Saturday, January 21, 2012

Dios esta donde este Slayer



Dios esta donde este Slayer

Es una conclusión que parece algo vaga pero es cierto, donde quiera que este Slayer ahí estará Dios, aunque es solo por un segundo pero es cierto y lo sé y lo creo porque lo he visto y vivido y refuto el pensamiento Nietzchiano de que Dios esta muerto.

Dios esta muerto - Nietzsche, 1883. Nietzsche esta muerto - Dios, 1900

Hace algunos años me toco visitar un evento, llamémosle de esta manera al concierto, del cual se habla mucho en las corrientes dentro de la música del Metal, del cual podemos obtener una etimología extensa que tiene de cierta manera un porvenir de los años 60 por parte de la cultura Hippie y por otros lados parece tener connotaciones de ciertos escritores que la usaban como un término dentro de sus obras para explicar un tipo de música muy pesada o Heavy Metal music, donde la banda Slayer toma posesión de un pequeño terreno de nuestra mundana tierra y nos bendice con gran Orador y señor de un brutal martillo de guerra, Tom Araya, vocalista y bajista, y sus tres jinetes del Apocalipsis que le siguen muy de cerca, Jeff Hanneman y Kerry King en guitarra rítmica y principal, y Dave Lombardo el cual se convirtió en una de las primeras ametralladoras humanas por los tiempos de 1986.

¿Qué es Slayer?

La pregunta correcta en este caso seria, ¿Qué no es Slayer?

Slayer es un cuarteto formado a principio de los 80 el cual vio un avance impresionante durante el principio de su carrera al fusionar elementos del Hardcore Punk y NWOBHM dándole un toque y forma a una versión agresiva del Metal que se le conocería como Thrash Metal y que de cierta manera es considerada como una de las bandas proto-Death Metal, entiéndase el prototipo para dicha ramificación del Metal, pero no es solo por aquello del sonido violento y rápido sino también por aquellas letras terroríficas que hablan de un Dios que nos odia a todos y de un Infierno que nos espera a todos, pasando temporadas en el oscuro abismo o visitando los campos de Elíseos donde esperamos una intervención divina, una intervención de un Anticristo en su mesa de sacrificio donde la muerte y los muertos se convierten en un tema terroríficamente obsesivo compulsivo, de asesinos del calibre de Ed Gain o Josef Méngüele, el famoso y ruin Ángel de la Muerte, el cual estuvo presente durante la Segunda Guerra Mundial en Auschwitz, y en general de varios conflictos armados al igual que la violencia generada alrededor del mundo sin piedad ni misericordia por nada ni nadie.

La temática, junto con la violenta y acelerada música, es lo que ha caracterizado la infinita energía que el cuarteto musical a desplegado durante sus ya 30 años de carrera artística y a pesar de que la edad es un peso sobre el cuerpo y tiene sus graves consecuencias el grupo sigue de pie y continua desplegando olas de terror, sangre y odio por dondequiera que pise.

Regresando al tema principal y a la pregunta más importante, ¿Estaría Dios dispuesto a visitar a dichos hombres y a la multitud que se reúne a escucharlos blasfemar su nombre, acaso el pisaría un territorio donde Lucifer domina y las almas están ya perdidas?

Si, lo hace y es solo por un segundo, por un instante que pasa literalmente desapercibido y es imposible olvidarlo porque ni el mismo señor de las tinieblas, haciendo referencia a la figura Bíblica y no a la figura simbólica de la banda Black Sabbath, podría creerlo.

El centro infernal donde se ubican mas de mil personas, apretadas, a temperaturas que no son humanas, con olores que provienen de todas partes del cuerpo, con girones de ropa por el suelo, sangre, vomito, orines y posiblemente heces, dientes, piel, gente formada de manera desesperada al frente para recibir a los profetas del Apocalipsis por una última vez, todos están cansados pero no se puede evitar el continuar con la ola de violencia dentro de un circulo decorado por un simbolismo tan ancestral y mítico que parece proveniente de los dioses antiguos habitantes de aquella tierra hundida de R’yleh donde no se yace vivo ni muerto. Parece tan ancestral y mítico que uno podría jurar que esto es parte de algún rito de la antigüedad que se perdió y este cuarteto recupero y mostró al mundo, a todos aquellos que quisieran escuchar y seguirles el paso, a todo aquel que tuviera un oído y ojo bastante dudoso de lo que escucha y ve a su alrededor, alguien que duda de la existencia de Dios.

