Thursday, June 6, 2013

Diario de Agatha Pavlova, 22 de Abril, 1930

Diario de Agatha Pavlova, 22 de Abril, 1930.

Han pasado cosas muy extrañas últimamente, no quería hablar de ello pero me he percatado que es necesario mantener un mejor récord de las cosas ya que mi situación es... cuestionable a lo mucho, me doy cuenta que ya no vivimos dos en este cuerpo [Personalidades Múltiples controladas por diferentes Dioses antiguos, una es por Nyarlathotep y la otra por Azatoth] y padre [Nyarlathotep] esta muy preocupado por mi, es la primera vez que me lo dice, fue un sentimiento tan fuera de lugar de su parte que no supe como reaccionar... me dio miedo.

Le mencione al anticuario Maxwell que debíamos salir cuanto antes a Samoa para terminar lo que empezamos en África, me dijo que debía hablarlo con el Masón Nuddleman y que en cuanto confirmáramos saldríamos de inmediato. La ruta fue confirmada al día siguiente, debíamos viajar primero a la ciudad de San Diego y encontrarnos con el detective Kenneth Howlett, quien nos estaría suplantando en la ciudad de Pensilvania, y después debíamos tomar un barco a China para encontrarnos con el Maestro Alberts y después viajar a Samoa en avión nuevamente. Todo fue planeado a principios de Enero y estimaban la llegada a China para principios o mediados de Febrero.

Para facilitar el viaje el anticuario Maxwell consiguió un avión, dijo que le pertenecía a otro agente que había servido brevemente con ellos durante los eventos de Pensilvania, cuando quemaron el edificio de la Gran Logia de Pensilvania, y que el piloto Miller podía volar el avión sin problema alguno. Los preparativos fueron breves, nos subimos al avión en cuanto antes y dejamos la residencia Collins.

La parada en San Diego fue breve, nos encontramos con el detective Kenneth Howlett en el aeropuerto junto con un grupo de personas que le estaban ayudando a resolver unos incidentes en el área. Nos menciono que el se haría cargo lo que fuera necesario y que cuidaría bien de nuestro cuartel y de la jurisdicción del anticuario Maxwell. En cuanto terminaron esas formalidades nos retiramos todos al puerto en donde se hicieron los preparativos necesarios para salir a Hong Kong cuanto antes.

El viaje por mar fue lento, grato y refrescante, pacifico, tuvimos tiempo suficiente para estar en calma antes de la terrible tormenta que estaba por azotarnos. Yo tuve tiempo suficiente para realizar algunos estudios de la zona y entender un poco mas de lo que estábamos tratando de enfrentar y a la vez estudiaba la curiosa gente que vivía por aquellos rumbos ya que desde mi visita a África me he sentido intrigada por conocer a todas estas personas incivilizadas y de colores y lenguas distintas a la miá, son tan peculiares y algunos tan fantásticos, nunca creí que pudiera saber tanto de gente que no tiene nada.

Por otra parte sentí que los libros no podían ser mi único entretenimiento pero me sigue siendo difícil hablar con los otros agentes. Mi libro sigue funcionando como mi puerta al mundo, me ha servido bastante para entablar relaciones con ellos y aprender mas de las personas que me rodean, algo que me propuse hacer este año fue el conocer a mas personas y comenzar a abrirme mas hacia los demás aunque no he tenido tanto éxito todavía como había esperado.

