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Friday, January 18, 2013

El engaño (Tijuana II)


El engaño (Tijuana II)


-¡Esta ronda va por mi pinche abuelo!- Grito un hombre que tenia una botella de cerveza en mano y todos chocaron juntos sus botellas al tono de ‘¡Salud!’ a grito pelado, el hombre bebió la mitad del contenido y miro la botella con detalle. -Pinche abuelo cabrón, bien que te la tuviste guardada todos estos años... con razón era tan codo y amargado-


-¿Pero como estuvo, como supiste?- Pregunto una mujer bellísima que se sentaba al lado de el y le pasaba la mano derecha por las piernas, alrededor de ellos, en aquel bar oscuro de Tijuana donde entraba gente de todas las edades y estratos sociales, se saludaban los conocidos, la charla a todo volumen y las bocinas desplegaban un caleidoscopio de sonidos que pasaban desde banda, cumbias, corridos, reggaeton hasta rock, metal, experimental, reggae, sonidos que no vivían en armonía en ningún otro lado mas que en aquella rockola de apariencia obsoleta pero que en su interior guardaba una computadora; se encontraban sus amigos alrededor, aproximadamente doce, los cuales ya se encontraban cantando las canciones populares de ayer y hoy mientras se daban tres shots de tequila barato de un golpe para aguantar el frio que calaba hasta los huesos.


-Pues el ruco se nos fue hace como una semana, ya estaba senil y medio agrio el wey, no quería hablarle a nadie, de pronto un día nos llama una tía y que nos dice que se lo cargo la chingada desde hacia rato, que ella se entero por que fue a ver como estaba y lo encontró en el piso. Según el forense el wey tenia una semana muerto-


-No mames-


-Así nos quedamos todos, pero como nadie hablaba con el pues ni quien se diera cuenta, la vieja esta nos hizo el paro de llamar a una ambulancia para que se lo llevaran por que la neta ni a quien le importara realmente el vejete, ni a mi papa le importo mucho que se le muriera su viejo y eso que lo quería mucho, según el-


-Igualito que tu con tu papa, verdad desgraciado-


-Callate pendeja- La mujer rio descaradamente a tope de pulmón, su risa chillona se podía escuchar incluso sobre la música y las conversaciones que se llevaban alrededor de ellos, en conjunto le dio unas palmadas al hombre en el brazo izquierdo y después de calmar su ataque de risa continuo.


-¿Y luego?-


-Pues como mi jefe no tiene tiempo de ir a ver que pedo con eso me mando a mi y ahí me tienes moviendo papeles, pedos legales, dándole para acá y para allá, como si no tuviera cosas que hacer-


-Ay Memo no mames, te la vives de pary en pary, tirando hueva y haciéndote pendejo todos los días, no trabajas y tu jefe no te la hace de pedo-


-Bueno pero es muy mi pedo lo que haga o deje de hacer-


-Aha-


-¿Me vas a dejar acabar o no?-


-Sigue pues- Ambos tomaron un trago de sus respectivas botellas y el hombre, conocido como Memo, continuo la historia.


-Fui a la casa del ruco, tuve que limpiar un desmadre de cosas que tenia, libros tirados por todos lados, periódicos, papeles, cosas raras que tenia en un cuarto cerrado bajo llave, el wey a lo mejor estaba metido en una secta satánica o un pedo así, ropa tirada por todos lados que olía a muerto, creo que ya ni se bañaba por que tenia un chingo de recibos de agua en una mesa y algunos ya estaban hasta amarillos, apestaba a podredumbre todo, como a muerto y húmedo-


-Que asco...-


-Y eso no era lo peor pero mejor me ahorro los detalles-


-Si Memito, por favor-


-Pero, en todo ese desmadre de cosas me empece a encontrar con que el muy cabrón tenia unos libros de números, de los que usaban los contadores antes, y opa que me voy topando que el ruco no era pendejo, se estuvo clavando dinero del gobierno del Estado por un chingo de años y también me entere que el chingon le tumbo feria a varios alcaldes de Tijuana y Ensenada-


