Thursday, May 2, 2013

Bruce - Short Story


Bruce coughed as he walked down the unlit street.

He, a dark clad figure, had no problem passing unnoticed but some other figures called more and more of his attention.

There was the Lizard Man known as Ed, always dressed formal in an ever changing two piece suit, who lurked the streets only at night, he hissed and sissed as he walked past by, checked his golden watch and ran off in a hurry as if he was late for something.

Mindy the psychotic cyborg whore wearing her mini skirt, nothing else aside from that, and a cigarette on her left hand, not that it mattered if she smoked it or not, it was a good tactic anyway and made her look more real than the udders she had implanted.

Don the Butcher which was just closing down his shop but Don was a weird guy, secretive, a loner, big fellow but with a heart of gold, that he could never deny to anyone. Bruce had heard of people that had come into his store and never gone out, it was relative though as most of those that never came out weren't in good terms with society to start with.

There was Alex standing near a broken down light post, his distinctive bowler hat had a seven of clubs on the left side and a bullet casing on the right that had the word 'Mother' engraved on it. He loved to play with a folding knife and show his rotten teeth as he sneered at passerbies who were always terrified of him, it made him laugh but he wasn't that bad.

Mark the dealer who could hook you up from anything simple like drugs or guns to complex stuff like military grade weaponry and vehicles or households and vehicles. He was quite a peculiar being, no one knew how he did it or who his contacts were.

Dan the Man, a mercenary that had fought in the China and African wars. He had been hit by every possible projectile and chemical known to man, clinically he has been called dead at least fifteen times but he is still alive, somehow, but not complete, had gone mad during the process of said wars and had begun predicting the world would end soon. He even opened up his own cult and preached day and night how it would all go down.

Bruce knew all of them because he lived in Quarter Stone, a place also known to be Satan’s little Hell Hole. Anything could happen at any moment here, any second, it was as unpredictible as the population that inhabited the area, even time itself wasn't sure what was going on here anymore.

Bruce kept walking down the street when someone stopped him and pulled him back.

"Where are you going Bruce?" Asked the voice and Bruce turned his head over his left shoulder. It was a loan shark that had been chasing Bruce, his debt calling on his door again.

"Home. What do you think you are doing here?" Asked Bruce. The Loan Shark smirked.

"I can go wherever I want. Now where is my money" He looked really angry now. Bruce turned his sight back front and sighed.

"You really want to know. I think I have your money right here" Bruce turned and produced his Pescadero Automatic Pistol which he pointed to the man forehead. The Loan Shark laughed.

"You think you are going to kill me and get away with it. My boss would surely get your ass for this, he will anyway" Said the Loan Shark then grinned.

"You know, I prefer to run the risks nowadays" A succession of five micro bullets came out from the gun and tore most of the head off. The lifeless body crashed on the ground with a single thud and Bruce noticed chunks of the head everywhere on the street, not that he was going to clean it or that it mattered to him.

He hid the Pescadero again under his jacket and walked to a small alley in which an single engine air-cycle was waiting for him. The air-cycle was shinning gray and was resting in the open ground of the alley, respected by those who passed by and left alone by the ones that lived there.

Bruce took off a small card from his pants pockets and placed it on the ignition. The air-cycle came to life and it hovered a few centimeters from the ground. Bruce mounted in and went forward with it, trying to keep the speed at a minimum. He reached a street that was made of blue color markers, twelve lanes on each side, and entered it, the speed raising automatically to the minimum accepted, his trench coat flying, knuckles red then white from pressure, lenses reflecting the morbid lights of the city, the horror show born in it, the panoramic view of the twenty second century, cold and magnetic, dead with desire but never giving anything back for it. He kept the speed up and continued up north, destination unknown...

Wednesday, May 1, 2013

Pandillas


Tijuana, Baja California

Taquería los Panchos, o los Pepes, los Tíos, los Sobrinos, o cualesquiera que sea que existan de a docena en la ciudad, eso no importaba, pero eso era lo que debía decir a la entrada del pequeño lugar, que había cambiado administración al menos unas diez veces, donde se vendían tacos de toda clase de carne, en especial la de perro pero eso los clientes no lo sabían ni deberían de saberlo jamas, buen secreto guardado que le daba sabor y jugo al alimento sagrado nacional.

Cuatro hombres se encontraban reunidos fuera del recinto, vaciá por el momento, engullendo algunos tacos de carne con cervezas a la mano en vasos de plástico rojo. Los cuatro vestían chamarras de cuero, camisas de cuadros, pantalón de mezclilla y botas, dos con sombrero, uno blanco y otro negro, se encontraban a los lados de la barra donde disfrutaban de la comida.

Alrededor de ellos sonaba una vieja televisión montada en un soporte de metal que había sido reforzado a la pared varias veces y cerca de uno de los taqueros, el que manejaba diestramente la adobada y mantenía el calor arriba y abajo para tener la carne en su punto, estaba una radio vieja, posiblemente de los ochenta, de la cual sonaba un ruido estremecedor que solo podría ser conocida como banda, con una canción melancólica acerca de un tipo que perdía a su pareja y ya no la podía recuperar por algún asunto trivial que el no comprendía en el momento.

-Compadre, ¿que pedo con la sobrina?- Pregunto uno de los hombres conocido como el güero manríquez.

-Pues nada, que dice que el novio no quiere el plebe- Respondió un segundo hombre conocido como el macanas

-Como el hijo de su puta madre dice eso. Jijo de la chingada si no tiene madre, joto tenia que salir el muy pendejo- Dijo el tercer hombre conocido como el Coronel, mi Coronel.

-Eso es inaceptable camarada, el morro la mantiene o se chinga por caliente- Dijo el cuarto hombre conocido como el alambre.

-No compadre, o le dice que se componga el morro o con un putazo lo arreglamos- Dijo el güero manríquez.

-Ya se lo advertí, o le hace caso o me le pongo al brinco con pinches tres plomos en el fundillo- El Macana dio un trago a su cerveza y termino de comer su taco. -Eh, otros dos mas con todo-

-Si jefe, van dos con todo- El taquero asignado al destacamento de adobada afilo aprisa el cuchillo y comenzó a poner algunas tortillas que baño con el jugo de la misma carne.

-¿Y que dijo?- Pregunto el güero manríquez.

-Pues nada, que va a decir el cabrón- Respondió el Macana, -¿Oye que horas son?-

-La hora de irnos a chingar a su madre- Dijo el güero manríquez. al ver su reloj de oro. El Macana hizo una seña con su mano al taquero y este lo tomo como una negativa para su siguiente orden. Los cuatro terminaron sus cervezas, el güero manríquez. tomo su sombrero negro y el macana el blanco, los acomodaron, pagaron y salieron al estacionamiento en donde los esperaba su camioneta, una escalade negra con cristales polarizados, prohibidos por la ley, y hechas de un material capaz de resistir algunas balas. Los cuatro montaron la camioneta, el güero manríquez. tomo el volante y el macana el de co-piloto, el coronel y el alambre se acomodaron atrás detrás del piloto y co-piloto respectivamente. La camioneta salio de prisa del estacionamiento en aquella Taquería del centro de la ciudad y voló por uno de los bulevares sin ruta aparente, si la había solo ellos podrían saberlo.

