Saturday, January 21, 2012

Un agujero en mi memoria



-Señor- La voz chillante resonó en las orejas de un hombre con la mirada perdida el cual volteo ligeramente hacia arriba. -Señor, ya es hora-

El hombre examino a aquello que producía esa horrible voz y noto que no concordaba con el cuerpo, un cuerpo fuerte y marcado por todos lados pero incapaz de ser notado debajo del fino traje de mesero; el hombre sonrió y apunto con su mano hacia la silla frente a él.

-Tome asiento- El mesero dudo por unos segundos hasta que recordó que por mandato al cliente tiene que dársele lo que pide y con un tanto de disgusto tomo asiento donde se le había indicado. -¿Por qué lo hace?-

-¿Sentarme? Porque me lo pidió- El hombre negó con su cabeza y toco la mesa con su dedo índice derecho.

-Este trabajo- El hombre titubeo por un momento como si se perdiera en la infinidad de su pensamiento y después regreso en sí -¿Por qué trabaja aquí?-

-La paga es buena- Era una total mentira ya que su sueldo difícilmente le dejaba para comer pero las propinas que recibía a diario era lo que realmente hicieran que valiera la pena. El restaurante era algo fino, localizado en una zona relativamente calmada y reconocimiento a nivel mundial; era más que necesario estar al tanto de todo lo que pasaba alrededor, trabajando como buitre sobre los clientes más adinerados, y obedecer todos los caprichos de los clientes para poder recibir esa tan vital propina o de lo contrario terminar comiendo las sobras del bote de basura.

-Lo dudo, este lugar se ve que es una porquería y tu traje es de lo más barato, tanto que puedo ver que se está deshilando- El hombre saco una caja de cigarrillos de su saco y prendió uno con lo que parecía ser un encendedor zippo de oro; la cajetilla quedo sentada frente a al hombre sin ofrecerle nada a su compañero de platica. – ¿No es todo tan aburrido y monótono que te provoca asco, vestir lo mismo, hacer lo mismo, comer lo mismo, respirar lo mismo, cagar lo mismo, trabajar como esclavo y no ver los beneficios, tener que alimentar a otras bocas que deberían alimentarse a sí mismas, no es horrible tener que ser un esclavo de esa manera, parte de una sociedad que no te ayuda?-

El camarero se quedo inmóvil sin saber que decir pero trato de armar algo coherente de todas las conversaciones que había escuchado de sus clientes intelectuales y sin dar más razón escupió lo primero que le vino a la mente.

-Si todo es lo mismo entonces hay que romper el ciclo, cambiar de manera radical y empezar de nuevo-

-Exacto muchacho y solo hay una manera de hacerlo- Sin dar más noticia saco un revolver que se acomodo en la sien y en el segundo que parpadeo el camarero de pronto sintió húmedo su rostro; la visión que tenia de frente de si mismo le dejaría marcado de por vida al grado que no podría seguir trabajando en ese lugar ni podría mantener algo estable por el resto de su vida, su esposa le pediría el divorcio y se llevaría a sus hijos, tendría que pagar la manutención de todos ellos, viviría miserable el resto de su vida sin poder hacer nada para arreglarlo; las decenas de policías que esperaban impacientemente afuera entraron en manada y al ver al hombre recostado todos marcaron que su objetivo había caído al suelo y necesitaba atención médica urgente.

Esta era la única memoria que tenía un vagabundo que recorría las calles de la ciudad en busca de un cambio, en busca de una respuesta y en busca de sus memorias.

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