Saturday, April 27, 2013

Batalla en el Red Krop


Año 2219 del viejo calendario terrestre. Año 160 del calendario del G.U.T.

-¡Cráneo Negro abordando la nave, repito Cráneo Negro abordando la nave, esto no es un ejercicio todas las manos a las estaciones de batalla!- La voz tronada con desesperación por los intercomunicadores de la nave. La voz hizo eco en todos los pasillos del Red Krop y comenzó la carrera hacia las armerías de la nave.

Rommelson se hallo rápidamente de pie fuera de su litera y corriendo a toda velocidad hacia su armería asignada. Rommelson era Sargento encargado de la defensa de la parte sur del segundo piso del Red Krop, que era una nave cargero tipo atlantis que zarpaba a toda velocidad en el espacio desde una base que se localizaba en Cydonia Mensae en Marte, recargaba en la base espacial E-01 a mitad del trayecto y después aterrizaba en Citadel Siete en la Tierra. Pero esta iba a ser la excepción de los viajes del Red Krop. Un escuadrón de cazas del Cráneo Negro, un clan temido por las fuerzas armadas de la tierra unida debido a su ferocidad en la batalla en tierra, mar, aire o espacio, estaba atacando al cargero y había inhabilitado ya las defensas y destrozado los cazas H/21, pequeños cazas especiales sin tripulantes diseñados específicamente para contra-atacar cualquier avance no autorizado hacia su nave matriz. La nave comenzaba a vagar hacia la deriva y quedaba bajo el cargo de su tripulación el defenderla del inminente asedio.

Rommelson entro a la armería donde su grupo ya se preparaba con su equipo, sus trajes grises de batalla, trajes de fabrica sintética de una pieza, sus chalecos de fabrica ligera que podrían resistir tal vez una o dos balas de algún arma ligera, los cascos espaciales que se usaban en caso de despresurización, su armamento pesado de grado comercial, no comparable con lo que sus enemigos pudieran traer, y suficientes balas para hundir a un destructor naval en la tierra, por que si de algo se podían servir es que la cantidad de municiones que les proporcionaban debían rebasar al menos diez veces la cantidad de tripulantes de la nave. Rommelson se dirigió hacia su casillero, que era un gigantesco ataúd hecho de acero terrestre, y puso su pulgar en lo que parecía ser una pequeña calculadora con una pantalla azul. Rommelson después introdujo su código y este se abrió para revelar lo que guardaba en su interior.

Dentro se encontraban doscientos cincuenta kilos de puro acero y fabrica ligera con la maquinaria mas avanzada hasta la fecha, suficientes motores como para mover a un elefante, una computadora semi-inteligente, con capacidad de analizar y cambiar el factor de la batalla en segundos, y la capacidad de resistir el cañonazo directo de un caza espacial. Lo que tenia frente de el era una armadura K-18, una armadura mecanizada K-18 creada por la corporación MEI, Mecánica Especial Incorporada, para los oficiales de las fuerzas armadas, era de las pocas cosas que se otorgaban fuera del ámbito militar que proponían una oportunidad de sobrevivir a algo como esto. Rommelson tenia la suerte de que se le asignara un modelo viejo, por llamarle así, pero aun bastante vigente ante las situación que se aproximaba e igual de resistente que los modelos en venta. Sin dudar se puso la armadura completa a excepción del casco debido a que el tiempo se acortaba y se escuchaba el sonido de tiroteos proviniendo de los pasillos.

Rommelson miro dentro del casillero y tomo una pieza de mas de cuarenta kilos de peso, hecha de aluminio y acero. Lo que tomo era un Fusil de Asalto Pesado MC-29 con capacidad para un paquete de trescientas balas y cuatro granadas de veintidós milímetros. Suficiente para destruir una compañía de soldados normales o a un grupo de tanques mal defendidos. Rommelson tomo el MC-29 con ambas manos y de paso escucho los tiros de varios tipos de armas aterradoramente cerca.