El piloto Miller estuvo en la gran guerra por parte del Entente, nunca peleo directamente en las trincheras pero si le toco volar aviones para los Franceses y dice que le toco una o dos batallas en donde se encontró de lejos con el barón rojo y su circo volador, también dice que nunca le ha gustado correr de una batalla pero que el barón era una persona muy difícil de atacar, hábil, cuidadosa, prefería vivir otro día y pelear nuevamente que morir en un solo intento. Dice que conoció al Masón Nuddleman tiempo después durante la guerra y comenzó a trabajar esporadicamente una vez terminada esta hasta volverse un agente viajero que va de locación en locación donde se le ocupe, trabajo algunas veces con el Judío Ishmael en el pasado; el anticuario Maxwell tenia su tienda cerca de Pensilvania, donde nos encontramos la primera vez, pero esta quedo ya desaparecida por fuerzas mucho mas poderosas que nosotros. Es el encargado por parte de este Buró de la jurisdicción de Pensilvania aunque dice que no lo hizo por gusto sino por no tener otra alternativa, que generalmente es el método por el cual todos entramos en esto. Conoce algo de las ciencias ocultas pero le falta todavía mucho por aprender y no ha logrado explotar su potencial mágico, aunque esto se lo reservare y le diré a su tiempo ya que no todos deben usar su potencial ni todos deben atravesar el gran velo para ver mas allá; el Doctor Raphael es un hombre de ciencia completamente, el no cree en los poderes ocultos mas si muestra un increíble amor por la naturaleza y todas su plantas, en especial aquellas que lo pueden meter en alguna clase de estado mental que le altere su percepción de la realidad. Dice haberse graduado de la Universidad de Miskatonic, de la antigua ciudad maldita que también desapareció, hace ya varios años, cuando Herbert West el Reanimador todavía no era conocido en el mundo de lo oculto aunque ya había comenzado con sus experimentos para traer de vuelta a los muertos. El Doctor Raphael me dijo que nunca se intereso por Herbert West el Reanimador y su trabajo, que lo consideraba algo imposible, tonto, una perdida de tiempo total y que prefería seguir su rumbo en la medicina haciendo cambios reales en el modo de concebirla. Su rumbo fue variopinto, vago por buena parte del continente hasta llegar a México poco después del inicio de la Revolución Mexicana [iniciada en 1910] en 1911 y el conflicto armado, ahí sirvió bajo diferentes personalidades dentro de las cuales destaca el General Francisco Villa, el espiritista Francisco Ignacio Madero y el manco de Celaya Álvaro Obregón, quien fue salvado por el Doctor Raphael al amputarle el brazo y quien conserva parte de la mano de ese hombre como recuerdo por motivos, según dice el, personales y como un recuerdo de quien consideraba una excelente persona, ahora muerta bajo circunstancias dudosas. Me da la impresión que existe otro motivo por el cual mantiene ese dedo, se siente un aura que emana todavía de el a pesar de estar momificado, una esencia extraña que no parece ser de ninguna clase de orden o caos conocido que me sea familiar, tal vez tenga alguna clase de hechizo que le recubra, por lo cual dudo si realmente el no cree en las ciencias ocultas o si es algo que se reserva completamente o incluso que no este al tanto de lo que realmente es y para que pudiese servir, es mejor no decirle por ahora; el escoses Gerault fue enviado a nosotros directamente desde Escocia a petición del Masón Nuddleman, dice que nos hace falta gente con experiencia y que el es uno de los mejores en el campo. Personalmente dudo que una persona que se encargue de manejar una espada en un caso como este y en la época actual nos pueda ser de mucha ayuda aunque mi comentario es un tanto irónico, incluso entiendo yo misma el humor detrás de ello y prefiero no decirlo en voz alta frente a el o frente a quien sea... aunque no hable para nada.

Llegamos a Hong Kong el día 22 de Febrero [1930], aquí estábamos en territorio desconocido, la gente nos mira extraño, a mi en especial por mi vestimenta y al escoses Gerault por el color de su piel, aunque puede que mi tez totalmente blanca sea otro motivo por el cual me observen de esa manera, o mi cabello o mis ojos, no seria la primera vez. El Masón Nuddleman nos indico que en este lugar no existe una jurisdicción o Buró en servicio por lo tanto debíamos andar con cuidado ya que no teníamos poder legal o judicial de cualquier tipo, cualquier problema quedaba bajo nuestras manos y quien quisiera ayudarnos a enfrentarlo.
La primera tarea era encontrarnos con el Maestro Alberts, un ex-patriado Británico que había servido durante la gran guerra, de principio a fin, como oficial y una vez terminada la guerra se retiro y formo su propia Logia Masonica en Hong Kong que tiene como frente una taberna de tipo Ingles, aparentemente producto de los gustos del Maestro Alberts y con un gentío que no dejaba de entrar sobrio y salir completamente ebrio hasta que les fuera casi imposible caminar.

