Tuesday, March 26, 2013

Diario de Ishmael Gambeson, 18 de Noviembre, 1929.


Diario de Ishmael Gambeson, 18 de Noviembre, 1929.

Odio los trabajos de campo que Nuddleman me encarga, siempre termino metiendo en alguna situación horrible o encontrándome con cosas que no son de este mundo, pero esto, esto no se si es malo, bueno, si lo es, pero lo que no se es que tan malo es en realidad... no tengo manera de medirlo.

Me tuve que separar de la gente de Pensilvania por un tiempo a petición de Nuddleman, dijo que tenia otras cosas de menor importancia para ellos mientras que para mi había tareas de alta prioridad que solo se me podían confiar a mi y a nadie mas. Cuando me dicen esas cosas se que el asunto es o demasiado delicado o belicoso, la mayor parte del tiempo es por que no tienen a nadie tan bueno como yo para ello, no estoy siendo exagerado al respecto.

El encargo esta vez fue, inicialmente, sencillo; cuidar un cargamento que venia por tren y ver que se entregara a las oficinas del buró. Todo estaba perfectamente bien hasta que unos tipos armados se subieron al tren para asaltarlo, todavía no podía creerlo, asaltando un tren a plena luz del día y en esta época, no creí que pudieran ser tan tontos como para creer que saldrían con vida de esto. De igual manera les seguí el juego, no ocupaba usar mucha fuerza contra tres tipos armados con revólveres.

Eramos pocos, no tardaron mucho en llegar a mi y demandar todo lo que tuviera, le entregue personalmente las llaves y le dije que atrás había algo de mucho valor.

Eso fue suficiente para picarles el interés, eso fue suficiente para llevarlos al vagón de carga donde estaban varias cajas de metal que habían mandado desde Boston, unas pertenecientes a la ya no existente Universidad de Miskatonic, otras pertenecientes a la Jurisdicción del Norte, una mas que venia desde Pensilvania, de la Gran Logia que se quemo, unas mas con la leyenda “Herbert West” y finalmente una mas, sola, sin marcar, pequeña considerablemente, incospicua, un solo candado pequeño y nada mas que eso, suficiente como para ser ignorada entre todas las cajas marcadas con simbología, etiquetas y candados a cada esquina.

Me preguntaron que tenia esa caja en especial, les dije que lo que ellos buscaban, un tesoro, algo único y que nadie mas había jamas puesto sus ojos sobre de el, aquel que tuviera lo que estaba adentro seria temido y amado por todos, jamas le haría falta el dinero, ni salud, era como el fruto prohibido del jardín del edén para ellos y entre los tres me ordenaron que abriera la caja, lo que estaba adentro les sorprendió, les dejo con la boca abierta y los ojos desorbitados.

En la caja había otra caja mas pequeña, de rejas, donde se podía observar una diminuta piedra que cabía en mi mano, esta acostada sobre un pequeño pilar donde descansaba sobre una almohada. Esta piedra era única, cambiaba de color constantemente como si fuera la marea, era visible ese paso de verde mohoso a azul marino y eventualmente al carmesí y al violeta, se volvía oscura nuevamente y continuaba cambiando tanto de color como de forma, pasando de ser una piedra redonda a ovalada, después se afilaba un poco y continuaba tomando formas mas redondas, amigables a la vista y a la mano.

¿Que era? No se los podía explicar, los pobres no entenderían la complejidad de lo tenían de frente, esta piedra según pertenece o pertenecía a uno de los seres mas antiguo, si no es que el mas antiguo de todos. Se encontró en Medio Oriente, siendo alabada por un grupo de Beduinos que vigilaban su sección del desierto centímetro por centímetro sin dejar que nadie entrara o saliera con vida.

Me ordenaron que les entregara la piedra, pobres, no saben lo que piden. Abrí la pequeña caja de rejas y acerque mi mano ligeramente sobre de esta y ahí vi cuando esta se unió a mi mano, tomo control total de este y de mi cuerpo, vi como de mi mano salia un látigo largo con el que tome del cuello a uno de los bandidos y le cercene el cuello, la cabeza voló hacia atrás mientras giraba.

Los otros dos bandidos se quedaron atónitos, el mas cercano a mi disparo pero la piedra, ahora convertida en un liquido, la intercepto, formando una burbuja, y la escupió de vuelta a la misma velocidad, perforándole el pecho. El ultimo fue mas listo, el simplemente corrió pero no lo suficiente, no pude hacer nada por el mas que observar como aquel objeto se extendía hacia el, le tomaba de la cadera y lo estrellaba contra las cajas, el piso y el techo, dejando una masa sanguinolenta en el piso de lo que alguna vez fue un hombre.

La piedra después termino por absorber los tres cadáveres y sus restos, el segundo, al que le había regresado la bala, miraba con horror mientras aquello lo absorbía a su interior y si no fuera por que ya había visto cosas parecidas me hubiera vuelto loco, no lo creería y correría despavorido para nunca mas saber de esto, pero, ahora, lo único que busco es entender, ya no tanto destruirlo, para saber como mejor usarlo, aprovechar todo este poder y darle forma a una nueva organización con mucho mayor poder y efectividad que el buró actual.

Después de divagar regrese la roca a donde estaba originalmente, esta continuo su tarea de cambiar de formas y colores, y la cerré por completo. Informe a los encargados del tren que el problema había sido resuelto y produje una identificación falsa del FBI para que no sospecharan de mi, esta paso bien a frente de ellos y los pocos viajeros se sintieron aliviados de que la justicia de este país si funcionaba.

Pobres, si supieran.

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