Saturday, January 21, 2012

Somos los de atras


SOMOS LOS DE ATRÁS

Si, tu y yo somos los de atrás, los que siempre están al fondo del escenario sin decir nada, sin querer opinar, sin dar una sola pauta acerca de lo que está pasando, simplemente somos los que estamos atrás allá en silencio y nos negamos a participar porque no tenemos el más simple interés en ser parte de la civilización que esta mas allá de tu interés propio que no debe girar mas allá de un metro a tu alrededor.

Aunque existe una excepción de este desinterés y ese es el de quejarse continuamente con respecto a lo que pasa alrededor que no va justo como nosotros lo queremos, nos quejamos de ser pobres, nos quejamos de ser un pueblo maltratado y pisoteado, nos quejamos de que México, nuestro país, es una basura y que nadie hace nada por arreglarlo.

Para empezar no somos pobres ni existe tal cosa como la pobreza extrema en México. Tal vez suene un poco monstruoso pero seamos honestos al respecto ya que la mayoría de los que respiramos y vivimos dentro de este territorio tenemos un lugar que cubre nuestras cabezas y donde podemos dormir, tenemos más de una comida diaria y tenemos suficiente dinero en el bolsillo, al menos unos veinte pesos o tan siquiera diez o cinco, con lo cual nos podemos considerar dentro de la parte rica de México porque seamos honestos y veámoslo como realmente lo es, aquellos que no tienen nada de esto son los que realmente están marginados y se encuentran olvidados por una civilización alcoholizada por sus creencias burdas e inútiles pero a que a final de cuentas forman lo que hoy somos.

¿Que soy o quiénes somos?

Soy Mexicano y lo acepto aunque este país sea una basura, como muchos lo dicen, pero aclaro que este país no es una basura por que este país es simplemente aquel territorio donde nosotros nacemos, vivimos y pisamos, el cual nos da de comer todos lo días o todas las temporadas que le permitan crecer algo, nos da donde vivir y descansar y mucho más importante nos da un sentido como nación pero debemos recordar que no es su culpa el hecho de que nosotros seamos una total y absoluta basura que no sabe administrar el dinero y que mucho menos se preocupe por los que están allá atrás pero vaya la ironía aquí es que todos los que nos sentamos hasta el fondo del evento, de la clase o de la vida somos la mayoría de la población de esta tierra.

Y esta queja que siempre tenemos en boca lamentablemente siempre se vuelve hacia oídos sordos pero no por el hecho de decir que no nos interesa, porque a la mayoría no nos interesa de ninguna manera y el que diga lo contrario es un total hipócrita por que el realmente no está haciendo nada para mejorar su país mas que abrir su boca y quejarse de las cosas que no funcionan sin realmente realizar nada para cambiarlo, si no por el hecho de que ya sabemos en qué es lo que va a terminar todo este evento y mejor decidimos dejarlo todo por la paz como el pueblo sometido que siempre hemos sido desde que las culturas Mesoamericanas habitaban estas tierras y teníamos que aceptar el hecho de que el sacrificio es de nosotros a Dios y no a la inversa.

¿Pero a que conlleva todo esto?

Conlleva a que durante el evento más importante dentro de la historia de México no pasara nada más que una ebriedad masiva.

Durante el bicentenario de la Independencia de México donde estábamos si no es que en alguna cantina o en la casa de algún compinche muy amigo donde nos estábamos poniendo la borrachera de nuestra vida, con nuestro típico Tequila, sal y limón, el Mezcal que nunca nos deja abajo, nuestras buenas cervezas típicas regionales o nacionales y definitivamente nuestras botanas que van desde aquellas famosas papas fritas con una carita feliz hasta unos buenos chicharrones, cueritos de cerdo, nachos o totopos con una buena salsa verde, roja o pico de gallo, y el que no lo hiciera no es Mexicano por que el Mexicano siempre celebra todos los eventos importantes de su vida, nacimientos, matrimonios, Navidad, Año Nuevo, Independencia, Bicentenario y cualquier otra cosa que nos cruce por la mente, con una fiesta donde relucen los nombres de gentes tan importantes como Vicente Fernández, José Alfredo Jiménez y aquella señora que le dicen la Paquita que habita en un barrio típico de México donde podemos encontramos un chavo que habito en nuestra mente y corazón por años. Son todos estos eventos los que nos llevan a pensar si realmente somos tan pobres como decimos ser o si simplemente el Gobierno y vida que llevamos es por culpa de una muy mala administración.