-Carmion- Dijo Rommelson con su voz firme y profunda, trono los dedos un par de veces y apunto a la puerta -Cierra la puerta- Y sin dudarlo así lo hizo el soldado y de paso destrozo la consola pegado a esta, si de las dos consolas una no servia entonces la otra tampoco funcionaria, creadas así por razones de emergencia como estas aunque ciertas veces podía beneficiar y otras podía ser letal. Rommelson conecto un gancho que salia de la culata del arma a su brazo derecho y después saco un paquete de trescientas balas del casillero y lo cargo en el arma. Después de hacerlo jalo su brazo derecho haciendo que el arma escupiera la cubierta metálica del paquete y cargara la primera bala en la antecámara. Se escucho silencio por un segundo y Rommelson hizo una seña con su mano izquierda para que guardaran silencio.

Detrás de la puerta se escucho el sonido de un soplete atómico, aquello no era un juguete con el cual se debiera jugar ya que hasta el titanio se deshacía en segundos ante tal fuerza. La llama morada que provino del exterior corto rápidamente por la puerta pero antes de que esta terminara de cortar a través de la puerta Rommelson abrió fuego contra esta e hizo unos agujeros gigantescos. De nuevo el silencio.

Rommelson apunto a dos de sus hombres y después a la puerta. Los soldados avanzaron lentamente hacia la puerta y tumbaron la porción cortada que creo una salida inmediata. En el pasillo yacían al menos unos seis cuerpos que habían pintados las aburridas y monótonas paredes gris metálico de un rojo patriótico. Rommelson detuvo a sus hombres y salio primero para examinar la situación. A su derecha quedaba un hombre aun vivo y sin heridas aparentes. Este le miro con miedo mientras trataba de no dejar caer su sub-ametralladora Machiavelli A1, modelo militar de bajo poder, de la Corporación Visión Competitiva y hablo lentamente.

-Que clase de... monstruo es usted- Dijo con voz temblorosa. Rommelson le miro con indiferencia y apunto su rifle al hombre mientras le quitaba su arma.

-Yo no soy el monstruo aquí. Yo no ataque naves sin provocación. Yo no acabe con la vida de varios hombres inocentes, con familia, padres, madres, hermanos y hermanas, hijos e hijas, no sabe la tristeza que causara cuando todos ellos lleguen de vuelta en cajas. Yo no mato para satisfacer mis placeres carnales, ni tengo un sentido de revolución tan enfermizo como el suyo, yo sirvo a la humanidad por que es mi deber. Todos los ladrones y asesinos deberían ser colgados, empezando con ustedes- Rommelson puso el cañón del rifle en la frente del hombre y continuo -Elegiste el lado equivocado de la pelea-

-Por favor... no- Dijo el hombre mientras se encogía de hombros y cerraba los ojos a la vez mirando hacia cualquier otro lado que no fuera el de aquella terrorífica figura.

-Haz dicho la palabra mágica- Rommelson no dudo ni un segundo, jalo el gatillo y decoro otra porción del pasillo y su armadura con rojo carmesí y fragmentos de masa cerebral, fragmentos mucho mas pequeños del cráneo volando por todos lados, el cuerpo quedando contra la pared, su arma acostada suavemente sobre del el con un ojo siempre vigilante, un ojo que colgaba del lado izquierdo del cráneo y se balanceaba de un lado a otro. El otro ojo se había salido de su órbita y quedo a los pies de Rommelson, este lo miro con asco y le aplasto como si fuera un insecto. -En acción gente, tenemos prioridades y una nave que salvar- La cuadrilla de Rommelson le siguió por los pasillos del Red Krop y en varias ocasiones se encontraron con hombres enemigos y aliados, le mostró toda su hermandad a aquellos hombres que peleaban como podían y todo su odio a aquellos que simplemente se escondían, a estos los uso en las lineas como carne de cañón, como lección para aquellos que decidieran evitar su destino en aquel lugar que probablemente seria su tumba. A sus enemigos no les mostró ni un gramo de piedad, -Son como una jauría de lobos, hambrientos, salvajes, feroces en la batalla y bien reunidos, pero una vez que cortan al líder se encuentran sin orden y en pánico, no les teman que son menos que hombres, son menos que las nobles bestias de la tierra, son idiotas que se dejan llevar por la marea y sus sentidos mas salvajes, ¡muéstrenle quienes son los superiores!- y con estas palabras Rommelson puso el ejemplo en claro, no le tenia ni tendría piedad a sus enemigos. Muerte a todo aquello que no perteneciera a la tierra unida y no portara su gris emblemático. Muerte a todos los traidores que dejaron a la humanidad. Muerte a aquellos que no desearan ayudar a la humanidad a progresar y crear un mejor futuro. Muerte al Cráneo Negro. Ese era su mandato en aquel momento.