-Ah cabrón y como supiste eso si tu ni contador eres-


-De algo me sirvió llevar en la Lázaro algo de contabilidad mija- El hombre guiño el ojo, tomo de su cerveza nuevamente hasta terminar el contenido y ordeno otra. -Aunque, de nada me servia saber que el ruco era un tranza si no sabia donde estaba la lana, digo una cosa es que cambie los números pero otra es que cambie los números y se clave el en especifico esa lana, digo igual me emocione al principio y dije, de aquí soy-


-Y como eres tan chingon la encontraste-


-Si, no fue muy difícil dar con el dinero de hecho, mi papa alguna vez me había dicho que la gente de antes guardaba su dinero debajo del colchón y el ruco era de esas personas que guardaban su dinero debajo del colchón, tenia maletas llenas de fajos de dinero, lo bueno es que no era pendejo y los estuvo cambiando conforme pasaba el tiempo para que no se lo cargara la chingada con las devaluaciones y los cambios de moneda constante-


-Cuanto dejo entonces-


-No tengo idea pero si dejo suficiente como para que su nieto nunca tenga que trabajar en su vida, party all night baby-


-¡A huevo Memito!- El hombre volvió a pedir otra ronda de cervezas para todos sus amigos que le acompañaban, sin importar si ya habían terminado la que tenían en ese momento, y con agilidad una mesera se encargo de traerle a las doce personas sus bebidas en una sola vuelta y cobrar lo correspondiente. -Pinche Memo, tienes un ángel y tu ni en cuenta-


-Es que a mi Dios me quiere un chingo mija- Nuevamente bebió de su cerveza y observo sus alrededores mientras lo hacia.


-Oye, y no se le ocurrirá a algún cabrón buscar ese dinero siendo que era de una bola de ratas, digo, ladrón que roba a ladrón tiene mil años de perdón pero y tu, no eres el-


-No creo, todos han de estar ya muertos-


-¡Haber pendejos, que nadie se mueva!- Los gritos se escucharon por encima de la música, los presentes miraron hacia la entrada y ahí estaban tres hombres armados con rifles de asalto, los famosos cuernos de chivo o AK-47 que tanto se mencionan en los corridos y notas periodísticas. Uno de ellos avanzo lentamente y continuo gritando en voz alta. -¡Cabrón que se mueva se lo lleva la chingada en caliente!-


-Memo no chingues, vienen por ti- Murmuro la mujer al oído de Memo.


-No... no, no, no mames, no...-

Sunday, January 13, 2013

La Traicion (Tijuana I)


Fue hace unos años que la encontré en aquel poblado de Oaxaca, era un viaje, lo recuerdo todavía muy bien, ella se veía radiante, una luz entre toda la felicidad que brillaba por aquellos lares, me presente, sonrió, era mágica, tenia una manera hipnotizante de sonreír, moverse, respirar, vivir, todo era perfecto con ella, me presento a sus amigos y nos divertimos, aquella fue una semana mágica pero mi retiro era inminente y me decidí a ofrecerle un viaje de regreso conmigo a Tijuana, dudo pero no lo pensó mucho, nos fuimos de inmediato en un vuelo, pague un buen extra pero no me importo, todo por traerme aquella hermosura de vuelta de la jungla.

En el viaje entro en pánico, nunca había viajado por aire y fue la experiencia de su vida, era como ver a un pequeño gatito aterrorizado, el alcohol me ayudo a calmarla por el resto del vuelo y su felicidad nos hizo mas ligero el vuelo a todos... extraño esos días.

¿Por que?

Hoy me encuentro en esta cantina, tomando una cerveza, me acomodo los lentes para observar bien otra vez y me encuentro con mis manos llenas de callos, nunca he sido fanático del trabajo manual pero en ciertas ocasiones se requiere aprender nuevas actividades, como cavar una fosa en un desierto o descuartizar a alguien después de meterle cinco tiros.

