Monday, February 27, 2012

El Busto


El Busto

“¿Ahora qué?” Pregunto un hombre de traje el cual observaba como unos obreros del silencio removían un busto de un Héroe ahora considerado Traidor de la Patria.
“Es parte del proceso de encontrar nuevos enemigos, ya encontraremos a otro para ocupar su lugar como Héroe de la Patria” Respondió otro hombre al lado de el vestido igual el cual disfrutaba lentamente de un cigarro.
“¿Qué dirán de esto en los libros de historia?”
“Nada. Traidores y Héroes nacen todos los días a petición del alto mando”
“Válgame…”

Por: Vicente Manuel Muñoz Milchorena

La Bailarina

La Bailarina

Illina Kubalovsky se encontraba postrada como gárgola en aquel sillón viejo, apestoso y quemado por una infinidad de cigarros. A su alrededor se encontraba un mundo sumido en la oscuridad, de días mejores, llenos de gloria, donde existía una pequeña llena de esperanza, con un futuro dentro de la danza exótica del ballet, una obsesión morbosa que empujaba cada vez más el límite hasta el grado de la perfección donde no había cabida para nada mas y su madre se lo decía, su padre, su entrenador, sus pocos amigos, era algo que comenzaba a quebrar esa mascara hueca, a pesar de que le traía algo a su corazón este encontraba una debilidad demasiado poderosa que le haría caer en los brazos de un muchacho cualquiera, un momento que produjo solo dolor el cual 25 años después le seguiría día a día causándole horrores continuos. En un momento se quebró el silencio del cuarto, el sonido de una puerta que se abría lentamente con un crujido de bisagras y madera vieja, produjo una delgada figura vestida de bailarina que se acercaba lentamente a Illina la cual extinguió su cigarro en el sillón y al terminar de exhalar ese humo mortal lo único que su ronca voz pudo producir fue “Puta.”


Por: Vicente Manuel Muñoz Milchorena

Thursday, February 23, 2012

El Mundo y la Flor


En la masa amorfa del espacio descansa un monolítico hombre sobre una de sus rodillas, roja, negra, morada, desgastada, casi al hueso, mientras sostenía en sus hombros y con ambas manos una esfera parecida a un zafiro con ligeras imperfecciones café, verde y blanco a su alrededor. Este hombre presentaba una cara desgastada, en alguna clase de sufrimiento del cual parecía ser gustoso ahora, hombros fuertes pero tensos con venas protuberantes cubriendo su espalda y brazos, piel demasiado bronceada, mas allá de aquel bronceado mítico mediterráneo, y siempre bañada en sudor. Es en un instante perdido dentro de esa infinidad cuando el hombre recibe la visita de un pequeño niño, de un rostro cálido y lleno de candor, el cual extendió sus pequeñas manos hacia el, tratando de hacerle entrega de una flor. El hombre primero se encogió de hombros por aquel gesto, lo cual hizo temblar a aquella molesta bola que cargaba, y al fijar nuevamente la mirada sobre esa pequeña cara, después de haberla ignorado, su mirada se convirtió del granito a las de un campo en primavera, llena de vida, de paz, de emoción, fue en ese momento que dejo aquella gigantesca esfera de lado y en su lugar monto al niño del cual ya había tomado su flor y había incrustado sobre la superficie del globo que flotaba en silencio por su cuenta.


Por: Vicente Manuel Muñoz Milchorena

Sunday, February 19, 2012

Ángel del Abismo

Ángel del Abismo
Con tanto cinismo
Alas de hierro te traen
Donde la luz nunca verán
Con varias lanzas en mira
Ninguna te atina
Prejuicios varios gritan
Pero las vistas viran
Por qué a varios nos llaman
Estas fuerzas femeninas que nos doman
Y las voces claman
Que en el infierno te aman



Por: Vicente Manuel Muñoz Milchorena

Wednesday, February 15, 2012

Sunday, February 12, 2012

Cosas Cortas V


La Filosofía se propaga en las escuelas y nace en las tabernas.

Cuantas servilletas con ideas que cambian el mundo no se han perdido en la oscuridad o en la llama del amor al tabaco o en las lágrimas de una buena cerveza.

Por: Vicente Manuel Muñoz Milchorena

Sonrisas


El Conde de Ramos observaba con furiosa vehemencia el candor de aquella damisela conocida como Doña Urraca de Flores. Al notar la apasionada mirada doña Urraca removió su abanico, en un movimiento rápido, valiente y astuto, para enseñarle aquella sonrisa verduzca y putrefacta carente de belleza pero común entre la burguesía Europea. El Conde de Ramos respondió de vuelta con una sonrisa amarillenta.

Friday, February 10, 2012

Cosas Cortas IV


La temporada sucia empieza
El alma en pena se queja
Lo que sus contemporáneos callan
Triste realidad donde los muertos hablan más que los vivos

Thursday, February 2, 2012

Le di 20 dólares a un veterano de Vietnam


Le di 20 dólares a un veterano de Vietnam

Si, nada que presumir, y aunque algunos no lo consideren mucho, o una ridiculez, y otros lo consideren un dineral de aquellos ayeres, como lo diría aquel boxeador de apellido Tovareñas que pago mares en Coppel por culpa de alguien ajeno, fue un acto no de bondad ni de pena, fue algo que hice por justicia a aquel hombre demacrado de vista cansada, piel arrugada y acida, ropa harapienta, pero de orden militar para nunca olvidar su procedencia, y unas manos temblorosas que pedían cualquier clase de ayuda con un mensaje escrito en un pedazo de cartón dictaminando la famosa leyenda de todos aquellos caídos en desgracia “Lo que pueda ofrecer es bueno, que Dios le bendiga”, aunque la parte de Dios tal vez no sea tan factible si lo que mencionaba Nietzsche era cierto.