-Déjame le hablo al cabrón- Dijo el güero manríquez. y saco su celular. Marco unos números y espero a que contestaran al otro lado de la línea, -¿Loco?-

-¿Quien habla?- Pregunto una voz débil y somnolienta

-¿Como que quien hijo de la chingada?- Pregunto de vuelta el güero manríquez. alzando la voz

-Ohh... ¿que pedo?- Pregunto la voz

-¿Como que que pedo cabrón, donde esta el perico?-

-Pues aquí en la cantona...- Respondió la voz

-Mas te vale cabrón- El güero manríquez. colgó el celular. Minutos después se detuvieron frente a una pequeña casa de un piso con un carro chocado y sin llantas en la entrada, -Vive en la mierda este cabrón-

-Si es un pinché criko compadre, ¿a que le tira pues?- Pregunto el macana

-Voy a ver a ese pendejo- Respondió el güero manríquez. y salio solo hasta la puerta de la casa donde tuvo que tocar varias veces hasta que alguien abrió lentamente la puerta. Era un hombre flaco en rompa interior con el cabello alborotado y la vista cansada

-¿Que pedo?- Pregunto el hombre

-¿Donde esta el perico?- Pregunto güero manríquez. y el hombre miro adentro y después volvió a mirar al güero manríquez.

-Por ahí...- Respondió el hombre y sorbió algunos mocos como si estuviera enfermo.

-¡Como que por ahí hijo de la chingada!- El güero manríquez. abrió la puerta de golpe tumbando al hombre, -¡Quiero esa chingadera ya!-

-No se... en la mesa...- Dijo el hombre y el güero manríquez. reviso la mesa donde había varias bolsas vacías y una bolsa llena de un polvo que, esperaba, fuera cocaína, o perico como se le conoce coloquialmente en esas partes, aunque la bolsa estaba a la mitad.

-Cabrón... te chingaste quince bolsas- Dijo el güero manríquez. y miro al hombre. -¿Como putas vergas te chingas quince bolsas?-

-No se...- Dijo el hombre quien parecía estar desorientado ahora que se encontraba en el piso, sus respuestas eran mecánicas, no conscientes o al menos no lo aparentaban así.

-Hijo de la chingada estas cabrón- El güero manríquez. camino de vuelta a la camioneta e hizo algunas señas a los tripulantes -Saquen las cuerno de chivo-

Los cuatro tomaron rifles de asalto AK-47 de la parte trasera de la camioneta y sacaron varios cargadores en forma de barril. Ya al haber cargado todos sus armas y preparado la primera bala se formaron en fila horizontal frente a la casa y a la orden del güero manríquez. balearon todo. Las balas estaban hechas para penetrar armaduras, las famosas balas mata policías, destrozaron casi toda la casa y su estructura. Al terminar la munición del primer cargador cambiaron a un cargador en forma de banana y entraron a la casa donde habían tres cuerpos, incluyendo al hombre que había traicionado al güero manríquez. No quedaba nada con vida en aquel momento en esa casa, ni las moscas se dignaban a hacer ruido.

-Chequen los pinches cuartos- Ordeno el güero manríquez. y los hombres se dividieron para buscar mas droga o dinero, lo que fuese que compensase por lo que acababa de pasar. El primer en encontrar algo fue el mismo güero manríquez., varias bolsas de cocaína escondidas dentro de un mueble, aproximadamente unas cuarenta, algunas parecían ser producto que el había pedido, no estaba seguro y no le importaba ya que había recuperado su inversión inicial mas lo que pudiera sacar de lo otro. El siguiente fue el macana, encontró los cuerpos de una mujer y un joven en cuartos diferentes con heridas de balas por todos lados. El as saco un trofeo hecho de oro puro que entrego al güero manríquez.

-El pendejo servia para algo, o es robado. Igual pa` los tacos compadre- Dijo el As

-A huevo- Dijo el güero manríquez. y se dio cuenta que de la parte superior del trofeo sobre salía algo. Al quitar la tapa encontró miles de dólares adentro en fajos de diferentes tamaños, -Mire no mas, y el puto decía que no tenia ni pa` su pinché alma en pena. Gente jodida que vive en la mierda pero caga oro, por eso no dejan de ser mierda, por no ayudar ni al prójimo ni así. mismos-

-¡Oiga compadre, venga acá!- Grito el Alambre y los tres se reunieron con el, en la parte trasera, en un pequeño patio cerrado, había un niño de unos cinco años escondiéndose debajo de un lavadero de piedra, -¿Que hacemos con el?-

-¿Pues que cree?- Pregunto el güero manríquez.

-¿Matarlo? Compadre tiene cinco años- Dijo el Macana

-Si compadre, pero aquí ni los niños chicos salen vivos, todos muertos- Respondió el güero manríquez. con tono frió y levanto el rifle de asalto apuntando al pequeño niño.

-Compadre, tenga corazón, el chavalo, no sabe nada- Dijo el Macana, tartamudeaba al hablar mientras trataba de calmar a su estimado compadre.

-¿Ta` chico el morro?- Pregunto el güero manríquez., -aquí bien sabe compadre que nadie puede salir con vida y si esta mal matar a un niño con Dios me las arreglo cuando llegue al cielo-

El güero manríquez. jalo suavemente el gatillo y dejo salir una bala que hizo un eco tan grande que hasta hizo brincar a los otros tres hombres. La cabeza del pequeño niño quedo destrozada y unos pedazos de carne quedaron todavía colgando con varios otros fragmentos del cráneo y sesos contra la pared del lavadero de piedra.

-Quemen esta chingadera, que no quede huella de nada- Dijo el güero manríquez. y volvió adentro. Sin dudar de las órdenes los hombres sacaron varios botes de gasolina y la esparcieron por toda la casa. Al acabar solo tuvieron que disparar una bala más y la casa entera se convirtió en una bola de fuego. El grupo se retiro con la droga y el dinero para reportarse nuevamente con el patrón el cual esperaba ansioso los resultados.

Nadie supo nada, nadie vio nada, los que vieron quedaron callados, sabiendo que su vida pendía de un hilo, los que escucharon, se hicieron los sordos, mejor así., nadie mas sale herido.

Un fragmento mas en el eterno desierto de la historia que no tiene voz, ni rostro.

Monday, April 29, 2013

Caridad


En el primer call center que trabaje había un compañero que de vez en cuando traía dulces, jolly ranchers de los buenos, antes de que tuvieran ese cambio extraño de sabores, y repartía a todos los que estaban cerca de el, casualmente a mi me tocaba por estar al margen de la división y pegado a la suya.

De ese comportamiento se me dio el empezar a traer varios paquetes de la maquina y regalar dulces a todos los empleados, sin importar división o rango, y así me he dedicado a hacerlo de diferentes maneras durante la mayor parte de mi vida adulta, como lo empece a hacer en algunos otros trabajos e incluso en bares, con gente que ni conocía o tenia poco tiempo de conocer, por que el dinero trae felicidad que se desvanece eventualmente, para mi en lo personal es mejor compartir y disfrutar la poca felicidad que genere yo con mis manos, lo poco o mucho que sea, en grupo que solo, por que si es para uno no hay quien recuerde esa felicidad mas que uno mismo, y algunos colados que tendrán solo interés de una vivencia y aprovechamiento del momento, y si todo eventualmente se desvanece en el aire al menos que tarde mas en hacerlo, que se vuelva memoria de pocos o muchos y que sea siempre todo para bien.

Por eso también me gusta comprar y regalar libros, varias veces lo he hecho y lo seguiré haciendo durante el resto de mis días, por que es conocimiento duradero, bello, lo mas sublime que puede existir sobre este plano aburrido y soso, y el que este sea compartido entre otros me hace todavía mas feliz, por que esa cadena seguirá y si bien va todos podremos salir un poco mas del agujero de la ignorancia hacia un templo de verdad, sabiduría y caridad.