Al fin habían progresado por toda la zona sur y habían exterminado a una gran cantidad de enemigos pero estos seguían apareciendo como una infestacion de cucarachas. Rommelson y su cuadrilla se movilizaron hacia el puente principal, donde todas las fuerzas aliadas restantes se habían reunido para planear el siguiente movimiento.

Encargado estaba el Capitán Maestre Deimos Alicante del Red Krop y su tripulación. Estaba discutiendo las posibilidades de un escape hacia las bahías principales de la nave, donde quedaban suficientes transportes para un escape veloz, pero tenían un problema. La mayoría de la tripulación. no sabia combate armado y de los que sabia al menos un cuarenta por ciento estaba herido con un diez por ciento herido de gravedad e incapaz de seguir luchando. Era una cuestión de vida o muerte.

-Bien... podemos pasar por la sección A del primero piso y después pasamos por estos pasillos en grupos pequeños hasta la sección C y de ahí directo a la bahía principal- Dijo Deimos, acomodado sobre una mesa donde un reflejo tridimensional daba una impresión del estatus actual de la nave y de todo lo que le habitara, puntos rojos invadían la mayoría de la nave, Cráneo Negro, y algunos sectores estaban en amarillo, lo cual significaba que estos se estaban despresurizando rápidamente mientras que otros, de color negro, habían sido sellados automáticamente por los sistemas de la nave para prevenir un eventual colapso de la estructura. Rommelson se reporto a la mesa de oficiales, donde Deimos y al menos otros siete oficiales discutían la situación; desengancho el arma de su armadura y la dejo caer en el centro de la mesa, cortando la imagen de la nave.

-Necesitamos mas municiones- Dijo Rommelson. Deimos le miro con asombro y respondió.

-Me alegra que siga con nosotros Sargento, no podría esperar menos de usted, pero lo que necesitamos es salir de aquí y de inmediato. Tenemos, hombres heridos de gravedad y no pienso perderles, no pienso perder a nadie mas en esta locura- Respondió Deimos. Rommelson no hizo ni un solo gesto y dijo. -Somos quinientos hombres en esta nave. Ciento veinte saben combate armado. La mitad esta herida y aproximadamente veinte ya no pueden luchar. No hay pretexto para no lograr una victoria sobre el Cráneo Negro- Deimos parpadeo y se quedo con la boca abierta por unos segundos mientras miraba el mapa y el MC-29.

-Rommelson, el cargamento puede perderse, es lo de menos. Lo que necesitamos es salvar la vida de los ingenieros y soldados. Los necesitamos a ellos, en especial a ellos- Deimos saco un cigarrillo hecho a mano con un pequeño cráneo negro impreso en la colilla y estuvo a punto de encenderlo pero Rommelson se lo quito de las manos y lo aplasto.

-No es el cargamento sino la nave y la tierra. No podemos dejar que se lleven algo que tomo años construir. Ademas, es un símbolo de la tierra. Los salvajes no tienen esta clase de naves y no se les puede permitir este privilegio, usted lo sabe y lo sabe mejor que nadie, sus directivas la dicen que debe usar toda la fuerza disponible para defender la nave y al menos que la situación lo demande debe mandar la nave a auto-destrucción para evitarles el gusto a estos bastardos de usarla. La situación no lo amerita, lo que amerita es mas municiones y hombres dispuestos, con fuego en el corazón y en el alma para defender la gran unión- Dijo Rommelson. Deimos apretó ambos puños con fuerza e hizo una seña para que Rommelson le siguiera a un lugar apartado de los hombres. Deimos hablo en voz baja.

