerpo se introdujo al pasillo y lo cerro con una consola pegada a la puerta, al hacerlo quedo el unicamente en aquel lugar en el cual no podía caminar todavía, la gravedad no funcionaba y no se escuchaba ninguno de los sistemas trabajando, no se escuchaba nada mas que su propia respiración.

Avanzando por el pasillo su único amigo era la lampara que tenia montada en su hombro derecho, iluminaba un pequeño cono frente a el y lo hacia de manera tenue, una imagen dudosa de lo que rodeaba.

No era posible caminar, se avanzaba con un empujón que le llevaba directo a la esclusa que conectaba con el siguiente cuarto, el avance era lento, sin nada mas que la misma fuerza del empuje inicial, a este impulso se le conocía como el brinco de fe o los cinco minutos largos ya que en ese tiempo uno se encontraba sin posibilidades de hacer nada mas que esperar y tener fe en que todo saldría bien; si, todos los que hacían este trabajo estaban conscientes de que en espacios totalmente abiertos o peligrosos estaban al pendiente de ser chupados hacia el espacio exterior donde tenían altas posibilidades de acabar sus días.

El viaje es mas largo de lo que parece, la distancia puede ser recorrida en segundos a pie pero así, flotando, sin nada mas que empuje que la inercia inicial de uno mismo, es problemático ya que se puede terminar varado en medio de la nada por buen tiempo, bueno, no varado, por que realmente no existe fricción en el espacio, pero si podría convertirse en un viaje cuasi-eterno el pasar un espacio de un metro si el brinco inicial salia mal, y si, es lógico usar las paredes, techo o piso, como manera de moverse alrededor del pasillo pero eso le quita la aventura de quedarse ahí en medio de la nada sin manera de escapar, por eso el lo hacia, por eso todos lo hacían así

Todo estaba en silencio, no se veía nada mas que aquel cono de luz, era aquel el momento perfecto para divagar, para pensar en la infinidad, filosofar, lo único que le quedaba así mismo era la destrucción del ser en aquel momento, comenzar a quedarse loco en aquel lugar donde nadie habitaba, pero como podría quedarse loco si nadie mas estaba alrededor de el, todo lo que pasara seria entre el y nada mas el, sin nadie para decirle que estaba fuera de sus cabales, era libre en ese momento, libre para hacer, decir y ver lo que quisiera, podría ver el mismo paraíso en este momento, el Edén si así lo quería, o el infierno, el lugar a donde nadie quiere ir... tal vez estaba realmente en el infierno por que aquí nadie quería venir, todo por que hubo un experimento fallido que mando a la nave en un curso automático hacia la perdición y en donde pocos tripulantes pudieron regresar a casa.

Que importa.

No había avanzado mucho todavía, quedaban metros y metros por recorrer y no quedaba mucho que hacer mas que ver a su alrededor.

Nada, un pasillo muerto, sin herida alguna o marcas de alguna clase de combate, no existía nada fuera de lo normal, un pasillo común y corriente sin nada que contarle, sin ninguna emoción ni chiste.

Miro hacia arriba, ahí estaba la esclusa, miro hacia abajo, ahí estaba la esclusa y otro astronauta.

-Eh, ¿alguien mas subió?- No hubo respuesta inmediata, solo algo de interferencia y una voz que se escuchaba en el fondo de toda esa estática. -¿Hola, alguien me escucha?-

Nada, interferencia y mas interferencia, seguía escuchando algo en el trasfondo pero no había manera de canalizarlo para saber que era. Miro con detalle al otro astronauta, su casco tenia la cubierta contra el sol y no parecía moverse, estaba pegado en la esclusa, de pie, sin mirar hacia arriba.

-¿Alguien escucha, Orion, Poseidon, alguien en el canal?- La falta de respuesta comenzó a desesperarlo, miro hacia arriba, todavía mucho por ascender, miro hacia abajo, el sujeto se puso en cuclillas y se lanzo hacia el. -¿Orion, Poseidon, alguien conteste, por que hay otro agente aquí conmigo?-

El otro astronauta viajaba mas rápido que el, sabia que eventualmente lo alcanzaría y eso no lo quería, no por que le fuera a hacer daño, si no por que podía terminar chocando con algo y dañar el delicado equipo de su traje que era lo único que lo mantenía vivo. Sin mas que hacer se preparo para amortiguar el eventual golpe mientras continuaba con su comunicado por la radio.

-¿Orion, Poseidon, alguien me escucha, tengo otro astronauta aquí conmigo, quien lo autorizo?- Estática, eso no era tan común pero ya le había pasado antes, era desesperante ya que algunas naves producían un campo electromagnético muy poderoso gracias a los reactores que estaban a su interior en funcionamiento, y le impedía a este tipo de radios llegar lejos con su señal. Lo que le preocupaba de este evento no era necesariamente si el reactor o no, o lo que fuese, estaba cortando su señal, si no lo que escuchaba en el fondo, ahora mas claro aunque aun débil.