Camión


-¿Que pedo con ese camión?-

-Ese camión que esta estrellado ahí cayo por que el wey se quedo sin frenos, quiso esquivar una calafia y que se da en toda la madre contra la llantera- El hombre apunto hacia un camión de doble remolque estrellado contra una llantera en un cruce importante de la ciudad, este se había vuelto parte de la infraestructura con la parte de carga sosteniendo la estructura del segundo piso que parecía derrumbarse en cualquier segundo, lo mas sorpresivo de este terrible acontecimiento, que dejo varios heridos y un muerto, es que se estrello de tal manera que no bloqueaba el transito de ninguno de los carriles aledaños y parecía estar tan seguro en la parte donde había quedado que no había necesidad real de moverlo de ahí al menos que uno deseara ver el fin del pequeño edificio. -Así lleva un año y así se va a quedar por otro mas, tal vez cinco, diez, no se, yo digo que sincho ya así se queda hasta que derrumben esa madre-

-Cabrones-

-La neta-

Sobre la Ponencia "Didacticas en la Historia" del dia Jueves 25 de Abril del 2013


Hace algunos días me toco estar en una ponencia de la Maestra Laura Cervantes Ayala, de la UPN si es que bien tengo entendido, donde hablaba de la importancia de la didáctica en la Historia, como se debe enseñar.

Entre los temas de interés que mencionaba recalco algunos de estos y dejo a debate, dejare unos comentarios míos adicionales, principalmente mis puntos de vista del tema. No recuerdo con exactitud las palabras, debo ser honesto con respecto a no tomar notas en la misma pero tratare de ser tan veraz al respecto como me sea posible.

La enseñanza de la historia en las etapas mas importantes de la formación de una persona, mencionaba que eran las edades de 4 a 5 años y de 11 a 12. (Nota: No recuerdo si se menciono o no cuales son las bases de estos números)

Nota: Si bien es cierto que las edades claves se encuentran tanto en la primaria como en la secundaria, entre las edades de 4 o 5 años hasta los 14 o 15, es importante entender como se debe enseñar la Historia y primordialmente uno debe entenderla, de lo contrario uno se esta dejando así mismo la tarea de ser una repetidora de las notas recicladas de la historia de bronce de la que tanto se acusa al Estado de vender a la ciudadanía.

Si uno ha de hablar acerca de esto requiere entonces de una formación previa, tanto pedagógica como histórica, para ser un proveedor de dicho material. No es necesario que entienda toda la metodología usada para esto, ya que este es el trabajo primordial del Historiador y no del formador Pedagógico, pero si debe entender la Historia como la comprenden los Historiadores, que es lo que hay detrás del velo místico que muchas veces es cuestionado por aquellos jóvenes alumnos en formación y que la mayoría de las veces es respondida con un frio y brutal -No pregunte y así tiene que ser-

Esto me recuerda a una anécdota que menciona Eduardo R. Callaey en su libro El mito de la Revolución Masonica, en donde habla de como unos monjes atan un gato a las patas de las mesas mientras leen pero no saben por que lo hacen y no lo cuestionan por que son las viejas costumbres pero la insistencia de un joven monje es lo que finalmente devela este misterio cuando cuestiona a un moribundo y viejo monje quien revela que esto se hacia cuando las ratas invadían el lugar y la única manera como podían leer en paz era atando al gato a la mesa, esta respuesta la entrega después de un sorpresivo -¿todavía hacen eso?-

Si bien estos jóvenes son los que cuestionan fieramente, y con derecho, las procedencias del conocimiento histórico que se les otorga y todo pedagogo encargado de suministrarlo debe saber y entender por que se entrega el conocimiento así y de donde viene, por que viene, quien lo dice, etc.

Los niños se decepcionan cuando tienen super héroes ficticios, como los que se usan en los cómics, y se enteran que estos no existen, son parte de un imaginario por lo que debe inculcarseles a los héroes de la patria como figuras a seguir. (Nota: Esta ultima parte fue lo que discerní yo de lo que se hablaba en ese momento)

Nota: Estos dos puntos son suficientes para hacer que una mesa de debate o una ponencia se convierta en un verdadero infierno comparable con el desembarco de los Aliados en el Día D.

El primer punto es el que me mantiene eternamente fascinado y que hasta el momento me deja estupefacto. El hecho de que un niño se haga a idea o no de que un super héroe es verdadero o falso no va a terminar por destruir su idea de lo que es, la figura, con previa noción, debió haber sido reportada como tal, jamas como algo que existe en este mundo con las capacidades que se anuncia. Acto seguido, el inculcar a los niños los héroes patrios puede repercutir gravemente cuando comience el cuestionamiento, mas cuando la historia quiere forzar la idea de héroes y villanos en un ente Nacional, cosa que es A) una muy mala idea (aunque tiene su razón de ser, cosa que no cuestiono pero si tacho como el talón de aquiles de la Nación) y B) un campo minado en donde al primer cuestionamiento pueden salir muchos heridos, en especial cuando se le reprima constantemente al joven alumno y se le ordene que no cuestione lo que se pone frente a el.

¿Por que un talón de Aquiles?

Con los cambios de gobiernos, no necesariamente por derrocamiento, cambian las ideas nacionales y al hacerlo también cambian los héroes y los villanos, los que estaban en un pedestal ahora son hundidos en el lodo y los que estaban hundidos en el lodo son limpiados, embellecidos y puestos finamente en el pedestal mas alto donde todos lo pueden ver.

Repítase este proceso cuantas veces sea necesario.

¿Sigue siendo malo el creer en un super héroe o un super villanos?

Son arquetipos inmovibles, tienen y sirven un propósito que va mucho mas allá de lo que el ojo deja ver muchas veces, por lo que ahora pongo otra vez en la balanza la cuestión y la pulo un poco para hacerla entender mejor.

¿Que es peor, que un niño se sienta decepcionado por que un super héroe no existe cuando este ya debía tener previo conocimiento de que es inexistente o que un niño tenga inculcado héroes nacionales que puedan ser quebrados bajo un nuevo régimen o gracias a nueva historiografía disponible, o mejor aun, el simple hecho de cuestionar lo que el velo místico pone en cara y que encuentre una terrible verdad detrás del velo, que sus héroes no son héroes ni tan buenos como los hacen ver y lo mismo con los villanos, que no son tan malos como los pintan?

¿Que es peor entonces, el Estado, por imponer la idea, o el Pedagogo, por no cuestionar y hacer lo que se le diga?

Esto es lo poco rescatable que tengo de la ponencia, no por que fuera mala sino simplemente por que mi mente estaba ocupada en cosas mas importantes y realmente no me pude tomar la molestia, ni el interés, de escuchar toda la ponencia.

Saturday, April 27, 2013

Batalla en el Red Krop


Año 2219 del viejo calendario terrestre. Año 160 del calendario del G.U.T.

-¡Cráneo Negro abordando la nave, repito Cráneo Negro abordando la nave, esto no es un ejercicio todas las manos a las estaciones de batalla!- La voz tronada con desesperación por los intercomunicadores de la nave. La voz hizo eco en todos los pasillos del Red Krop y comenzó la carrera hacia las armerías de la nave.

Rommelson se hallo rápidamente de pie fuera de su litera y corriendo a toda velocidad hacia su armería asignada. Rommelson era Sargento encargado de la defensa de la parte sur del segundo piso del Red Krop, que era una nave cargero tipo atlantis que zarpaba a toda velocidad en el espacio desde una base que se localizaba en Cydonia Mensae en Marte, recargaba en la base espacial E-01 a mitad del trayecto y después aterrizaba en Citadel Siete en la Tierra. Pero esta iba a ser la excepción de los viajes del Red Krop. Un escuadrón de cazas del Cráneo Negro, un clan temido por las fuerzas armadas de la tierra unida debido a su ferocidad en la batalla en tierra, mar, aire o espacio, estaba atacando al cargero y había inhabilitado ya las defensas y destrozado los cazas H/21, pequeños cazas especiales sin tripulantes diseñados específicamente para contra-atacar cualquier avance no autorizado hacia su nave matriz. La nave comenzaba a vagar hacia la deriva y quedaba bajo el cargo de su tripulación el defenderla del inminente asedio.