-Escuchame maldita cosa, no se que te propongas pero no voy a perder la vida de mis hombres aquí. Preferiría dejar que cien naves cayeran en manos del Cráneo Negro a dejar que tan solo uno de estos hombres cayera en sus manos. Son la mejor tripulación. que un Capitán podría pedir, carajo no voy a dejar que tus estúpidos directivos ni los míos o tu maldita división se interponga- Dijo y pico el pecho, la armadura, de Rommelson con su dedo indice derecho. Rommelson no decía ni hacia nada solo le miraba fijamente.

-El primer protocolo de las fuerzas armadas me obliga a poner fuera de peligro a cualquier fuerza aliada sea local o extranjera... segundo protocolo instituye que debo salvar cualquier objeto perteneciente al gobierno unido mientras que no perjudique o impida el primer protocolo... el tercer protocolo me obliga a quedarme en una zona de guerra a proteger fuerzas aliadas mientras que no interfiera o perjudique los protocolos antes mencionados... el cuarto protocolo dice que debo ponerme fuera de peligro lo antes posible pero sin antes haber hecho los últimos tres protocolos y sin tratar de interferir con estos... mi programación es compleja y paradójica pero se lo que debo hacer... debo salvarlos a ustedes y después a la nave... soy la ultima prioridad en mi lista de protocolos...- Dijo Rommelson con voz casi monótona lo cual llamo la atención de varios de los soldados cercanos a el. Deimos miro con sorpresa a Rommelson y se sintió casi forzado a darle un golpe en el rostro.

-¡Cállese! ¡No hable de eso frente a las tropas, este no es el momento ni el lugar para hablar de esto!- Dijo Deimos y continuo -¡Esto es lo ultimo que necesito en este momento!-

-Séptimo protocolo de seguridad interna universal, no debo revelar mi identidad a nadie que no sea un oficial con rango mínimo de Capitán y si no existe un rango de ese nivel entonces reportarme al oficial con el mayor rango en la unidad- Respondió Rommelson. Deimos asintió y puso su cabeza contra el pecho de Rommelson. -El evento actual me indica que usted esta pasando por una situación de estrés que le impide tomar las acciones indicadas, si ese es el caso entonces debo reportarme con el siguiente oficial en cargo que es el Teniente de Vuelo-

-Así es pedazo de porquería, haz lo que quieras... prioridades y protocolos es todo lo que sabes y sabrás hacer- Respondió Deimos, Rommelson continuo.

-Sabe bien que no tengo sentimientos ni nunca los tendré... por eso soy una maquina para matar, un numero en los bancos de memoria de mi división y el ejercito de la tierra. En cuanto muera mi numero desaparecerá y aparecerá un nuevo Espectro para tomar mi lugar en mi antigua capsula- Dijo Rommelson y continuo. -El Teniente Rumova sera el que me de las ordenes de ahora en adelante-

-El teniente no debe cargar con esto, mi nave sigue siendo mi responsabilidad y debo continuar mi tarea y mi trabajo. Rommelson, cuatro años protegiste esta nave y ahora... ¿te das por vencido, es eso lo que entiendo?- Pregunto Deimos.

-Sabe bien que no puedo violar las leyes que me puso la división en mi chip de memoria... ademas no quiero ver que mueran todos mis amigos- Dijo Rommelson. Deimos sintió un jalón al escuchar eso y observo a Rommelson sorprendido.

-¿Escuche bien lo que dijiste?- Pregunto impresionado.

