Friday, June 26, 2015

Compañia

La pantalla resplandece con un verde neón dejando en claro el trabajo del día, horribles letras cuadradas quemadas en la pantalla dejan ver que han hecho esto mismo por años y años sin cambiar la rutina.

La función del departamento era sencilla, vigilar rutas determinadas previamente y asegurarse que todos los pedimentos llegaran de manera segura a su destino.

La actriz, nombre clave de la jefa del departamento, dejaba claro a la compañía día con día que de fallar una sola vez sería la última vez que podrían caminar con libertar por las calles o incluso con su vida.

La compañía no era cualquier cosa, su papel era desempeñado por una elite de miembros provenientes de todos los ramos de la nación, desde el ejército y la reserva hasta las fuerzas especiales, el argumento siendo la flexibilidad e incluso la “desechabilidad” de algunos de sus miembros cuando se requiriera. Como historia constante del departamento el sacrificio de veinte hombres para que llegara una caja a un barco aunque el sacrificio no hubiese sido necesario en su momento, simplemente era para comprobar lealtades y poner ejemplos a seguir.


El reparto de tareas había finalizado y comenzó el traspaso de equipo y vehículos a todo el elenco, comenzó la salida rápida y se fijaron en la delgada línea que dividía sus jurisdicciones, tan rápidos eran los cambios como el parar una antorcha al siguiente corredor y el fallar tarea era una muerte simbólica para aquel que no entregara su puesto a tiempo.

En la Boca de Atlantis

En la boca de Atlantis, en las planicies esmeraldas, estaba sentada una figura triste que miraba al horizonte donde se ponía el sol, su rostro era liso, sus manos duras y llenas de callos, su cuerpo más delgado que un lápiz y curiosos aros dando vueltas alrededor de su cuerpo, cambiando de colores oscuros a colores llamativos constantemente.
Detrás de la figura, a unos veinte metros, se encontraba una espada clavada en la tierra, deshecha a golpes, un martillo depositado a su lado con un cincel fino, de esta a un metro detrás una piedra cubica perfecta, sus lados eran exactos, iguales en todo sentido, brillaban de un naranja intenso cuando la luz daba sobre su superficie y solo unos pocos podrían ver el mensaje que estaba inscrito en la cara que daba al mar.

En la boca de Atlantis, a la perdida de mis Hermanos
Cuando el sol acaricia mis lágrimas, el viento gélido se lleva las cenizas
De mi corazón y mi esperanza, de mi fe y mi candor
A las islas de las tierras de Nadie

Entre el alto pasto se movía lentamente una serpiente brillante como el cobre, observaba con picara sonrisa, deslizándose suavemente por la tierra cálida, poco a poco comenzó a tomar altura hasta estar a la altura del pasto, soltó un silbido y la figura le puso atención.
-¿Qué deseas de mi Annunaki, no le basta a tu reina quedarse con mi trono, también tiene que venir a buscarme en mi exilio?
-El interés de mi reina no es más que el buscar tu seguridad, no podemos dejar que te pase nada gran Rey de los electos nueve, de los cuatro sellos, del secreto de los Atlantes. El rostro de la figura se volvió una pieza sólida y de este salieron trece ojos acomodados en diferentes partes, cada uno parpadeaba a su propio orden y cambiaban de colores conforme la luz diera en diferentes ángulos.
-No soy su títere y no me interesan tus halagos, dile a tu Reina que deje de vigilarme y que no se atreva a mandarme a uno de sus lacayos.
-Gran Rey, yo solo vengo a darle un mensaje de la Reina y nada más, no vengo a ofenderlo ni mucho menos a buscar guerra con usted porque soy un Annunaki y seguimos siendo sus fieles sirvientes, sabe que nuestra sabiduría nos impide mentir y que así nos comandó que siempre fuéramos. La figura miro con odio a la serpiente, su antiguo sirviente, y con una combinación de resentimiento y venganza le respondió.
-Cuando los Annunaki me sirvan nuevamente sin engaños considerare lo que me vengas a decir pero hasta ese momento prefiero quedarme aquí como lo que fui que regresar a lo que quieren que sea.
-Rey, subestima a nuestra Reina y por eso creo que es corto de vista, por eso decidimos unirnos a la gran Reina Verde pero eso no podemos cambiar en usted, por eso le pido que escuche mi mensaje ya que es urgente y atenta contra todos los Atlantes. La figura comenzó a extenderse, sus extremidades se hacían ligeramente más gruesas, su tez clara y dorada, los aros se multiplicaban alrededor de él y tres pares de alas se extendieron lentamente de su espalda.
-¿Qué desean de mí?
-Los nueve se han rebelado gran Rey, han separado el reino en nueve clanes, los cuatro sellos que portan su nombre han sido quebrados y esparcidos entre ellos, el gran templo profanado y su palacio que fue el centro de este reino ya no es. La Reina no le suplica, porque ni nosotros ni ella somos capaces de hacerlo, pero si buscamos de su apoyo en detener la furia de los Nueve.
-¿Me exilian y ahora quieren que los ayude? Que todo arda, que todo cuanto toquen se vuelva cenizas y que lo que quede termine en el mar porque de los Atlantes no debe quedar nada en estas tierras más que esta piedra. Al terminar extendió su brazo izquierdo al igual que las alas de ese lado para apuntar a esta, la serpiente simplemente agacho la cabeza y siseo.