Rommelson entro a la armería donde su grupo ya se preparaba con su equipo, sus trajes grises de batalla, trajes de fabrica sintética de una pieza, sus chalecos de fabrica ligera que podrían resistir tal vez una o dos balas de algún arma ligera, los cascos espaciales que se usaban en caso de despresurización, su armamento pesado de grado comercial, no comparable con lo que sus enemigos pudieran traer, y suficientes balas para hundir a un destructor naval en la tierra, por que si de algo se podían servir es que la cantidad de municiones que les proporcionaban debían rebasar al menos diez veces la cantidad de tripulantes de la nave. Rommelson se dirigió hacia su casillero, que era un gigantesco ataúd hecho de acero terrestre, y puso su pulgar en lo que parecía ser una pequeña calculadora con una pantalla azul. Rommelson después introdujo su código y este se abrió para revelar lo que guardaba en su interior.

Dentro se encontraban doscientos cincuenta kilos de puro acero y fabrica ligera con la maquinaria mas avanzada hasta la fecha, suficientes motores como para mover a un elefante, una computadora semi-inteligente, con capacidad de analizar y cambiar el factor de la batalla en segundos, y la capacidad de resistir el cañonazo directo de un caza espacial. Lo que tenia frente de el era una armadura K-18, una armadura mecanizada K-18 creada por la corporación MEI, Mecánica Especial Incorporada, para los oficiales de las fuerzas armadas, era de las pocas cosas que se otorgaban fuera del ámbito militar que proponían una oportunidad de sobrevivir a algo como esto. Rommelson tenia la suerte de que se le asignara un modelo viejo, por llamarle así, pero aun bastante vigente ante las situación que se aproximaba e igual de resistente que los modelos en venta. Sin dudar se puso la armadura completa a excepción del casco debido a que el tiempo se acortaba y se escuchaba el sonido de tiroteos proviniendo de los pasillos.

Rommelson miro dentro del casillero y tomo una pieza de mas de cuarenta kilos de peso, hecha de aluminio y acero. Lo que tomo era un Fusil de Asalto Pesado MC-29 con capacidad para un paquete de trescientas balas y cuatro granadas de veintidós milímetros. Suficiente para destruir una compañía de soldados normales o a un grupo de tanques mal defendidos. Rommelson tomo el MC-29 con ambas manos y de paso escucho los tiros de varios tipos de armas aterradoramente cerca.

-Carmion- Dijo Rommelson con su voz firme y profunda, trono los dedos un par de veces y apunto a la puerta -Cierra la puerta- Y sin dudarlo así lo hizo el soldado y de paso destrozo la consola pegado a esta, si de las dos consolas una no servia entonces la otra tampoco funcionaria, creadas así por razones de emergencia como estas aunque ciertas veces podía beneficiar y otras podía ser letal. Rommelson conecto un gancho que salia de la culata del arma a su brazo derecho y después saco un paquete de trescientas balas del casillero y lo cargo en el arma. Después de hacerlo jalo su brazo derecho haciendo que el arma escupiera la cubierta metálica del paquete y cargara la primera bala en la antecámara. Se escucho silencio por un segundo y Rommelson hizo una seña con su mano izquierda para que guardaran silencio.

Detrás de la puerta se escucho el sonido de un soplete atómico, aquello no era un juguete con el cual se debiera jugar ya que hasta el titanio se deshacía en segundos ante tal fuerza. La llama morada que provino del exterior corto rápidamente por la puerta pero antes de que esta terminara de cortar a través de la puerta Rommelson abrió fuego contra esta e hizo unos agujeros gigantescos. De nuevo el silencio.

Rommelson apunto a dos de sus hombres y después a la puerta. Los soldados avanzaron lentamente hacia la puerta y tumbaron la porción cortada que creo una salida inmediata. En el pasillo yacían al menos unos seis cuerpos que habían pintados las aburridas y monótonas paredes gris metálico de un rojo patriótico. Rommelson detuvo a sus hombres y salio primero para examinar la situación. A su derecha quedaba un hombre aun vivo y sin heridas aparentes. Este le miro con miedo mientras trataba de no dejar caer su sub-ametralladora Machiavelli A1, modelo militar de bajo poder, de la Corporación Visión Competitiva y hablo lentamente.

-Que clase de... monstruo es usted- Dijo con voz temblorosa. Rommelson le miro con indiferencia y apunto su rifle al hombre mientras le quitaba su arma.

-Yo no soy el monstruo aquí. Yo no ataque naves sin provocación. Yo no acabe con la vida de varios hombres inocentes, con familia, padres, madres, hermanos y hermanas, hijos e hijas, no sabe la tristeza que causara cuando todos ellos lleguen de vuelta en cajas. Yo no mato para satisfacer mis placeres carnales, ni tengo un sentido de revolución tan enfermizo como el suyo, yo sirvo a la humanidad por que es mi deber. Todos los ladrones y asesinos deberían ser colgados, empezando con ustedes- Rommelson puso el cañón del rifle en la frente del hombre y continuo -Elegiste el lado equivocado de la pelea-

-Por favor... no- Dijo el hombre mientras se encogía de hombros y cerraba los ojos a la vez mirando hacia cualquier otro lado que no fuera el de aquella terrorífica figura.

-Haz dicho la palabra mágica- Rommelson no dudo ni un segundo, jalo el gatillo y decoro otra porción del pasillo y su armadura con rojo carmesí y fragmentos de masa cerebral, fragmentos mucho mas pequeños del cráneo volando por todos lados, el cuerpo quedando contra la pared, su arma acostada suavemente sobre del el con un ojo siempre vigilante, un ojo que colgaba del lado izquierdo del cráneo y se balanceaba de un lado a otro. El otro ojo se había salido de su órbita y quedo a los pies de Rommelson, este lo miro con asco y le aplasto como si fuera un insecto. -En acción gente, tenemos prioridades y una nave que salvar- La cuadrilla de Rommelson le siguió por los pasillos del Red Krop y en varias ocasiones se encontraron con hombres enemigos y aliados, le mostró toda su hermandad a aquellos hombres que peleaban como podían y todo su odio a aquellos que simplemente se escondían, a estos los uso en las lineas como carne de cañón, como lección para aquellos que decidieran evitar su destino en aquel lugar que probablemente seria su tumba. A sus enemigos no les mostró ni un gramo de piedad, -Son como una jauría de lobos, hambrientos, salvajes, feroces en la batalla y bien reunidos, pero una vez que cortan al líder se encuentran sin orden y en pánico, no les teman que son menos que hombres, son menos que las nobles bestias de la tierra, son idiotas que se dejan llevar por la marea y sus sentidos mas salvajes, ¡muéstrenle quienes son los superiores!- y con estas palabras Rommelson puso el ejemplo en claro, no le tenia ni tendría piedad a sus enemigos. Muerte a todo aquello que no perteneciera a la tierra unida y no portara su gris emblemático. Muerte a todos los traidores que dejaron a la humanidad. Muerte a aquellos que no desearan ayudar a la humanidad a progresar y crear un mejor futuro. Muerte al Cráneo Negro. Ese era su mandato en aquel momento.