En el Bicentenario es muy probable que gastaras mas del dinero que tenias planeado para el evento, por que como siempre pasa una vez que empiezas no puedes simplemente dejarlo e irte por que la diversión de la fiesta tricolor no termina hasta que todos estén en el suelo, es también muy probable que te encontraras con personas que tenias temporadas sin ver y que al momento de compartir historias te dieras cuenta de que ambos han cambiado de una manera tan radical que simplemente ya no le reconoces ni física, ni espiritual y ni mucho menos mentalmente, es posible que ni tú mismo te reconozcas en este evento, es también muy factible y muy probable que te toparas con un mar de gente como nunca antes te habías imaginado pero que sorprendentemente este mar de gente se encontraba pegada al espejo donde se muestra el representante de nuestra patria gritando a pulmón los nombres de los héroes que nos dieron nuestra libertad y para mayor sorpresa tuya nunca esperabas que entraran verdaderos patriotas, de aquellos que no solo se encuentran absoluta y totalmente alcoholizados si no que también se encuentran cubiertos de pies a cabeza con la potente tricolor que te causan un orgullo el cual infla tu pecho, con una gigantesca bandera de México mientras gritan solos y después a coro:

“¡VIVA MEXICO, VIVA, VIVA MEXICO, VIVA!”

En ese momento tu orgullo crece tanto que debes retirarte un segundo a visitar el dichoso cuarto para liberar tu cuerpo y te topas con filas interminables de gente que se tambalea estúpidamente de un lado a otro, entre risa y risa, la cual difícilmente puede esperar a que se abra la puerta para dar cabida al siguiente valiente que invade una habitación que hiede a humanidad y, para una sorpresa que no logras comprender, hielo en donde debería existir solamente agua, totalmente fuera de tu comprensión ya sea ebrio o sobrio.

Cuando regresas con los de atrás, los que de manera ilegal han metido una botella de una sustancia mucho más potente que lo que podrías comprar con la misma cantidad de dinero en este bar, te encuentras en un estado mucho más alto de ebriedad del cual alguna vez te habías encontrado pero de igual manera no te importa porque solo hace unos momentos en el famoso pequeño cuarto donde tu lógica no te daba para más te topaste con un compadre que no podía mas con su alma y tuvo que dar un grito a Dolores sin poder parar hasta que se sacio.

“¡No estés triste amigo, la fiesta tiene que continuar!”

El regresa una mirada confundida y triste a la vez, su boca se encuentra llena de toda clase de líquidos mientras que sus ojos llorosos de tanto esfuerzo observan de vuelta a alguien que no conocen.

“Recuerda lo siguiente, hoy es un día especial, hoy es el bicentenario de la Independencia de México, y sin importar como termines hoy ya has logrado más de lo que te propones en la vida”

Algunos oídos se alzan alrededor entre agua y berrinches pero todos muestran un sentido mínimo de interés en saber de qué locura se habla en ese momento en aquel lugar donde no es propio ni dichoso hablar de otra cosa que no sea de la liberación o de un grito machista.

“Hoy te puedes dar un golpe de pecho por que cuando hijos y a su vez estos tengan hijos los cuales serán tus nietos, y los tendrás créeme, les podrás presumir a aquellos pequeños bastardos que nunca pudieron ver lo que tu viste, nunca podrán vivir el Bicentenario más que en nuestra memoria porque esto que está pasando es historia, hoy celebramos nuestros doscientos años de libertad y nadie aquí me lo puede negar porque de no ser así no tendríamos suficiente dinero como para venir hoy aquí y ponernos como estamos, no podríamos decir que tenemos la capacidad de llegar a este lugar, no podríamos decir que al final de esta brusca toreada podremos visitar alguna taquería y darnos nuestro rico lujo de comernos unos tres, cuatro o diez sabrosos tacos o tal vez unas quesadillas, unos burritos o que se yo, no podríamos tener la libertad de hacer todo esto, hoy siéntete orgulloso hermano de ser quien eres por que estos segundos se viven ahorita y una vez que pase la tormenta no podrás repetirlo, todo estará aquí en tu cerebro, tal vez sea algo borroso, pero no te preocupes por que tus amigos te recordaran todo y así podrán reír como siempre lo hacemos en cada reunión para conmemorar todo lo que se vivió la ultima vez, y ríete bien por que a final de cuentas se lo podrás contar a los demás y reirás mas fuerte que nunca diciéndoles que jamás en su vida podrás vivir lo que el hombre de lentes verdes reclamo alguna vez, ellos no podrán saber lo que fue vivir el bicentenario, la más grande fiesta alguna vez vista en México”

Un sonoro grito y unos aplausos inundan este lugar y ya fuera tocan recién las siete de la madrugada, sin darse uno cuenta de cómo pasa tan rápido el tiempo ya viene siendo hora de juntarse con los de atrás y viajar nuevamente a nuestros respectivos domicilios a dormir, descansar, comer, curarse, prepararse y seguir nuestras jornadas brutales donde nos seguiremos quejando por horas, días, años y siglos, pero una cosa si es bastante segura y esa es que somos los de atrás y así nos gusta serlo porque de otra manera no se podría vivir esta nuestra gran patria Mexicana aparte de que todo aquel que niegue la cruz de su parroquia simplemente esta negando el orgullo de ser de este bello pais.

Ensayo por: Vicente Manuel Muñoz Milchorena

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