-Su orgullo siempre fue nuestra perdición.

Tuesday, June 23, 2015

El Puente

En el puente se mira el alba, la ciudad cobrando vida a la muerte de las luces del hombre, ahí esperan miles el paso del tiempo arrastrándose al infinito cuadro que llaman trabajo, que llaman hogar, que llaman mercado, que llaman salida al mundo.

No hay nada realmente, todo se ve muy pequeño desde la altura de un avion, son rayas, hormigas, nada para nadie y todo para algunos y algo para todos, ridículo y estúpido.

Un gato observa desde uno de los lados del puente o tal vez el otro, mira los grandes cubos de acero con curiosidad, las bocas abiertas, los macabros gestos y el vacío de los ojos y lenguas.

Cae la lluvia, quema horrible y el gato sale como si fuera perseguido, como si estuviera en llamas, es claro que el mundo es mas que un infierno para el y se oculta en la oscuridad de un viejo barril metálico, maúlla en soledad y mira como el siniestro cielo sigue su caída sin dar mucha señal del amanecer que tanto desea, es aquí donde se tira y lentamente deja salir una lágrima.

Una puerta se abre de golpe, hace eco en toda esquina, una figura sale navegando a toda velocidad, es verde, es musgo y vida muerta, es casi humano pero vuela mas lejos que este, un sobreviviente de una oscuridad profunda que derrama basura y podredumbre, corre sin rumbo pero eso no le impide esquivar todo.


 El cielo se despeja pero la figura no para, corre mas rápido ahora que todo ha cesado, corre por el gato, lo odia, mira al avión, lo detesta, cruza el puente y termina toda la vida.

Thursday, June 18, 2015

Vuelo de Neon

Truenos, se escuchan motores a todo volumen de vehículos azul neón surcando por tubos amarillos ficticios que marcaban el principio y el fin de su camino.

De un vehículo a otro se observaban figuras saltar peligrosa y poco hábil de turno en turno, quedaban de pie como titanes haciendo sombra a los gigantescos edificios oscuro y dorado, de concreto como el hielo y cristales pulidos como el sol, donde brillaban rostros sonrientes y tristes, las expresiones exageradas daban vueltas rápidas como si fuera un juego, mensajes enormes corriendo en cintillos corriendo a la velocidad de los vehículos.

Un incendio, una explosión, vehículos fuera de control, las figuras buscaban escapar ahora con mucho mas rapidez pero se encontraban al limite de sus capacidades, otra explosión, mas cercana, luces verdes y rojas hacían eco en los edificios y cristales de los horrendos vehículos obtusos.

No iré a prisión, pensó uno de ellos, un pensamiento compartido con su compañero, y decidió tomar un brinco riesgoso hacia otra serie de vehículos, el color amarillo cortado como cuchillo dejando destellos de luz roja y verde a su paso.


 Los edificios eran como espejos, las figuras reflejadas en ellos, ahora hormigas, contando su terrible historia ante este mundo oscuro. Las miradas ahora enfocadas en ellos daban como resultado un purpura y rosa neón brillando como auras alrededor de ellos, eran cazados, eran famosos, no había tiempo, extendieron los brazos y dieron un ultimo brinco hacia la oscuridad, ángeles sin alas al abismo.

The Old Man and the Black Bridge

The old man traveled through the canal admiring the surrounding area, what once had been a decadent yet sprawling city was now...