Al fin habían progresado por toda la zona sur y habían exterminado a una gran cantidad de enemigos pero estos seguían apareciendo como una infestacion de cucarachas. Rommelson y su cuadrilla se movilizaron hacia el puente principal, donde todas las fuerzas aliadas restantes se habían reunido para planear el siguiente movimiento.

Encargado estaba el Capitán Maestre Deimos Alicante del Red Krop y su tripulación. Estaba discutiendo las posibilidades de un escape hacia las bahías principales de la nave, donde quedaban suficientes transportes para un escape veloz, pero tenían un problema. La mayoría de la tripulación. no sabia combate armado y de los que sabia al menos un cuarenta por ciento estaba herido con un diez por ciento herido de gravedad e incapaz de seguir luchando. Era una cuestión de vida o muerte.

-Bien... podemos pasar por la sección A del primero piso y después pasamos por estos pasillos en grupos pequeños hasta la sección C y de ahí directo a la bahía principal- Dijo Deimos, acomodado sobre una mesa donde un reflejo tridimensional daba una impresión del estatus actual de la nave y de todo lo que le habitara, puntos rojos invadían la mayoría de la nave, Cráneo Negro, y algunos sectores estaban en amarillo, lo cual significaba que estos se estaban despresurizando rápidamente mientras que otros, de color negro, habían sido sellados automáticamente por los sistemas de la nave para prevenir un eventual colapso de la estructura. Rommelson se reporto a la mesa de oficiales, donde Deimos y al menos otros siete oficiales discutían la situación; desengancho el arma de su armadura y la dejo caer en el centro de la mesa, cortando la imagen de la nave.

-Necesitamos mas municiones- Dijo Rommelson. Deimos le miro con asombro y respondió.

-Me alegra que siga con nosotros Sargento, no podría esperar menos de usted, pero lo que necesitamos es salir de aquí y de inmediato. Tenemos, hombres heridos de gravedad y no pienso perderles, no pienso perder a nadie mas en esta locura- Respondió Deimos. Rommelson no hizo ni un solo gesto y dijo. -Somos quinientos hombres en esta nave. Ciento veinte saben combate armado. La mitad esta herida y aproximadamente veinte ya no pueden luchar. No hay pretexto para no lograr una victoria sobre el Cráneo Negro- Deimos parpadeo y se quedo con la boca abierta por unos segundos mientras miraba el mapa y el MC-29.

-Rommelson, el cargamento puede perderse, es lo de menos. Lo que necesitamos es salvar la vida de los ingenieros y soldados. Los necesitamos a ellos, en especial a ellos- Deimos saco un cigarrillo hecho a mano con un pequeño cráneo negro impreso en la colilla y estuvo a punto de encenderlo pero Rommelson se lo quito de las manos y lo aplasto.

-No es el cargamento sino la nave y la tierra. No podemos dejar que se lleven algo que tomo años construir. Ademas, es un símbolo de la tierra. Los salvajes no tienen esta clase de naves y no se les puede permitir este privilegio, usted lo sabe y lo sabe mejor que nadie, sus directivas la dicen que debe usar toda la fuerza disponible para defender la nave y al menos que la situación lo demande debe mandar la nave a auto-destrucción para evitarles el gusto a estos bastardos de usarla. La situación no lo amerita, lo que amerita es mas municiones y hombres dispuestos, con fuego en el corazón y en el alma para defender la gran unión- Dijo Rommelson. Deimos apretó ambos puños con fuerza e hizo una seña para que Rommelson le siguiera a un lugar apartado de los hombres. Deimos hablo en voz baja.

-Escuchame maldita cosa, no se que te propongas pero no voy a perder la vida de mis hombres aquí. Preferiría dejar que cien naves cayeran en manos del Cráneo Negro a dejar que tan solo uno de estos hombres cayera en sus manos. Son la mejor tripulación. que un Capitán podría pedir, carajo no voy a dejar que tus estúpidos directivos ni los míos o tu maldita división se interponga- Dijo y pico el pecho, la armadura, de Rommelson con su dedo indice derecho. Rommelson no decía ni hacia nada solo le miraba fijamente.

-El primer protocolo de las fuerzas armadas me obliga a poner fuera de peligro a cualquier fuerza aliada sea local o extranjera... segundo protocolo instituye que debo salvar cualquier objeto perteneciente al gobierno unido mientras que no perjudique o impida el primer protocolo... el tercer protocolo me obliga a quedarme en una zona de guerra a proteger fuerzas aliadas mientras que no interfiera o perjudique los protocolos antes mencionados... el cuarto protocolo dice que debo ponerme fuera de peligro lo antes posible pero sin antes haber hecho los últimos tres protocolos y sin tratar de interferir con estos... mi programación es compleja y paradójica pero se lo que debo hacer... debo salvarlos a ustedes y después a la nave... soy la ultima prioridad en mi lista de protocolos...- Dijo Rommelson con voz casi monótona lo cual llamo la atención de varios de los soldados cercanos a el. Deimos miro con sorpresa a Rommelson y se sintió casi forzado a darle un golpe en el rostro.

-¡Cállese! ¡No hable de eso frente a las tropas, este no es el momento ni el lugar para hablar de esto!- Dijo Deimos y continuo -¡Esto es lo ultimo que necesito en este momento!-

-Séptimo protocolo de seguridad interna universal, no debo revelar mi identidad a nadie que no sea un oficial con rango mínimo de Capitán y si no existe un rango de ese nivel entonces reportarme al oficial con el mayor rango en la unidad- Respondió Rommelson. Deimos asintió y puso su cabeza contra el pecho de Rommelson. -El evento actual me indica que usted esta pasando por una situación de estrés que le impide tomar las acciones indicadas, si ese es el caso entonces debo reportarme con el siguiente oficial en cargo que es el Teniente de Vuelo-

-Así es pedazo de porquería, haz lo que quieras... prioridades y protocolos es todo lo que sabes y sabrás hacer- Respondió Deimos, Rommelson continuo.

-Sabe bien que no tengo sentimientos ni nunca los tendré... por eso soy una maquina para matar, un numero en los bancos de memoria de mi división y el ejercito de la tierra. En cuanto muera mi numero desaparecerá y aparecerá un nuevo Espectro para tomar mi lugar en mi antigua capsula- Dijo Rommelson y continuo. -El Teniente Rumova sera el que me de las ordenes de ahora en adelante-

-El teniente no debe cargar con esto, mi nave sigue siendo mi responsabilidad y debo continuar mi tarea y mi trabajo. Rommelson, cuatro años protegiste esta nave y ahora... ¿te das por vencido, es eso lo que entiendo?- Pregunto Deimos.

-Sabe bien que no puedo violar las leyes que me puso la división en mi chip de memoria... ademas no quiero ver que mueran todos mis amigos- Dijo Rommelson. Deimos sintió un jalón al escuchar eso y observo a Rommelson sorprendido.

-¿Escuche bien lo que dijiste?- Pregunto impresionado.

-Eso es correcto Capitán. A pesar de que no debo relacionarme con la tripulación., ni puedo, eso tuvo que pasar tarde o temprano... no quiero que nadie muera ni--- Rommelson se sintió extraño por un segundo e hizo una expresión de tristeza. -No quiero que sus familias, sus esposas, sus hijos, sus padres, sientan el peso tan horrible de sus muertes, yo jamas podría vivir con eso-

-Algo debe estar mal con tu chip... esas cosas no deberías decirlas, mucho menos pensarlas- Dijo Deimos y miro como Rommelson parecía confundido.

-Lo se pero creo que no puedo negarlo... puedo ser una maquina pero sigo siendo humano- Deimos pensó por un segundo y ordeno que Rommelson le siguiera a la mesa de oficiales y hablo en voz alta.