-Eso es correcto Capitán. A pesar de que no debo relacionarme con la tripulación., ni puedo, eso tuvo que pasar tarde o temprano... no quiero que nadie muera ni--- Rommelson se sintió extraño por un segundo e hizo una expresión de tristeza. -No quiero que sus familias, sus esposas, sus hijos, sus padres, sientan el peso tan horrible de sus muertes, yo jamas podría vivir con eso-

-Algo debe estar mal con tu chip... esas cosas no deberías decirlas, mucho menos pensarlas- Dijo Deimos y miro como Rommelson parecía confundido.

-Lo se pero creo que no puedo negarlo... puedo ser una maquina pero sigo siendo humano- Deimos pensó por un segundo y ordeno que Rommelson le siguiera a la mesa de oficiales y hablo en voz alta.

-Su atención por favor. Gente por favor requiero de su atención- La tripulación presto toda su atención a Deimos y este continuo. -Necesito informarles de algo muy importante... algo relacionado con el Sargento Rommelson el cual conocen ya muy bien- Rommelson sabia a donde se dirigía la situación y dijo.

-No lo haga Capitán. Esta violando protocolos de la división, el ejercito y el gobierno. Su rango esta en juego- Dijo Rommelson.

-El Sargento... es... el...- A Deimos parecía acabarsele el aliento y las ideas. No sabia que o como debía describir la situación actual. Una chispa de inspiración surgió de pronto y le dio una idea preliminar de como decirlo. -¿Alguien sabe o ha escuchado de los espectros, el programa o algo relacionado a esto, los super soldados de la unión?- Los soldados se vieron confundidos al igual que la mayoría de los oficiales pero algunos levantaron la mano. Deimos apunto a uno de los soldados y le ordeno que hablara.

-Un Espectro es una especia de fantasma...- Dijo el soldado. Deimos estuvo a punto de decir algo pero el soldado continuo. -También es un rumor de que existe una división en el ejercito llamada División Espectro que usa una clase de maquinas para la batalla, super soldados, parte maquina y parte hombre...- Deimos bajo la cabeza y asintió.

-Una clase... de maquinas para la batalla... ¿algo así como el Sargento aquí presente no es así?- Hubo una confusa respuesta de risas, murmullos y expresiones de sorpresa por parte de todos. -¿Y si fuera real?- Todo quedo en silencio por unos segundos.

-¿Es una broma cierto? Capitán, es imposible que tal cosa exista... una maquina humana- Respondió el Teniente de Vuelo. Deimos le ordeno a Rommelson que se quitara uno de sus guantes.

-¿Sera?- Deimos saco su cuchillo de combate y atravesó la mano de Rommelson sin que este hiciera un gesto.

-Necesito esa mano para luchar señor- Dijo Rommelson sin siquiera remover el cuchillo. Hubo algunas risas, nerviosas todas, pero nada mas después que el silencio total.

-Parece broma. Algo enfermo pero es real... Rommelson, como ustedes lo han conocido durante cuatro años, su nombre real, o mejor dicho numeración, es 4018. El es un Espectro clase Alfa usado para misiones de Asesinato e Infiltración. 4018 es una unidad asignada especialmente al Red Krop debido a su importancia comercial y militar, aunque la segunda no es algo que debe importarles ni deberían conocer. Puede parecer una locura para algunos y para otros puede ser de lo mas lógico- Deimos saco su cuchillo de la mano de Rommelson y lo guardo. -Es su decisión si lo aceptan o prefieren seguir viviendo en las sombras que les da el gobierno y el ejercito- El puente seguía en silencio y parecía que seguiría así de no ser por una explosión que provenía del sur del pasillo que conectaba al puente directamente con la zona de elevadores y vivienda.

-Rommelson... ¿Cuantas armas y municiones quieres?- Pregunto Deimos. Rommelson se puso de vuelta su guante mientras pensaba.

-Déjenme dos rifles de asalto, dos sub-ametralladoras, una ametralladora pesada y quinientas rondas para cada arma- Dijo Rommelson. Sin dudarlo los soldados le dieron lo que pedía. Algunos le deseaban buena suerte y otros le daban un apretón de mano. Uno de los oficiales le miro fijamente y le dio su pistola.