Al arribar al lugar nos encontramos con varios Masones Británicos, expatriados en su mayoría, quienes indicaron que el Maestro se encontraba en estado de ebriedad pero que esto no impedía que fungiera en cualquiera de sus funciones o que nos pudiera ayudar, aparentemente esto era algo común para el Maestro Alberts pero los Masones Británicos no parecían estar ni acostumbrados ni cómodos ante este hecho, yo lo encontré irónico siendo que ellos deberían hacer pozos sin fondo a los vicios y no ser ellos un pozo sin fondo a sus vicios... mejor me callo eso. De inmediato me percate que el hombre era brusco y grosero, de complexión dura y una mirada filosa, como si pudiera cortar el aire simplemente con verle, era la vista de un soldado pero encontré algo de simpatía en ello, algo agradable, en especial cuando reto a todos a beber cerveza con el lo cual se me hizo algo bastante... atractivo y masculino, algo que no podía evitar ver y sonreír sin control, la primera vez que me pasaba, al menos que yo pueda recordar.

La competencia duro bastante tiempo, los Masones Británicos no parecían estar muy alegres al ver el alboroto que se formaba en esa mesa en particular, pero renuentemente hacían lo que les pedía su venerable Maestro Alberts sin cuestionarle sus razones, sirviendole vaso tras vaso a todos los que competían con el. Finalmente la competencia llego a su fin con una apuesta de mil libras a que el piloto Miller perdía antes que el Maestro Alberts, lo cual dio como interesante resultado la caída del Maestro antes que la del Piloto, el anticuario Maxwell había sido el primero en salir, no había podido contener su vomito y tuvo que salir corriendo y el escoses Gerault duro mucho tiempo en la contienda pero al final cedió voluntariamente para evitar la misma suerte que el anticuario Maxwell. El Doctor Raphael se había desaparecido, tiempo después supimos que había dado una visita a un fumadero de opio con ayuda de uno de los Masones Británicos para que fuera su traductor, el Doctor regreso un poco alterado casi al final de la contienda, se veía sudoroso y temblaba, los ojos dilatados, pero se encontraba considerablemente en este plano de existencia, lo cual me alivio bastante ya que no quería ir a buscarlo en los otros planos... no en ese momento en especifico. Tuvimos una breve platica el y yo, me comento algunos datos interesantes de la batalla de Celaya, la que mencionaba constantemente cuando hacia referencia al resto de la mano momificada, y como le toco atender cientos de heridos de ambos lados ya que era uno de los pocos hombres con la capacidad de hacerlo. Me dio a conocer que el General Álvaro Obregón, como le conocían, no quería que le amputaran el brazo y comenzó a amenazar al que se lo quisiera amputar. De una u otra manera el Doctor Raphael lo convenció y rápidamente logro ponerlo fuera de peligro, advirtiéndole que si se hubiera quedado con el brazo hubiera muerto de seguro.

Pasamos la noche en unas habitaciones que los Masones Británicos nos prestaron, todo fue calma y tranquilidad aunque me sentía un poco acalorada, tal vez el clima de este lugar me hace mal o simplemente no he tenido tiempo para meditar como debería hacerlo todos los días.

El día siguiente [Febrero 23] tuve pena por todos ellos, se veían casi muertos por el alcohol ingerido, el Doctor Raphael se encontraba tratando de producir algo para ayudarles pero su misma psyche no podía consigo mismo en ese momento por lo que mejor salimos en grupo hacia la logia. Una vez ahí nos encontramos al Maestro Alberts fresco y renovado, listo para otra contienda proponiendo un nuevo reto donde se involucraba mucho mas dinero. Ese hombre debía tener un hígado que los mismos dioses antiguos bendijeron o maldijeron con sus poderes oscuros, no puedo creer todavía que alguien como el pudiese beber tanto y continuar con vida al siguiente día, era imposible pero a la vez... no se, algo me conmovía en eso, me hacia feliz saber que un hombre así podía existir... estar en sus brazos... hum.

Las indicaciones de ese día fueron las de visitar al viejo Capitán O'Neil en el muelle, en un navío llamado el Constance, quien nos podría dar indicaciones para llegar a Samoa con seguridad y puntos donde podríamos conseguir gasolina en el trayecto.

Tomamos un extraño vehículo al lugar, una clase de carreta donde un chino, un hombre, jalaba de ella y nos transportaba a donde quisiéramos ir, una clase de servicio de esclavos que tenia bastante tiempo sin ver, todo por algunas monedas sin valor, que triste. A este lugar fuimos acompañados por el Masón Británico Brandon, quien funcionaba como nuestro traductor y guiá en esta ciudad.