-Su atención por favor. Gente por favor requiero de su atención- La tripulación presto toda su atención a Deimos y este continuo. -Necesito informarles de algo muy importante... algo relacionado con el Sargento Rommelson el cual conocen ya muy bien- Rommelson sabia a donde se dirigía la situación y dijo.

-No lo haga Capitán. Esta violando protocolos de la división, el ejercito y el gobierno. Su rango esta en juego- Dijo Rommelson.

-El Sargento... es... el...- A Deimos parecía acabarsele el aliento y las ideas. No sabia que o como debía describir la situación actual. Una chispa de inspiración surgió de pronto y le dio una idea preliminar de como decirlo. -¿Alguien sabe o ha escuchado de los espectros, el programa o algo relacionado a esto, los super soldados de la unión?- Los soldados se vieron confundidos al igual que la mayoría de los oficiales pero algunos levantaron la mano. Deimos apunto a uno de los soldados y le ordeno que hablara.

-Un Espectro es una especia de fantasma...- Dijo el soldado. Deimos estuvo a punto de decir algo pero el soldado continuo. -También es un rumor de que existe una división en el ejercito llamada División Espectro que usa una clase de maquinas para la batalla, super soldados, parte maquina y parte hombre...- Deimos bajo la cabeza y asintió.

-Una clase... de maquinas para la batalla... ¿algo así como el Sargento aquí presente no es así?- Hubo una confusa respuesta de risas, murmullos y expresiones de sorpresa por parte de todos. -¿Y si fuera real?- Todo quedo en silencio por unos segundos.

-¿Es una broma cierto? Capitán, es imposible que tal cosa exista... una maquina humana- Respondió el Teniente de Vuelo. Deimos le ordeno a Rommelson que se quitara uno de sus guantes.

-¿Sera?- Deimos saco su cuchillo de combate y atravesó la mano de Rommelson sin que este hiciera un gesto.

-Necesito esa mano para luchar señor- Dijo Rommelson sin siquiera remover el cuchillo. Hubo algunas risas, nerviosas todas, pero nada mas después que el silencio total.

-Parece broma. Algo enfermo pero es real... Rommelson, como ustedes lo han conocido durante cuatro años, su nombre real, o mejor dicho numeración, es 4018. El es un Espectro clase Alfa usado para misiones de Asesinato e Infiltración. 4018 es una unidad asignada especialmente al Red Krop debido a su importancia comercial y militar, aunque la segunda no es algo que debe importarles ni deberían conocer. Puede parecer una locura para algunos y para otros puede ser de lo mas lógico- Deimos saco su cuchillo de la mano de Rommelson y lo guardo. -Es su decisión si lo aceptan o prefieren seguir viviendo en las sombras que les da el gobierno y el ejercito- El puente seguía en silencio y parecía que seguiría así de no ser por una explosión que provenía del sur del pasillo que conectaba al puente directamente con la zona de elevadores y vivienda.

-Rommelson... ¿Cuantas armas y municiones quieres?- Pregunto Deimos. Rommelson se puso de vuelta su guante mientras pensaba.

-Déjenme dos rifles de asalto, dos sub-ametralladoras, una ametralladora pesada y quinientas rondas para cada arma- Dijo Rommelson. Sin dudarlo los soldados le dieron lo que pedía. Algunos le deseaban buena suerte y otros le daban un apretón de mano. Uno de los oficiales le miro fijamente y le dio su pistola.

-Usala sabiamente Rommelson. Esta Colt a estado en mi familia por generaciones, desde los tiempos anteriores a las grandes guerras o la llegada al espacio, que te sea de gran utilidad como lo ha sido para todos los que la han usado- Dijo el oficial y Rommelson la tomo con gusto.

-La cuidare bien... también te la devolveré como me la diste- Rommelson sonaba optimista pero sabia que del puente no iba a salir con vida ni aunque los poderes mas altos se presentaran para defenderle.

-¿Listo Rommelson?- Pregunto Deimos. Rommelson tomo un par de sub-ametralladores de Mecánica Especial Incorporada Mk IV y puso ambas armas en modo automático.

-Salgan de aquí. Les seguiré en cuanto acabe- Deimos asintió e hizo algunas muecas, este apunto a la salida de emergencia y los últimos soldados y oficiales en el puente salieron rápidamente,, Deimos siendo el ultimo, y corrieron por el pasillo secreto a toda velocidad. Deimos se quedo unos segundos mirando a Rommelson esperando pacientemente a que la puerta principal del puente cayera.

-Rommelson...- Deimos no supo que decirle en ese preciso momento, el silencio fue abrumador y cortaba su inspiración.

-Sal de aquí Deimos, yo me encargo de ellos- Deimos se sintió cálido por dentro, aquella fue como la voz de un padre que cuida y vela por sus hijos ante la adversidad. Cayo después en el que Rommelson jamas le había llamado por su primer nombre desde que lo había conocido.

-Gracias Henrich. Me siento orgulloso de haberte conocido... de conocerte, tengo fe en que regresaras con nosotros-

-Alae iacta est-

-La suerte esta lanzada... tu no crees en eso-

-No, pero pienso que mi destino ya esta escrito por lo que es mejor aceptarlo de una vez-

Deimos corrió por el pasillo a toda velocidad y llego con su tripulación. Deimos escucho como algo pesado golpeo el suelo y después una infinidad de tiros proviniendo desde el puente. Deimos pudo escuchar las armas de Rommelson aun disparando y sintió esperanzas. La tripulación. corrió hacia la bahía principal y tomo las naves de transporte espacial. Los motores comenzaron a cobrar vida y la tripulación. Comenzó a desaparecer en los estómagos de las bestias metálicas. Antes de que se dieran cuenta ya todos estaban a salvo y a varios cientos de kilómetros del Red Krop.

-A salvo...- Deimos estaba pensando como le informaría al gobierno la perdida de la nave y de Rommelson pero no quería pensar en lo ultimo. Tenia esperanzas de que saldría vivo.

-Señor masa critica en el Red Krop- Dijo un ingeniero examinando una pantalla. Deimos se acerco a la pantalla y la observo. El Red Krop se veía rojo como carbón ardiendo, eso solo podía significar que los reactores se habían quedado sin acceso a enfriante o alguien se había encargado de mandar la nave a modo de auto-destrucción.

-Informe a todas las naves- Dijo Deimos por el comunicador. -Red Krop llegando a masa critica. Prepárense para el impacto, repito, el Red Krop esta por llegar a masa critica, explosión y deshechos, tomen sus precauciones- De pronto y sin dar aviso alguno el Red Krop comenzó a desvanecerse, fueron unos cinco segundos lo que le tomo desaparecer permanentemente de la vista y los radares.

-¿Que fue eso, que acaba de pasar?- La comunicación entre las naves era veloz y feroz, nadie sabia que es lo que había pasado en aquel momento, el Capitán estaba atónito todavía, incrédulo ante lo que acababa de pasar. -¿Alguien vio alguna nave de escape?-

Pregunto Deimos por el comunicador pero no tuvo éxito, solo obtenía mas preguntas con respecto a lo que había pasado y algunas teorías de los tripulantes.

-Maldita sea...- La nave de Deimos, junto con el resto de la flota de emergencia, continuaba a toda velocidad hacia la estación E-01 que quedaba a días de distancia todavía, su única suerte era que se les recogiera antes de que alguno de los sistemas comenzara a fallar o se acabara el oxigeno.