La muy puta pensó que se podría escapar de mi tan fácilmente, creo que nunca entendió la extensión de la red de mis conocidos, pensó que viviendo en una ciudad tan grande como esta jamas daría con ella ni mucho menos con sus intenciones.

Si, la pendeja me engaño, me tenia bastante engatusado, me pidió todo y se lo di todo, pero nada mas con eso no se quedo conforme, termino pidiéndome cosas que no le podía dar, como un carro ultimo modelo, un pinche Aston Martin si bien recuerdo, unas pulseras y cadenas de oro que parecían de perro, trajes de diseñador por los cuales pagan un puto dineral pero que parecen sacados de la basura, en fin, me pidió cosas que no podía conseguir y que no iba a conseguir, si, cogía muy bien, de hecho demasiado bien, lo cual hasta ahora me esta entrando por la cabeza del por que cambio de parecer tan rápido para venirse a vivir acá, lo mas probable es que ya tenia pedos en algún poblado de Oaxaca y allá a las cabronas las terminan colgando de los postes o las queman en leña verde, en Oaxaca no se andan con mamadas y yo tampoco, al menos esas dos cosas compartimos claramente.

Un día se fue, me dejo, ni una nota, ni nada, simplemente se fue, se llevo mi dinero y tarjetas de crédito, cosa que todavía no entendía como iba a usar si ni siquiera sabia para que servían, me imagino que alguien le estaba lavando el coco para que se las llevara y las clonaran o algo por el estilo, cosa que no les serviría de nada por que a los cinco minutos de enterarme ya las había cancelado, me sorprende que no se llevara el carro o alguna otra cosa de mas valor que tres mil pesos en billetes y unos pedazos de plástico... pendejo se nace creo yo.

Al principio no me lo quise tomar personal, el pendejo era yo, como bien dice el dicho, quien es el indio, el indio o el que lo hace su compadre, pues si, me chingue yo solo pero no me hubiera molestado si la muy cabrona se reservara el derecho de ser pendeja con los que se fue y me marcara peda a las cuatro de la mañana para mentarme la madre y decirme que quería mas dinero, nuevamente, para pendejo se nace.

La llamada era de un celular, le hable a mi compa el Nachito para que me lo localizara al día siguiente y me dio santo y seña a quien pertenecía, con dirección y todo, y termino siendo en una colonia jodida de Tijuana, y de jodida tenia mucho por que niveles hay pero esa si estaba por demás jodida, posiblemente equiparable con los pueblos abandonados del sur de México, pero no tan culero como el pueblo donde vivía esta pendeja.

Antes de ir le pedí a otro compa que me soltara algunas herramientas de trabajo, entre ellas una calibre .40, palas, cuerdas, bolsas, todo eso, un carro suficientemente grande para llevar todo pero jodido, para que no llamara la atención por que los placas aquí no te la hacen mucho de pedo si andas jodido y menos cuando vas a esas colonias donde ni Dios quiere pisar, con perdón de los que van a la Iglesia para buscar la salvación del don aquel de la barba larga.

Por allá me encontré con un camarada que tenia tiempo sin ver, coincidimos en que la pendeja esta se lo había chingado a el también y con gusto me ayudo a llegar al lugar donde se estaba quedando con un tal Campos o Cempos, un pedo así, y en efecto y como pensaba yo, colonia jodida, barrio jodido, casa jodida. Todavía sigo preguntándome si realmente era así de pendeja o si el cabrón este, que por cierto estaba feo como Dios solo puede hacerlos, tenia una lengua de diablo cabrona.

Entrar fue fácil, la puerta estaba quebrada, posiblemente de tantas veces que le habían robado o posiblemente este cabrón era un alcohólico y tenia la tendencia de perder las llaves constantemente y tirar su puerta, no se, hay gente así de rara en este planeta. Un cuarto, sala, comedor, cocina, todo, en un espacio de dos por dos metros, y mas adelante un cuarto desde donde se escuchaban pujidos al por mayor, entrando de golpe con pala en mano lo primero que hice fue soltar un golpe salvaje al aire y opa, que le pego al pendejo ese y le arreglo la cara y a la otra pendeja le suelto otro hasta que deje de gritar, no muy fuerte por que es mujer y a la mujeres no se les pega ni con el pétalo de una rosa... excepto con una pala, una pala si cuenta, que no me vengan con mamadas.

