Saturday, January 21, 2012

El Hombre y la Navidad



El Hombre y la Navidad


Un hombre llega a su trabajo, un call center que da servicios a clientela fuera de su país, y se topa con decoraciones navideñas que le incomodan pero no es hasta que llega a su escritorio cuando gruñe al toparse con un árbol de navidad que ha sido plantado justo a unos pies de donde labora.

“¿No te gusta la navidad?” Le pregunta su compañero, un hombre deportado por estar de ilegal en el país contiguo o eso es lo que decía él.

“No me gusta como lo celebran” El hombre tomo asiento de manera renuente en su silla y comenzó a preparar todo para su turno.

“¿Pero cómo que no te gusta la navidad?” Pregunto su Supervisor el cual le había escuchado desde su escritorio, ubicado a unos pies de distancia. “Es época de dar, de celebrar, de romper el cochinito”

“¿Celebrar el nacimiento de un hombre que crucificamos por ignorancia y traición?” Le respondió con furia.
“Bueno pero no te enojes” El Supervisor hizo algunas señas como para bajar la marea.

“Si lo hago porque no creo que sepan que es la navidad. Esta época es para celebrar y lo hacemos trabajando, para redimirnos, y pidiendo perdón al ir a rezar en la iglesia o en su defecto en la casa ante Cristo nuestro señor”

“¿Pero y los regalos?” Pregunto su compañero.

“¿Qué regalos?”

“La navidad es para dar regalos, hommie, y yo estoy esperando el 360 abajo del arbolito para cuando llegue a la cantona” El hombre entre cerró los ojos y movió la cabeza ligeramente.

“¿Tienes hijos?”

“Tres, de nueve, ocho y seis”

“¿Y a ellos que les regalaste?”

“Comida todos los días man, una casa y ropa”

“¿Van a la escuela?”

“No, no tenemos dinero para eso”

“¿Cómo pagas todo eso entonces?”

“Con los ahorros de todo el año”

“Entonces vives para trabajar y trabajas para vivir”

“¿Tienes algún problema con eso?”

“Deberías de darle un mejor futuro a tus hijos para que no pasen por lo mismo que tu pasas ahora, redimirte de tus errores y ver que tus hijos no cometan los mismos y buscar el perdón del Señor”

“¿Por qué no te parto mejor la cara?”

“Calma ya” El Supervisor se acerco y miro a ambos con cara de desprecio “Esto no es una cantina para que se lleven a golpes y el que quiera hacerlo se las verá conmigo primer, ¿entendido?”

“Si” Respondieron ambos, el Supervisor asintió un par de veces con la cabeza y miro nuevamente a aquel hombre que despreciaba tanto la navidad.

“¿Tu como celebras la navidad?”

“Nosotros no tenemos árbol, ni regalos, ni música, ni felicidad, nosotros tenemos un Jesucristo de tres metros que adorna la sala donde pongo a mis hijos a rezar durante Diciembre y los llevo a misa para que pidan perdón por todos los pecados que cometieron ayer, hoy y mañana aparte de ayunar todos los días”
Varios escucharon los comentarios y se quedaron conmocionados o confundidos.

“¿Dónde está tu espíritu navideño, donde están las ganas de celebrar con alegría y amor, donde están tus ganas de dar sin esperar recibir?”

“Murió uno de los hombres más importantes de nuestra historia, el más importante porque es el hijo de Dios, de la manera más barbárica y quieren celebrar su natalicio en casa, regalándose vanidades, perdidos en un mundo material y olvidando el mensaje de amor. El propósito, dicen ahora es celebrar con la familia una vez al año, que es esta fecha, pero eso también está mal ya que todos los días con tu familia son una bendición divina digna de bendición divina”

“¿Por qué lo vez así?”

“No tengo necesidad de verlo como una celebración. Debemos pedir perdón y redimirnos de nuestra actitud consumista donde compramos en exceso y regalamos puras tonterías al igual que engordamos como cerdos dándonos unas comilonas Romanas dignas de la misma puta Romana de los tiempos de Jesucristo. Nosotros nos hemos convertido en aquellos Romanos que lo crucificaron y pronto vendrá el fin mismo que cayó sobre ellos”

“Pero si no fuera por el consumismo no tendríamos trabajo” Menciono el Supervisor de manera inteligente.
“Jesús era un carpintero y era pobre, el construía no solo con sus manos si no también con su alma, corazón y mente. Lo que acabas de mencionar no tiene absolutamente nada que ver con el mensaje navideño y si te quedas sin trabajo entonces nosotros hemos de ayudarte por qué es lo que hacen los verdaderos creyentes, ayudan a sus hermanos y no les dejan caer, eso es el verdadero espíritu navideño. El ayudar a los verdaderamente necesitados”

“Me gustaría que te tomaras unas vacaciones”

“No las necesito, tenemos mucho trabajo afortunadamente y debemos aprovecharlo”

Más tarde aquel día, una vez terminada la jornada laboral, el hombre se dirigió a casa donde lo saludan, dentro de la sala, sus dos hijos y esposa rezando frente a aquel Jesucristo de tres metros que el mencionaba, con las rodillas sangrándoles, los ojos llorosos de casi no parpadear, los músculos tensos, cansados, morados y las bocas secas por no beber agua. El padre sonríe al verlos y les dice: -¡Feliz Navidad!

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