En esos momentos donde se aproxima el final ya no existe nada más que esas almas reunidas en el monte Armagedón, existe un silencio horrendo que es lentamente acompañado por la respiración de las personas aledañas, el sonido del corazón que palpita de manera apresurada, los musculos que se endurecen, nadie dice nada hasta que unas luces incandescentes de color rojo se posan sobre los seguidores y en horror y fascinacion comienzan a gritar, a prepararse, comienzan el ritual del circulo de energia, la batalla inicia y el infierno parece cabalgar lentamente cuando se escucha la aproximación de una tormenta, una tormenta de sangre y puños, y los tambores de guerra comienza.

TUN TUN TUN.

El sonido de la lluvia se intensifica, no existe un alma en este lugar que no encuentre histérica gritando desde el fondo de los pulmones que ya tiene desinflados de tanto gritar, al igual que una garganta que ya esta desgarrada y apunto de escupir sangre a borbotones.

TUN TUN TUN.

El pulso se acelera, los fieles seguidores preparan las líneas de batalla y los feligreses comienzan a dar vueltas furiosamente en esa mítica danza de nuestros antepasados más primitivos, se siente una atmosfera cargada y llena de energía que ni los eruditos más importantes dentro del tema del esoterismo podrían dar plena explicación.

TUN TUN TUN.

El infierno abre sus puertas y se deja escuchar un trueno, en cuanto los profetas aparecen el caos se desata completamente por todos lados, aquí no existe la paz, aquí no existe el amor, aquí no existe tu Dios y lo sabes, sabes que toda fe por la Humanidad quedo perdida desde ese momento en que pusiste un pie dentro de esta locura y que tu único destino está en aquel lugar que arde eternamente… el terror pulsa por las venas y es tan puro como el cianuro que mata en un santiamén y es ahi donde viene otro recuerdo.

Minutos antes, fuera de este lugar, en un pasillo que conecta con el exterior, viste hacia dentro y reconociste una zona de guerra, reconoces que este lugar parece el infierno mismo que el hombre produjo por su cuenta y que despues de la muerte no existe mas que un descanso eterno en la nada, una vez regresada la mirada al pasillo esta no deja de ver alrededor la masacre que esta gente produce, hay sangre en el piso, hay dientes en el piso, hay gente en el piso cubierta de sangre y con la ropa desgarrada, en el proceso de caminar, en una de las esquinas, te topas con un hombre en sus veintitantos que parece estar perturbado mentalmente, el hombre esta sentado en pleno piso mientras se cubre con sus brazos ambas piernas y forma una clase de utero donde se esconde a si mismo y se columpia mientras solloza en silencio, unos segundos despues te empujan dos caballeros del infierno que arrastran a uno de sus compinches fuera de la arena, este hombre se ve mal, le arrastran por que no puede pararse por su cuenta, no trae ropa ya mas que unos viles girones cubriendole el pecho y las piernas, esta lleno de sangre por todos lados, pero incluso en su estado llega a preguntar a sus hermanos de armas, “¿Que paso, donde estoy?”

“Estas bien, te pusieron una tunda en Slayer pero ya estas bien, te vamos a llevar a la ambulancia”

El hombre lo unico que dio como respuesta a eso fue un gutural grito, uno que no se puede olvidar y que no es posible creer en ese estado. “¡SLAYER!

La mente se nubla y de vuelta al campo de batalla la energía continua incrementando exponencialmente y llega un punto, ese segundo durante toda esta violencia, ese momento donde de pronto las armas callan, donde todo se detiene, donde el silencio reina y de pronto todo se ilumina y como fieles feligreses tenemos las manos levantadas con las manos cornutas para recibir algo pero no comprendemos, solo actuamos, y es aquí donde todo queda tan claro como el día.

Ese segundo de silencio se vuelve puro, todos estamos unidos por una sola causa, todo está en armonía, la energía fluye hacia ellos y de regreso, el circulo ha continuado de tal manera que en este momento la energía en caos encuentra su ritmo final perfecto, todo ha llegado al clímax, todo se ha vuelto tan perfecto que Dios voltea, es forzado a hacerlo de hecho, en ese instante y nos visita por un solo segundo en su omnipotencia y ve con horror y fascinación lo que es el libre albedrío en su máximo esplendor, entiende, no, más bien nosotros somos los que entendimos ese día aquella visión de Dios, ve como hemos roto con cadenas físicas, mentales y espirituales, como hemos logrado ese grado sublime de perfección que solo él puede producir, le damos asco, y es por eso que nos condena y susurra lenta y personalmente al oído de cada uno lo que ya todos tenemos presente en nuestro corazón y mente …

Dios nos odia a todos...

Ensayo por: Vicente Manuel Muñoz Milchorena

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