Ahí mismo me encargue de serruchar el cuerpo del feo aquel y meterlo en una bolsa pero por necesidades de tiempo, vecinos metiches y la fuerza que se me acababa decidí solo darle a el, meterlo en una bolsa negra de plástico y a ella amarrarla y meter todo en la cajuela, ya después podía arreglar aquello cuando la tirara en la carretera a Rosarito.

En el camino me tome unas cervezas, por el calor y por que se me antojaron, cual es el pedo, traía mucha adrenalina como para que alguien me la hiciera de pedo y me quisiera salir salsa con sus mamadas, nadie me iba a parar y si lo hacia cohete, así de fácil.

Ya por un buen tramo recorrido recorte para un tramo X, ni siquiera recuerdo ahora donde fue pero con el simple hecho de llegar a una sierra por ahí me fui y pare una vez alejado lo suficiente de la carretera. El hoyo era lo suficientemente grande como para meter a los dos, incluso sin haberlos cortado pero no importaba, me había dado satisfacción hacerlo. Primero entro la cabrona, amordazada y consciente, tratando de gritar pero sin poder lograr nada por la bola que le metí en la boca, después le deje caer encima la bolsa con lo que quedaba del pendejo y comencé a tirar tierra, mas, mas, todavía podía escuchar como lloraba pero ya para dos pies de tierra me valía madre, si, tuve remordimiento pero ya era muy tarde, eso pasa por joder gente cuando no sabes cual es su limite y peor aun cuando te extienden la mano y te dan tanto.

Por eso existe gente como yo, por ojetes como ellos.

Ya al final me regrese y di para este bar para acabar bien el día con otras chelas mas.

¿Que?

No cabrón, esto no va a acabar como aquella pinche historia de Edgar Allan Poe, me vale madre y no voy a hablar ni me interesa, cuestionable puede ser mi ética pero después de todo esto creo que la lección quedo bien aprendida y para la siguiente me fijo mejor que chingados hago... aunque no hubiera estado mal cogérmela una vez mas antes de tirarle tierra encima. Ah bueno, ya ni modo ya la chingue... aunque podría ir por el cuerpo y-- no, eso ya esta muy jodido, no mames, mejor voy por una al coahuilon y de ahí--

De pronto el pensamiento del hombre se descarrillo cuando entraron tres hombres armados gritando que nadie se moviera y que el primero que lo hiciera “se iba a la chingada en caliente”.

Ya me cargo la chingada...

Thursday, November 22, 2012

Oficinas y Llamas


Un día todo esta bien, la oficina se llena lentamente de objetos conocidos y nuevos, de personas que continuamente entran y salen de pasillos, puertas y cuartos, de fragancias como perfumes, lociones, café, impregnando principalmente pasillos y comedores, cuartos pequeños de descanso, incluso cubículos, los sonidos son variados, tacones, zapatos, maquinas que prenden y apagan, el aire acondicionado, el murmuro y el grito de los vecinos de cubículos y oficinas, teléfonos, celulares, impresoras, copiadoras, es un mundo bastante rápido pero en orden que se encuentra invadiendo constantemente los sentidos del que habita en dicho lugar. Cuando algo altera en este curioso orden de las cosas es evidente que todos han de notarlo de inmediato aunque los mas distraídos puede que tarden mas que sus vecinos todos, sin excepción, lo notaran por su cuenta o por la mención de algún vecino. Lo mas común es la temperatura, cuando esta incrementa todos hacen una queja al respecto y no se hace esperar el que vea por que el clima de piso se encuentra de dicha manera, se arregla de manera simple al cambiar la temperatura con un control aunque en esta ocasión no parecía tener el efecto deseado, el calor continuaba incrementando, lentamente pero lo hacia, y fue eventualmente cuando se dio la gran sorpresa de que el edificio se encontraba en llamas, originalmente en algún lugar del sótano de dicho edificio y como era de esperarse este se esparció a todos los pisos por donde pudo, las paredes sufriendo los estragos mas violentos que alguna vez habían visto en su largo tiempo de vida y las alfombras retardantes de fuego siendo poco efectivas cuando un mar hirviente les atraviesa, en especial cuando estas mismas se encuentran sucias por la pobre higiene aplicada.

