Friday, January 18, 2013

El engaño (Tijuana II)


El engaño (Tijuana II)


-¡Esta ronda va por mi pinche abuelo!- Grito un hombre que tenia una botella de cerveza en mano y todos chocaron juntos sus botellas al tono de ‘¡Salud!’ a grito pelado, el hombre bebió la mitad del contenido y miro la botella con detalle. -Pinche abuelo cabrón, bien que te la tuviste guardada todos estos años... con razón era tan codo y amargado-


-¿Pero como estuvo, como supiste?- Pregunto una mujer bellísima que se sentaba al lado de el y le pasaba la mano derecha por las piernas, alrededor de ellos, en aquel bar oscuro de Tijuana donde entraba gente de todas las edades y estratos sociales, se saludaban los conocidos, la charla a todo volumen y las bocinas desplegaban un caleidoscopio de sonidos que pasaban desde banda, cumbias, corridos, reggaeton hasta rock, metal, experimental, reggae, sonidos que no vivían en armonía en ningún otro lado mas que en aquella rockola de apariencia obsoleta pero que en su interior guardaba una computadora; se encontraban sus amigos alrededor, aproximadamente doce, los cuales ya se encontraban cantando las canciones populares de ayer y hoy mientras se daban tres shots de tequila barato de un golpe para aguantar el frio que calaba hasta los huesos.


-Pues el ruco se nos fue hace como una semana, ya estaba senil y medio agrio el wey, no quería hablarle a nadie, de pronto un día nos llama una tía y que nos dice que se lo cargo la chingada desde hacia rato, que ella se entero por que fue a ver como estaba y lo encontró en el piso. Según el forense el wey tenia una semana muerto-


-No mames-


-Así nos quedamos todos, pero como nadie hablaba con el pues ni quien se diera cuenta, la vieja esta nos hizo el paro de llamar a una ambulancia para que se lo llevaran por que la neta ni a quien le importara realmente el vejete, ni a mi papa le importo mucho que se le muriera su viejo y eso que lo quería mucho, según el-


-Igualito que tu con tu papa, verdad desgraciado-


-Callate pendeja- La mujer rio descaradamente a tope de pulmón, su risa chillona se podía escuchar incluso sobre la música y las conversaciones que se llevaban alrededor de ellos, en conjunto le dio unas palmadas al hombre en el brazo izquierdo y después de calmar su ataque de risa continuo.


-¿Y luego?-


-Pues como mi jefe no tiene tiempo de ir a ver que pedo con eso me mando a mi y ahí me tienes moviendo papeles, pedos legales, dándole para acá y para allá, como si no tuviera cosas que hacer-


-Ay Memo no mames, te la vives de pary en pary, tirando hueva y haciéndote pendejo todos los días, no trabajas y tu jefe no te la hace de pedo-


-Bueno pero es muy mi pedo lo que haga o deje de hacer-


-Aha-


-¿Me vas a dejar acabar o no?-


-Sigue pues- Ambos tomaron un trago de sus respectivas botellas y el hombre, conocido como Memo, continuo la historia.


-Fui a la casa del ruco, tuve que limpiar un desmadre de cosas que tenia, libros tirados por todos lados, periódicos, papeles, cosas raras que tenia en un cuarto cerrado bajo llave, el wey a lo mejor estaba metido en una secta satánica o un pedo así, ropa tirada por todos lados que olía a muerto, creo que ya ni se bañaba por que tenia un chingo de recibos de agua en una mesa y algunos ya estaban hasta amarillos, apestaba a podredumbre todo, como a muerto y húmedo-


-Que asco...-


-Y eso no era lo peor pero mejor me ahorro los detalles-


-Si Memito, por favor-


-Pero, en todo ese desmadre de cosas me empece a encontrar con que el muy cabrón tenia unos libros de números, de los que usaban los contadores antes, y opa que me voy topando que el ruco no era pendejo, se estuvo clavando dinero del gobierno del Estado por un chingo de años y también me entere que el chingon le tumbo feria a varios alcaldes de Tijuana y Ensenada-


-Ah cabrón y como supiste eso si tu ni contador eres-


-De algo me sirvió llevar en la Lázaro algo de contabilidad mija- El hombre guiño el ojo, tomo de su cerveza nuevamente hasta terminar el contenido y ordeno otra. -Aunque, de nada me servia saber que el ruco era un tranza si no sabia donde estaba la lana, digo una cosa es que cambie los números pero otra es que cambie los números y se clave el en especifico esa lana, digo igual me emocione al principio y dije, de aquí soy-


-Y como eres tan chingon la encontraste-


-Si, no fue muy difícil dar con el dinero de hecho, mi papa alguna vez me había dicho que la gente de antes guardaba su dinero debajo del colchón y el ruco era de esas personas que guardaban su dinero debajo del colchón, tenia maletas llenas de fajos de dinero, lo bueno es que no era pendejo y los estuvo cambiando conforme pasaba el tiempo para que no se lo cargara la chingada con las devaluaciones y los cambios de moneda constante-


-Cuanto dejo entonces-


-No tengo idea pero si dejo suficiente como para que su nieto nunca tenga que trabajar en su vida, party all night baby-


-¡A huevo Memito!- El hombre volvió a pedir otra ronda de cervezas para todos sus amigos que le acompañaban, sin importar si ya habían terminado la que tenían en ese momento, y con agilidad una mesera se encargo de traerle a las doce personas sus bebidas en una sola vuelta y cobrar lo correspondiente. -Pinche Memo, tienes un ángel y tu ni en cuenta-


-Es que a mi Dios me quiere un chingo mija- Nuevamente bebió de su cerveza y observo sus alrededores mientras lo hacia.


-Oye, y no se le ocurrirá a algún cabrón buscar ese dinero siendo que era de una bola de ratas, digo, ladrón que roba a ladrón tiene mil años de perdón pero y tu, no eres el-


-No creo, todos han de estar ya muertos-


-¡Haber pendejos, que nadie se mueva!- Los gritos se escucharon por encima de la música, los presentes miraron hacia la entrada y ahí estaban tres hombres armados con rifles de asalto, los famosos cuernos de chivo o AK-47 que tanto se mencionan en los corridos y notas periodísticas. Uno de ellos avanzo lentamente y continuo gritando en voz alta. -¡Cabrón que se mueva se lo lleva la chingada en caliente!-


-Memo no chingues, vienen por ti- Murmuro la mujer al oído de Memo.


-No... no, no, no mames, no...-

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