-Usala sabiamente Rommelson. Esta Colt a estado en mi familia por generaciones, desde los tiempos anteriores a las grandes guerras o la llegada al espacio, que te sea de gran utilidad como lo ha sido para todos los que la han usado- Dijo el oficial y Rommelson la tomo con gusto.

-La cuidare bien... también te la devolveré como me la diste- Rommelson sonaba optimista pero sabia que del puente no iba a salir con vida ni aunque los poderes mas altos se presentaran para defenderle.

-¿Listo Rommelson?- Pregunto Deimos. Rommelson tomo un par de sub-ametralladores de Mecánica Especial Incorporada Mk IV y puso ambas armas en modo automático.

-Salgan de aquí. Les seguiré en cuanto acabe- Deimos asintió e hizo algunas muecas, este apunto a la salida de emergencia y los últimos soldados y oficiales en el puente salieron rápidamente,, Deimos siendo el ultimo, y corrieron por el pasillo secreto a toda velocidad. Deimos se quedo unos segundos mirando a Rommelson esperando pacientemente a que la puerta principal del puente cayera.

-Rommelson...- Deimos no supo que decirle en ese preciso momento, el silencio fue abrumador y cortaba su inspiración.

-Sal de aquí Deimos, yo me encargo de ellos- Deimos se sintió cálido por dentro, aquella fue como la voz de un padre que cuida y vela por sus hijos ante la adversidad. Cayo después en el que Rommelson jamas le había llamado por su primer nombre desde que lo había conocido.

-Gracias Henrich. Me siento orgulloso de haberte conocido... de conocerte, tengo fe en que regresaras con nosotros-

-Alae iacta est-

-La suerte esta lanzada... tu no crees en eso-

-No, pero pienso que mi destino ya esta escrito por lo que es mejor aceptarlo de una vez-

Deimos corrió por el pasillo a toda velocidad y llego con su tripulación. Deimos escucho como algo pesado golpeo el suelo y después una infinidad de tiros proviniendo desde el puente. Deimos pudo escuchar las armas de Rommelson aun disparando y sintió esperanzas. La tripulación. corrió hacia la bahía principal y tomo las naves de transporte espacial. Los motores comenzaron a cobrar vida y la tripulación. Comenzó a desaparecer en los estómagos de las bestias metálicas. Antes de que se dieran cuenta ya todos estaban a salvo y a varios cientos de kilómetros del Red Krop.

-A salvo...- Deimos estaba pensando como le informaría al gobierno la perdida de la nave y de Rommelson pero no quería pensar en lo ultimo. Tenia esperanzas de que saldría vivo.

-Señor masa critica en el Red Krop- Dijo un ingeniero examinando una pantalla. Deimos se acerco a la pantalla y la observo. El Red Krop se veía rojo como carbón ardiendo, eso solo podía significar que los reactores se habían quedado sin acceso a enfriante o alguien se había encargado de mandar la nave a modo de auto-destrucción.

-Informe a todas las naves- Dijo Deimos por el comunicador. -Red Krop llegando a masa critica. Prepárense para el impacto, repito, el Red Krop esta por llegar a masa critica, explosión y deshechos, tomen sus precauciones- De pronto y sin dar aviso alguno el Red Krop comenzó a desvanecerse, fueron unos cinco segundos lo que le tomo desaparecer permanentemente de la vista y los radares.

-¿Que fue eso, que acaba de pasar?- La comunicación entre las naves era veloz y feroz, nadie sabia que es lo que había pasado en aquel momento, el Capitán estaba atónito todavía, incrédulo ante lo que acababa de pasar. -¿Alguien vio alguna nave de escape?-

Pregunto Deimos por el comunicador pero no tuvo éxito, solo obtenía mas preguntas con respecto a lo que había pasado y algunas teorías de los tripulantes.

-Maldita sea...- La nave de Deimos, junto con el resto de la flota de emergencia, continuaba a toda velocidad hacia la estación E-01 que quedaba a días de distancia todavía, su única suerte era que se les recogiera antes de que alguno de los sistemas comenzara a fallar o se acabara el oxigeno.

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