-...vete...- Puso mayor atención a lo que decía la voz sin perder de vista al astronauta que venia por el. -...no eres bienvenido...-

-¡Orion, Poseidon, hay algo en la nave, necesito saber que esta pasando!- A un poco mas de la mitad del camino y el otro astronauta estaba a algunos pies de distancias, no se había movido en lo absoluto, no giraba, no extendía brazos o piernas, simplemente continuaba hacia el como si fuera una bala, una bala muy, muy lenta. -¡Alguien que este en el canal, me escuchan!-

-...silencio...-

-Oh no...- Su respiración. aumentaba a cada momento, sus latidos, el cuerpo tenso y cada vez mas difícil moverse o articular una palabra, en el lado derecho de su campo visual, sobre el cristal de su caso, estaban sus señas, su ritmo cardíaco, sus lecturas cerebrales, todo estaba absolutamente fuera de la escala, esto lo altero mas todavía, el hecho de saber que estaba al borde de un ataque al corazón o una apoplejía. -¡Orion, Poseidon, alguien sáqueme de aquí!-

-...silencio, ya casi estas en casa...-

-¡Alguien, auxilio, ayuda!- A pocos metros de la esclusa, el otro astronauta estaba ya a unos dos pies de distancia de el, seguía sin moverse, seguía sin decir nada, nada, inerte.

El golpe contra la esclusa fue algo repentino, no esperaba llegar tan rápido, tampoco esperaba encontrar a alguien ahí con el, menos escuchar voces, todo estaba mal, nada estaba bien. Su mano no alcanzo a llegar al botón para abrir la esclusa, el otro astronauta se acomodo repentinamente y cayo completamente sobre el, chocando casco con casco, un ligero clunk al hacerlo. El otro astronauta removió la cubierta contra el sol de su casco y revelo lo que parecía ser un sistema solar, un agujero negro, un sol, planetas, era una especie de pequeño universo dentro del lugar donde debería estar una cabeza, era magnifico pero a la vez aterrorizaba.

-...ven, es tiempo de regresar a casa...- El astronauta trato de llegar al botón de la esclusa pero seguía sin alcanzarlo aparte que cada vez se sentía mas hipnotizado por la visión que tenia frente de el y se sentía a si mismo perderse en aquella inmensidad. De este casco comenzó a desparramarse el universo, como si goteara fuera del casco, el liquido negro derramándose sobre su caso y formándose una insignia que el no reconocía pero que le causaba terror.

De pronto el universo tomo forma de calavera y con una malévola sonrisa trato de impactarse contra el casco de su victima pero esta reacciono a tiempo para cubrirse y así poder empujarle de vuelta hacia el otro lado del pasillo. Sin mas se extendió hacia el control, abrió la esclusa en modo de emergencia, de manera manual, dejo suficiente espacio para cruzar el y una vez adentro se encargo de cerrar la puerta de su lado mientras que miraba al otro astronauta perderse en la oscuridad del fondo del pasillo.

-Omicron 1, aquí Orion, ¿cual es su situación, repito, cual es su situación, sus números están fuera de la escala, que sucedió?- La voz era familiar, era la oficial de comunicaciones de la nave.

-Orion, no se que paso pero acabo de tener un encuentro con otro astronauta... creo-

-No hay otra forma de vida detectada en la estructura de la nave-

-Dudo que lo que vi este vivo, no parecía estarlo y menos con lo que vi-

-¿Que vio?-

-No importa, lo único que me importa es salir de aquí, ¿como salgo de aquí?-

-Por la misma esclusa-

-Negativo, ahí fue donde encerré a aquello que me persiguió por el brinco de fe-

-Omicron 1, parece estar sufriendo de estrés pos-traumatico y no es la primera vez que esto le ha sucedido, es recomendable que primero se calme y continué lentamente con sus objetivos, esta vez no tenemos ninguna clase de prisa o presión-

-Pero... enterado, Omicron 1 en-- La esclusa produjo ruido, un impacto, el astronauta observo los controles de la esclusa y atoro los controles manuales para que estos no pudieran ser accionados del otro lado. -Omicron 1 reportando, hay algo aquí, estoy bastante seguro de eso; continuando con objetivos de igual manera-

Se tomo su tiempo de sacar sus herramientas y comenzar a soldar la puerta, si estaba loco o no prefería que no entrara nadie por aquella puerta ya que de igual manera el tendría que salir por otra sección. Los ruidos no pararon mientras el trabajaba la esclusa y con eso siguió dentro de el la duda de si realmente se estaba quedando loco o si había visto lo que había visto.

The Atlantean Thrones and the Valve

I can’t sleep, again. I see them all over me, figures that look like demons, human with horns of all kinds, twisted and spiraling in differ...