Todos saldrían bien y en considerable orden del edificio, eventualmente, entre gritos de pánico, movimientos corporales involuntarios y alguno que otro desmayado mas sin olvidar aquel que es de estomago débil y que vomita donde puede una vez fuera del peligro, y a veces ni eso, pero el problema mayor fue al momento de hacer el conteo, una vez presentes ya los bomberos, de la población del edificio para darse cuenta que faltaban algunos miembros del personal dentro del cual se podía incluir al dueño de la Empresa, quien sabían se encontraba desde tempranas horas dentro del edificio. Lo que no se sabia con exactitud era lo que hacia pero para no quedar con duda podemos entender que una joven bastante atractiva buscaba un aumento de salario y un puesto nuevo por lo cual se ofreció a ayudarle con cualquier cosa que necesitase, lo demás puede quedar a la imaginación del lector para que intuya lo que guste.

Atrapados adentro del infierno ambos se habían encerrado a piedra y lodo en la oficina, hasta donde les daba a entender la lógica el hacer esto les prevendría morir asados pero no de la posible intoxicación, por lo que con hartas ansias esperaban que alguien pasara por las puertas aunque no se notaba demasiada esperanza en aquellos rostros llenos de sudor. Alrededor de ellos continuamente se escuchaba equipo y partes del edificio cayéndose, madera que tronaba, metal que brincaba por todos lados, el edificio cobraba formas inimaginables tal cual obra de arte abstracta y por aquella ventana semi opaca de la oficina se podía ver que las llamaradas crecían mas y mas, lentamente acercándose a su objetivo, buscando devorar carne humana sin piedad, cada segundo transcurrido era una gota de sudor mas que recorría la frente y el cuerpo, cada segundo significaba una lágrima mas que caería al piso y se evaporaría casi instantáneamente.

Fue cuando las llamaradas habían llegado a su punto mas alto que escucharon algo diferente en el orden de las cosas, la madera continuaba tronando pero parecía tener un orden que no era provocado por el fuego y cada vez se acercaba mas a ellos, con rapidez, cuando estaba al lado de ellos se escuchaban golpes brutales contra la madera y después silencio, un silencio comparado con todo lo que había alrededor y de manera violenta fue cortado de tajo este silencio para dar forma a un pedazo de metal que destruía la ventana y después comenzaba a tronar parte de la puerta. Lo que venia tras de aquella destrucción sin sentido no parecía netamente humano.

-¿Qu... quien es usted?- Pregunto el Dueño, no hubo respuesta, solo golpes y mas golpes que continuaban sobre la puerta hasta partirla en dos, un rostro con ojos que brillaban, trompa larga, ropa holgada, lo que se veía enfrente comenzaba a tomar forma pero seguía sin tener mucho sentido para ambos, no parecía ser un bombero ni un comediar, parecía una criatura casi infernal. -¡Aléjese, váyase!-

Los gritos desesperados seguían cayendo a oídos sordos mientras que el dueño se alejaba y escondía tras su escritorio la joven continuaba en su posición, congelada, estática, con los ojos petrificados sobre aquella figura que ahora tomaba forma, era un hombre, no muy alto ni fuerte pero si de un físico decente, su cabeza estaba cubierta por una mascara de gas con una manguera que daba vuelta hacia la espalda, una camisa de manga larga remangada hasta los codos y una corbata que hacia juego con la camisa y pantalón de vestir, unas botas negras militares que estaban fuera de orden parecían haber visto una brutal batalla al cruzar por aquellos campos en llamas y los brazos eran carentes de cualquier clase de vello, otro posible acto de las llamas que les rodeaban.