Friday, April 26, 2013

Estrella


Caminando, flotando mas bien, por los pasillos de aquella nave derrelicto, el astronauta examina los restos de la nave, es de la clase atlantis, enormes naves encargadas de mover recursos entre planetas de los sectores interiores de la humanidad, ya sea recursos minerales o humanos, jamas para uso militar al menos que fuese un caso de emergencia como lo fuera en la guerra de Antares. A su alrededor habían signos de batalla que dejaban sus cicatrices bien marcadas sobre la piel de la nave, armas de fuego algo primitivas, los daños leves que se percibían, agujeros de bala considerablemente diminutos, por la superficie de los pasillos, nada que indicara el uso de armamento de grado militar, nada grave, a simple vista, como para indicar una razón para que los sistemas principales dejaran de funcionar o se abandonara la nave aunque la caja negra de la nave debía proporcionar mayor información al respecto.

Viajando mas adelante se encontró con los restos de los posibles tripulantes de la nave, eran casi humanos, no se habían alcanzado un estado putrefacto en aquel lugar, mantenidos así tal vez por la falta de oxigeno o pudiese ser que no tenían suficiente tiempo vagando en el espacio, se desconocía la insignia de la nave que marcaba R.E.D. KROP en el exterior, no aparecía ni en registros nuevos ni viejos ni se tenia idea de cual fuese su misión o por que había terminado en aquel lugar, tan lejos de los sistemas habitados.

Los pasillos estaban en total silencio, no había indicios de ningún sistema de emergencia en linea, esto le ponía nervioso ya que momentos antes su transmisor aparecía bloqueado por alguna interferencia que ahora no podía explicar. La luz tenue de su hombro derecho iluminaba ligeramente sus alrededores y no fue hasta que llego a un cruce de pasillos que capto algo que llamo su atención, al principio pensó que había sido alguna clase de reflejo pero analizándolo bien noto que no era el caso.

De una puerta vio salir una luz tenue, su curiosidad le llamaba a explorar pero su conciencia le indicaba que dejara aquello en paz; investigarlo seguía siendo su tarea por lo cual se comunico su encuentro a Orion y prosiguió.

-Orion, aquí Omicron, veo un destello dentro de la nave. Los sistemas parecen estar fuera de linea, confirmando-

-Entendido Omicron-

Lenta y suavemente se acerco a la puerta y asomo lo mínimo que pudo de su cabeza, lo que veía para el no tenia ni explicación ni el poseía alguna clase de conocimiento previo del mismo.

Era una estrella de seis puntas, de bordes azul eléctrico con interior transparente de un azul mas tenue, observo un ojo, oscuro, como obsidiana, en el medio de la criatura que parecía mirar hacia el pasillo en general, como si no lo hubiera percibido; la estrella flotaba inerte, no se movía mas que de una manera muy ligera, como si flotara en el mar.

La estrella de pronto se convulsiono ligeramente, como si bailara, y dejo ver sus otros doce ojos los cuales parecían tener toda su atención sobre de el; de los doce ojos seis se encontraban rodeando primero al ojo central y los otros rodeando a los seis ojos internos, no parpadeaban, no se movían, simplemente estaban ahí y el reflejo de la luz que les rodeaba les daba una apariencia fantasmagórica..

El astronauta entro en pánico al ver como la estrella extendía sus extremidades y se aproximaba a el, lo único que le quedo fue activar el panel de emergencia de la esclusa, cerrarla y comenzar a soldarla, todo termino bien ahí, no se escucharon golpes, movimientos ni nada.

-Orion, aquí Omicron, hay algo en esta nave, el canal de video debió pasar algo de lo que se vio. Procedo a alejarme de la zona y a buscar una vía alternativa-

-Omicron, en el video no capturamos nada. ¿Que es lo que vio?-

-Una criatura con forma de estrella de mar, brillante, de color azul, transparente, con trece ojos, se aproximo hacia a mi, cerré la esclusa-

-No detectamos nada en el video ni en el radar, sus signos vitales siguen fuera de la escala Omicron, si sigue así tendremos que sacarlo de la nave y continuar con otro agente-

-Preferiría no continuar, algo no esta bien en la nave-

-Tiene sus ordenes, continué hacia la caja negra de la nave y extraiga cualquier información de importancia, ya tiene camino recorrido. Orion fuera-

-Mierda...-

El astronauta guardo sus herramientas y continuo su viaje solo para encontrarse con la estrella nuevamente en un pasillo que no podría cerrar rápido, esta moviéndose rápidamente a comparación de el. Su solución mas rápida y viable fue tomar uno de los tubos sobre salientes del pasillo y usarlo como lanza una vez que estuviera a distancia.

Tomo la oportunidad una vez que lo tuvo cerca y dejo ir el tubo contra la criatura, impactando exactamente en el ojo central. Al hacer esto el astronauta sintió el impacto de algo, escucho un sonido estremecedor que le hizo temblar sin control y con horror observo como su casco se cuarteo levemente, el sistema de emergencia activo la segunda cubierta del casco y mientras continuaba temblando observaba como aquella criatura se desvanecía completamente hasta quedar nula al ojo humano.

Thursday, April 25, 2013

El Red Krop


Todo esta oscuro. Las puertas se abren lentamente, bajo presión y con un rechinido que no se puede escuchar en la infinidad del espacio en donde es carente el aire y la atmósfera esta rota. Aparece una figura que ilumina débilmente un largo pasillo oscuro en donde no hay nada mas que basura que lentamente es absorbida hacia el exterior, todo es silencio y oscuridad en aquel largo pasillo en donde solo existe otra esclusa que lleva a quien sabe donde.

-Me encuentro en la salida tres, pasando hacia el centro de descontaminación y de ahí al interior para comenzar la investigación- La voz salio del interior de un traje, no se permeo al exterior, simplemente paso por el radio hacia una nave que se encontraba flotando muy cerca de la entrada.

-Enterado-

La figura en traje blanco lleno de accesorios electrónicos que cubrían su cuerpo se introdujo al pasillo y lo cerro con una consola pegada a la puerta, al hacerlo quedo el unicamente en aquel lugar en el cual no podía caminar todavía, la gravedad no funcionaba y no se escuchaba ninguno de los sistemas trabajando, no se escuchaba nada mas que su propia respiración.

Avanzando por el pasillo su único amigo era la lampara que tenia montada en su hombro derecho, iluminaba un pequeño cono frente a el y lo hacia de manera tenue, una imagen dudosa de lo que rodeaba.

No era posible caminar, se avanzaba con un empujón que le llevaba directo a la esclusa que conectaba con el siguiente cuarto, el avance era lento, sin nada mas que la misma fuerza del empuje inicial, a este impulso se le conocía como el brinco de fe o los cinco minutos largos ya que en ese tiempo uno se encontraba sin posibilidades de hacer nada mas que esperar y tener fe en que todo saldría bien; si, todos los que hacían este trabajo estaban conscientes de que en espacios totalmente abiertos o peligrosos estaban al pendiente de ser chupados hacia el espacio exterior donde tenían altas posibilidades de acabar sus días.

El viaje es mas largo de lo que parece, la distancia puede ser recorrida en segundos a pie pero así, flotando, sin nada mas que empuje que la inercia inicial de uno mismo, es problemático ya que se puede terminar varado en medio de la nada por buen tiempo, bueno, no varado, por que realmente no existe fricción en el espacio, pero si podría convertirse en un viaje cuasi-eterno el pasar un espacio de un metro si el brinco inicial salia mal, y si, es lógico usar las paredes, techo o piso, como manera de moverse alrededor del pasillo pero eso le quita la aventura de quedarse ahí en medio de la nada sin manera de escapar, por eso el lo hacia, por eso todos lo hacían así

Todo estaba en silencio, no se veía nada mas que aquel cono de luz, era aquel el momento perfecto para divagar, para pensar en la infinidad, filosofar, lo único que le quedaba así mismo era la destrucción del ser en aquel momento, comenzar a quedarse loco en aquel lugar donde nadie habitaba, pero como podría quedarse loco si nadie mas estaba alrededor de el, todo lo que pasara seria entre el y nada mas el, sin nadie para decirle que estaba fuera de sus cabales, era libre en ese momento, libre para hacer, decir y ver lo que quisiera, podría ver el mismo paraíso en este momento, el Edén si así lo quería, o el infierno, el lugar a donde nadie quiere ir... tal vez estaba realmente en el infierno por que aquí nadie quería venir, todo por que hubo un experimento fallido que mando a la nave en un curso automático hacia la perdición y en donde pocos tripulantes pudieron regresar a casa.