Esos veinte dólares fueron lo único que le pude otorgar en el momento pero desafortunadamente estos se desvanecen en el aire por que nunca le recuperaran a aquel hombre la dignidad y honor que se merece por viajar, a aquella jungla donde la vida y la muerte se jugaban al momento de poner un solo pie en aquel terreno inhumano, y regresar en tiempos de cambio, de amor y paz, música nueva y melodiosa, para algunos, o extravagante y molesta, para otros, libertad de expresión, sexualidad, luchas por los derechos, donde el ya no encajaba, donde era como un monstruo ante los ojos de la sociedad, una sociedad que lo mando a aquellas tierras la cual siempre ha peleado por la libertad propia y la del mundo bajo aquellas estrellas y barras de su país por intereses o beneficios generales propios, tal vez para ganar más influencia dentro de su esfera… o tal vez, solo tal vez, no ganara absolutamente nada, tal vez fuese una guerra donde se comprueba la futilidad de la misma y donde la ignorancia a culturas ajenas terminara por ser un error de cálculo fatal que se paga con miles de vidas.


La ilusión de la libertad de elección, de igual manera llegas al matadero.

Aquel hombre tenía dos opciones en los 60 y 70 las cuales tenían una división finamente marcada entre voluntariamente morir en una selva desconocida bajo condiciones que la mayoría nunca hubiese vivido en su tiempo de vida y mucho menos soportado de no ser por dicha guerra o el ser considerado un traidor a la patria y evitar la conscripción, ser capturado por las autoridades si no se era lo suficientemente listo, ser forzado a servir o en el peor de los casos pasar tiempo en prisión lo cual quedaría en su record permanentemente aunque también existía una tercera opción para todos aquellos que no quisieran servir y esa era la de dejar su país para siempre. Desafortunadamente con cualquiera de las opciones terminaría perdiendo algo de sí mismo en el proceso ya fuese su vida, su salud mental o su identidad. A final del día este hombre opto por unirse a las fuerzas armadas, ya fuera por opción propia o ajena, que pudo ser producto del terror a las represalias, por tradición familiar tal vez, por no tener voz en aquellos tiempos, no ser libre para tomar una decisión propia.

¿Cuántos no regresaron en cajas de madera, cuantos jamás fueron encontrados en aquellas junglas mortales, cuantos se perdieron pensando que la guerra no había terminado todavía, cuantos quedaron atrapados en las manos del terrible Vietcong y cuantos mas no fueron torturados por años antes de ser liberados, cuantos padres y madres, hermanos y hermanas, hijos, sobrinos, tíos, primos, no lloraron sus muertes con dolor y furia, cuántos de ellos no se unirían a estas filas de hombres que marchaban al principio sin temor y después con respeto ante tan brutal enemigo, cuantos fueron realmente, cuanto se les debe, cuánto cuesta el honor, cuantas vidas?

Veinte dólares le podrá comprar una comida caliente el día de hoy pero no le conseguirá nada más que eso de una Nación que primero vio con odio y después con compasión, aunque una compasión de una mano que se medio estira mientras la mirada sigue fija en cosas más importantes, a todos aquellos que vivieron este conflicto en carne propia y, como punto y aparte, para los “cobardes” no sería hasta la oficina del Presidente Jimmy Carter que se les daría un indulto a todos aquellos, cien mil jóvenes aproximadamente, que evadieron la conscripción a Vietnam al auto-exiliarse a cualquier otro país que los quisiera tomar y evitar la persecución por parte del Gobierno.

Aun con este perdón y respeto que se les otorga no se borra la mancha de su vergüenza al llegar a casa y ser bombardeado por aquellos que protestaban en contra de Vietnam, no le hace recuperar todas sus facultades mentales que bambolean en algún lugar de la Ruta de Ho Chi Minh ni mucho menos le ayudan a olvidar los terrores de la guerra, no le llena su billetera y si lo hace no es lo suficiente como para vivir día a día al no poder mantener un trabajo estable, en algunos casos no le ganaba respeto por el simple hecho de cargar con la única derrota del Titán de Occidente, muchos jamás lo comprenderían, tal vez yo tampoco por no vivirlo en carne y huevo pero se mantiene una compasión por aquella vivencia, porque aquellos ojos pueden muchas veces marcar, pueden hablarnos, pueden gritarnos, cuando la guerra se ha vuelto un infierno, denotan la mirada de las mil yardas como coloquialmente se le conoce entre los soldados.


La mirada perdida de las Mil Yardas, el ejemplo perfecto de cuando el hombre deja de ser hombre.

 Aquel hombre se quedara tristemente ahí mientras escuchamos el grito histérico de una doncella de hierro y nos sumimos en un viaje largo y mítico que nos lleva a tierras sin conocer.


Por: Vicente Manuel Muñoz Milchorena

Cosas Cortas III


Dos simios
Pelando Cables
Mentando Madres


En Lübeck buscando en las calles voy
Mazapán de oro con belleza Europea
Donde la Hansa vivió Gloria
Busco yo mi destino ahora


Escribiendo con un martillo
Sobre la cabeza de un huevo
Más dura que el titanio
Vieja como el anís
Ruda como un Sargento
Perdida en este mundo
De abusos tecnológicos
Y gordos perezosos

Death does not always mean change

The city changes and I feel nostalgia, I am starting to understand why it becomes such a big thing when one grows up and sees everything s...