Una voz imperceptible vino de detrás de aquella mascara, cualquier cosa que hubiese dicho era totalmente sin sentido para ambos los cuales terminaron por caer al piso vencidos por la nube oscura que comenzaba a inundar la oficina. Lo siguiente que supieron era que se encontraban ambos afuera, el dueño parecía haber despertado primero pero no se veía en muy buen estado, los paramedicos ya lo llevaban hacia una ambulancia con una clase de respirador que se accionaba de forma manual y los bomberos platicaban con un hombre que se parecía mucho a aquel que había salvado a la joven quien a su vez había notado que ella se encontraba fuera de peligro pero aun así tenia que pasar por el examen de rigor propiciado por los paramedicos.

-Estarás bien, afortunadamente tu buen estado de salud y la prontitud con la que te sacaron del lugar ayudo a que no hubiera efectos secundarios. Te recomiendo no manejar ni hacer ninguna clase de ejercicio pesado y acudir a tu médico durante la semana para un examen mucho mas detallado- La joven agradeció al médico y se acerco a aquel hombre que discutía con los bomberos quienes parecían fascinados y a la vez alarmados.

-Entonces la mascara que usas es parte de su equipo- Pregunto uno de los bomberos

-Cuando trabajas en un cuarto que esta siendo monitoreado por un sistema que literalmente corta todo el suministro de gas sabes que ocupas uno de estos o de lo contrario morirás-

-Eso suena brutal para un Ingeniero en Sistemas-

-Parte del oficio-

-Solo recuerda que la próxima vez que tengas que abrir las puertas no uses tanta violencia o no podremos justificar el por que del asunto. Mejor para la próxima usa los extintores y abre camino por lugares seguros-

-No iba a tocar ninguna perilla ni mucho menos iba a tomarme la delicadeza de tocar o abrirme camino de manera civilizada, gente podía estar muriendo adentro y la sorpresa de esto es que estos dos estaban en una de las ultimas oficinas de las cuales yo sabia que no debían estar en uso. Fue simple suerte el encontrarlos-

-Suerte y tal vez algo mas, de igual manera es un buen trabajo aunque deja mejor esto a los profesionales-

-Lo único que me falta es el traje de kevlar aunque prefiero evitarme la molestia de cargar con algo tan pesado si lo que ocupo es moverme a prisa-

-Tal vez tengas algo de razón en eso pero insisto en que no debes de inmiscuirte de esa manera ni mucho menos arriesgar tu vida en algo que no te incumbe, los héroes no sirven de nada muertos-

-Eso es debatible-

-Disculpe- La joven hablo por fin, los hombres voltearon a verle y esta se sintió algo intimidada. -¿Usted es el encargado de sistemas?-

-Si, lo era hasta que se quemo el edificio. Creo que voy a necesitar un nuevo trabajo-

-Quisiera agradecerle por lo que hizo, fue muy noble de su parte-

-No se preocupe solo que para la siguiente vez que pase algo como esto deje de tirarse a su jefe y corra, háganos un favor a todos-

-Que grosero y mal educado es usted-

-Tengo las grabaciones de las cámaras de seguridad, no me obligue a sacar el respaldo y ponérselo a todos para que vean-

No se volvió a hablar una sola palabra mas del asunto.

Saturday, June 30, 2012

El azul que marca


Los odias, les tienes un rencor enorme, el simple hecho de verlos te fuerza a repudiarlos incluso y a pesar que desde niño te enseñaron a respetarles, esos hombres creadores de la justicia civil, te dan un poco de miedo, más miedo que seguridad en algunos casos y viceversa en otros, pero no se compara en lo más mínimo con todo el odio que les guardas a estos dichosos héroes de la ley.