Que importa.

No había avanzado mucho todavía, quedaban metros y metros por recorrer y no quedaba mucho que hacer mas que ver a su alrededor.

Nada, un pasillo muerto, sin herida alguna o marcas de alguna clase de combate, no existía nada fuera de lo normal, un pasillo común y corriente sin nada que contarle, sin ninguna emoción ni chiste.

Miro hacia arriba, ahí estaba la esclusa, miro hacia abajo, ahí estaba la esclusa y otro astronauta.

-Eh, ¿alguien mas subió?- No hubo respuesta inmediata, solo algo de interferencia y una voz que se escuchaba en el fondo de toda esa estática. -¿Hola, alguien me escucha?-

Nada, interferencia y mas interferencia, seguía escuchando algo en el trasfondo pero no había manera de canalizarlo para saber que era. Miro con detalle al otro astronauta, su casco tenia la cubierta contra el sol y no parecía moverse, estaba pegado en la esclusa, de pie, sin mirar hacia arriba.

-¿Alguien escucha, Orion, Poseidon, alguien en el canal?- La falta de respuesta comenzó a desesperarlo, miro hacia arriba, todavía mucho por ascender, miro hacia abajo, el sujeto se puso en cuclillas y se lanzo hacia el. -¿Orion, Poseidon, alguien conteste, por que hay otro agente aquí conmigo?-

El otro astronauta viajaba mas rápido que el, sabia que eventualmente lo alcanzaría y eso no lo quería, no por que le fuera a hacer daño, si no por que podía terminar chocando con algo y dañar el delicado equipo de su traje que era lo único que lo mantenía vivo. Sin mas que hacer se preparo para amortiguar el eventual golpe mientras continuaba con su comunicado por la radio.

-¿Orion, Poseidon, alguien me escucha, tengo otro astronauta aquí conmigo, quien lo autorizo?- Estática, eso no era tan común pero ya le había pasado antes, era desesperante ya que algunas naves producían un campo electromagnético muy poderoso gracias a los reactores que estaban a su interior en funcionamiento, y le impedía a este tipo de radios llegar lejos con su señal. Lo que le preocupaba de este evento no era necesariamente si el reactor o no, o lo que fuese, estaba cortando su señal, si no lo que escuchaba en el fondo, ahora mas claro aunque aun débil.

-...vete...- Puso mayor atención a lo que decía la voz sin perder de vista al astronauta que venia por el. -...no eres bienvenido...-

Orion, Poseidon, hay algo en la nave, necesito saber que esta pasando!- A un poco mas de la mitad del camino y el otro astronauta estaba a algunos pies de distancias, no se había movido en lo absoluto, no giraba, no extendía brazos o piernas, simplemente continuaba hacia el como si fuera una bala, una bala muy, muy lenta. -¡Alguien que este en el canal, me escuchan!-

-...silencio...-

-Oh no...- Su respiración. aumentaba a cada momento, sus latidos, el cuerpo tenso y cada vez mas difícil moverse o articular una palabra, en el lado derecho de su campo visual, sobre el cristal de su caso, estaban sus señas, su ritmo cardíaco, sus lecturas cerebrales, todo estaba absolutamente fuera de la escala, esto lo altero mas todavía, el hecho de saber que estaba al borde de un ataque al corazón o una apoplejía. -¡Orion, Poseidon, alguien sáqueme de aquí!-

-...silencio, ya casi estas en casa...-

-¡Alguien, auxilio, ayuda!- A pocos metros de la esclusa, el otro astronauta estaba ya a unos dos pies de distancia de el, seguía sin moverse, seguía sin decir nada, nada, inerte.

El golpe contra la esclusa fue algo repentino, no esperaba llegar tan rápido, tampoco esperaba encontrar a alguien ahí con el, menos escuchar voces, todo estaba mal, nada estaba bien. Su mano no alcanzo a llegar al botón para abrir la esclusa, el otro astronauta se acomodo repentinamente y cayo completamente sobre el, chocando casco con casco, un ligero clunk al hacerlo. El otro astronauta removió la cubierta contra el sol de su casco y revelo lo que parecía ser un sistema solar, un agujero negro, un sol, planetas, era una especie de pequeño universo dentro del lugar donde debería estar una cabeza, era magnifico pero a la vez aterrorizaba.

-...ven, es tiempo de regresar a casa...- El astronauta trato de llegar al botón de la esclusa pero seguía sin alcanzarlo aparte que cada vez se sentía mas hipnotizado por la visión que tenia frente de el y se sentía a si mismo perderse en aquella inmensidad. De este casco comenzó a desparramarse el universo, como si goteara fuera del casco, el liquido negro derramándose sobre su caso y formándose una insignia que el no reconocía pero que le causaba terror.

De pronto el universo tomo forma de calavera y con una malévola sonrisa trato de impactarse contra el casco de su victima pero esta reacciono a tiempo para cubrirse y así poder empujarle de vuelta hacia el otro lado del pasillo. Sin mas se extendió hacia el control, abrió la esclusa en modo de emergencia, de manera manual, dejo suficiente espacio para cruzar el y una vez adentro se encargo de cerrar la puerta de su lado mientras que miraba al otro astronauta perderse en la oscuridad del fondo del pasillo.

-Omicron 1, aquí Orion, ¿cual es su situación, repito, cual es su situación, sus números están fuera de la escala, que sucedió?- La voz era familiar, era la oficial de comunicaciones de la nave.

-Orion, no se que paso pero acabo de tener un encuentro con otro astronauta... creo-

-No hay otra forma de vida detectada en la estructura de la nave-

-Dudo que lo que vi este vivo, no parecía estarlo y menos con lo que vi-

-¿Que vio?-

-No importa, lo único que me importa es salir de aquí, ¿como salgo de aquí?-

-Por la misma esclusa-

-Negativo, ahí fue donde encerré a aquello que me persiguió por el brinco de fe-

-Omicron 1, parece estar sufriendo de estrés pos-traumatico y no es la primera vez que esto le ha sucedido, es recomendable que primero se calme y continué lentamente con sus objetivos, esta vez no tenemos ninguna clase de prisa o presión-

-Pero... enterado, Omicron 1 en-- La esclusa produjo ruido, un impacto, el astronauta observo los controles de la esclusa y atoro los controles manuales para que estos no pudieran ser accionados del otro lado. -Omicron 1 reportando, hay algo aquí, estoy bastante seguro de eso; continuando con objetivos de igual manera-

Se tomo su tiempo de sacar sus herramientas y comenzar a soldar la puerta, si estaba loco o no prefería que no entrara nadie por aquella puerta ya que de igual manera el tendría que salir por otra sección. Los ruidos no pararon mientras el trabajaba la esclusa y con eso siguió dentro de el la duda de si realmente se estaba quedando loco o si había visto lo que había visto.

The Atlantean Thrones and the Valve

I can’t sleep, again. I see them all over me, figures that look like demons, human with horns of all kinds, twisted and spiraling in differ...