-10 gramos de marihuana, una pistola tipo escuadra y un cargador con tres balas; vas para rato- Después recuerdas que tu odio no puede ser comparado contra tu estupidez, tal vez por las drogas, tal vez por tu necedad, tu valemadrismo, no estás seguro, pero factores tan importantes como que tu carro se quemó en medio de una vía publica, inundada de policías, puede ser un factor de suerte o karma también, incluso puede, tampoco estas muy seguro, ser que el hecho de que no le invirtieras ni un solo centavo a aquel carro que denominabas ‘el inmortal’ tuviera algo que ver, no crees que sea tan cierto esto último pero tal vez Dios si existe y es muy cínico, o tal vez sea el hecho de que al momento de incendiarse saliste con pistola en mano pensando que era alguna clase de trampa o ataque terrorista hacia tu persona, la paranoia te domina desde hace unos días y ya no distingues si los conejos negros con rojo que, te miran furiosamente con ese par de ojos violentamente purpuras y su amenazador juego de dientes, muy parecidos a los de un tiburón, y que te gritan diariamente, te va a llevar la chingada putito, o los patos bombardero, enviados por un terrorista conocido como Al-Jibran Jael, sean verdaderos o no, pero sabes que sigue sin ser tu culpa, al menos sigues aferrado a esa idea.

De cualquier manera vas a pasar un buen rato en un agujero, más cuando abran la cajuela y se enteren de la cantidad de droga que llevas dentro de ese cuerpo putrefacto de dos días.

Thursday, June 28, 2012

El letrero de la justicia


-¡Que aparezcan los que han asesinado a mi hijo, reclamo justicia!- Decía un letrero en la calle el cual debajo tenía una respuesta escrita con un aerosol blanco. –Aquí estamos, no nos hemos ido a ningún lado ni tampoco planeamos hacerlo, ¡y dígale a esa justicia que se calle porque también nos la llevamos!-

Monday, June 4, 2012

El Cráneo y Navarro


“Despierta, horrendo mentecato” Scott Navarro escucho a lo lejos, existía solo oscuridad en ese momento, algo de confusión pero principalmente oscuridad y un sentido latente de dolor que iba incrementando cada segundo, lentamente las acciones motrices regresaron, la memoria, su vista, la cual lentamente se centraba sobre su escritorio, y el vomito que había dejado sobre este y un cráneo humano, del cual desconocía su origen o propósito en su oficina.

“Bregh…” Fue lo único que Navarro pudo producir. La voz resonó potentemente casi sobre su oído derecho.

“¡Mira nada mas, una basura, que caray!” Lentamente la mirada se fue fijando sobre la oficina sin poder encontrar la fuente de la voz que continuaba regañándole, vencido decidió recargarse sobre la silla y concentrar su atención en un pedazo de vidrio que sobresalía de su brazo derecho y el torrencial de sangre que había bañado a este.

“Otro para la colección”

“¿Otro? ¡Que descaro, verdad de Dios con usted!” El pedazo salió de manera rápida y lo tiro hacia una esquina donde tenía basura de todo tipo, desde pedazos de comida, botellas hasta algunos casquillos y lo que parecían ser dientes. “Una pocilga esto, nunca en mis tantos años me había encontrado en tanta desgracia yo”

“¿Quién carajos habla?” Analizando el cuarto nuevamente este no encontró nada más que el poco inmobiliario que tenía en esta oficina, la basura, algo de ropa y lo que se encontraba sobre el escritorio de lo cual sobresalía aquel peculiar cráneo. “¿Esto es algo como el ser o no ser?”

“No, esto es algo como el que tu eres un papanatas y yo no merezco este trato, ¡fui muy importante en mi época sabes!” Al acercar la mano hacia el cráneo la voz comando. “¡NO me toques, es la primera y última vez que te lo digo!”

“Un cráneo que habla… que original…”

“No, estúpido, yo no soy un cráneo, soy el General”

“¿General, que general?”

“¿Cómo que que general, que es eso, soy el único General del que alguien podría estar interesado en hablar, tu… tu… malvada y flagrante bestia ignorante e inútil, incompetente, inservible y todas las frases que comiencen con ‘i, ene’ que se me puedan ocurrir y se le olvidan a esta pobre mente!” La voz parecía desgastarse al hablar como si se le acabara el aire pero principalmente la paciencia. Navarro rápidamente saco su pistola y la apunto al cráneo. “¿Tan cobarde es que le duelen unas simples palabras, que obvio es usted!”

“¡Muérete mierda, muerte, MUERE, PUDRETE EN EL INFIERNO DEL QUE VENGAS!”

“Primero tu, bestia, porque con ese lenguaje no llegas a ningún lado, ni al infierno mismo por que no te lo mereces como se lo merecieron aquellos perros de Villa y Zapata”

“NO ME IMPORTA-- Ah cabron… ¿momento, que dijo?”

“Escúcheme bien, estropajo deshilachado, que yo soy el único que puso orden a esta nación por más de treinta años y a mí me terminan pintando como al malo, a mí, al General Porfirio Díaz Morí, que caray hombre”

“Debo dejar de meterme tantas chingaderas… un cráneo me habla y dice ser Porfirio Díaz”

“¡Y a mí me habla un simio, quien debería estar más sorprendido aquí, usted o yo?”

“Mira pedazo de mierda—”

“Háblame de tu y con respeto, zopenco, que el hecho de que puedas estar parado aquí, hoy, es gracias a mi”

“Bien, seas lo que seas no puedes existir y si existes no queda nada más que hacerte alguna clase de exorcismo y destruirte, tal vez tirarte por el escusado”

“¡A mí no me tiras por ningún lado, y mucho menos me vas a exorcizar, muchachito, que el único que lo necesita aquí eres tú y de paso una buena lavada!”

“Si, es lo que ocupo, un regaderazo con agua fría y todo esto se borra… solo espero que mi regadera no me hable ni que se aparezca el chivo infernal” Navarro tembló instintivamente y observo hacia todos lados de manera paranoica como si estuviera buscando a alguien.

“Lo que usted ocupa es regresarme a mis aposentos que yo me encontraba perfectamente bien hasta que se le ocurrió transgredir en mi tumba y traerme hasta aquí, peor fue el viaje que me hizo pasar con usted por toda Francia y España”

“¿Francia y España?”

“Si hombre, usted se ve que es algo despistado con eso de la geografía por lo tanto déjeme le explico que paso—“

“No, no, no, no quiero saber nada de eso, no quiero ni siquiera SABER por que estaba en Francia o España, no recuerdo haber tomado un avión”

“Si me dejara de interrumpir le podría explicar mas al respecto aunque me intriga saber más acerca de dicho avión”

“A mí me intriga mas saber cuánto tiempo he estado así, cuantos meses han pasado… serian esos hongos y el acido que me metí en el rave o a lo mejor los pericazos… fuck”

“¿Acido, rave, pericazos, bueno y este lenguaje tan moderno que le pasa ahora y como esta eso de que ahora también en Ingles?”

“Viejo, estamos en la frontera norte del país”

“¡Viejo su abuelo!” Navarro suspiro, se paso las manos por el rostro y paso a lavárselo con el contenido de una botella de plástico. “Pero me intriga esto, los territorios del norte no eran nada cuando yo estuve en mi mandato”

“El norte rifa, abuelo, y eso le debería quedar bien claro”

“¿Rifa, explíquese!”

“Esta chido, esta cool, esta chingon, está BIEN”

“¡Tantas palabras nuevas y horribles, pobre lengua de Castilla que te han hecho!”

“Ya son como cien años desde que dio el estirón, todo ha cambiado”

“Tan feo todo, tan horrible ha de ser, verdad de Dios que este no es el país que yo deje”

“Eso lo damos los dos por hecho, se cuida y se la lava que yo me voy”

“¿Cómo que me la lavo, muchacho insolente!” El portazo dejo en silencio al cráneo el cual se quedo sentado sobre el escritorio sin hacer nada ni mucho menos decir una sola palabra.

The Atlantean Thrones and the Valve

I can’t sleep, again. I see them all over me, figures that look like demons, human with horns of all kinds, twisted and spiraling in differ...