Con el viejo Capitán O'Neil tuvimos una corta platica, el hablaba de las condiciones climáticas, de como todo se estaba poniendo extrañamente turbio, yo sabia que algo tenia que ver nuestro arribo con eso pero no mencione nada a nadie hasta tiempo después que nos retiramos de aquel lugar. Nos entrego un mapa a cambio de cien libras, no fue barato pero el hombre no quería dejar ir algo tan preciado para el, y nos pregunto si podíamos entregar un paquete a un Antropologo en Samoa, no habría paga por esto ya que era un trabajo atrasado y funcionaba mas como un favor que cualquier otra cosa. Antes de llevarla verifique si la caja emanaba alguna esencia y parecía estar limpia aunque, siendo honesta si emanaba algo, una ligera esencia foránea, conocida pero no peligrosa, algo que proviene del espacio, no los alerte por que no debían saberlo, si no lo conocen simplemente no les puede hacer mal, como la mayoría de las cosas que están allá afuera. La llevamos con nosotros y quedamos de entregarla al Antropologo Jackson. Antes de partir el hombre nos repartió un vaso con whisky bastante añejo, el cual saco de un globo terráqueo, y pidió por un buen viaje y salud de todos.

En este lugar parece que no tienen nada mejor que hacer que beber todo el día o celebrar cualquier motivo con alguna bebida alcohólica.

Antes de salir de viaje tuvimos que prepararnos bien, ya teniendo experiencias en África no podíamos tomar ningún riesgo en un lugar que estaba apartado de todo completamente, en especial después de que casi muero en aquel viaje aunque se que papa no lo hubiera dejado, menos ahora que se que me quiere. Los preparativos fueron exhaustivos y nos tomaron el resto del día pero conseguimos la mayoría del equipo que requeríamos, principalmente en el mercado negro de Hong Kong y constandonos mucho mas de lo que hubiera sido en el continente o en América o Europa.

Tuvimos dos interesantes encuentros en aquel mercado negro.

Uno fue con un hombre viejo y decrepito que fumaba de una pipa larga mientras jugaba con sus largos bigotes, su puesto tenia una colección enorme de libros antiguos de todo tipo que parecían estar a punto de deshacerse en la infinidad del tiempo y una colección de armas de combate cuerpo a cuerpo bastante peculiar.

Por alguna razón el hombre insistió que nos lleváramos los libros a precio barato, no quiso mas dinero, y nos menciono que el destino le había hablado de personas que vendrían a llevarse algunos de los conocimientos que ahí encontraríamos.

Encontré demasiados libros antiguos de alquimia, muchos me parecieron curiosos y algunos otros parecían esotéricos y encriptados, algo que tomaría bastante tiempo descifrar pero que tendría sus buenas recompensas. El Doctor Raphael encontró por su cuenta un viejo libro de medicina griega, no sabia de que tanta utilidad le pudiera ser pero insistió en que lo lleváramos para estudiarlo. Finalmente encontramos un libro escrito en Latín por un Emperador Chino, en el mencionaba brevemente un pasaje de una batalla en medio oriente, bajo un general llamado Craso, y donde terminarían por ser capturados y enviados hasta estas tierras para servir a uno de los Emperadores Chinos de ese tiempo hasta que una rebelión logro posicionarlos en mejores condiciones y eventualmente lograron elevar a su comandante, el Pretor Lucius Mennius Agrippa, al puesto de Emperador de China.

El hombre viejo le otorgo una daga al anticuario Maxwell y le informo que le seria de ayuda en un futuro, que así los espíritus le habían indicado.

En el segundo encuentro fuimos interceptados por un hombre con vestimenta curiosa, nos pedía constantemente que pasáramos para una lectura, para unas divinaciones por medio de algo conocido como el I-Ching, del cual no sabia absolutamente nada. El objeto de la divinacion se me hacia desconocido de igual forma, no entendía realmente que quería de nosotros pero los demás estaban muy alerta ya que el Masón Británico Brandon nos había advertido que podía ser un truco para robar nuestras cosas por lo que muchas manos se mantuvieron siempre cerca de algún arma en caso de cualquier acción ofensiva.

El Masón Británico Brandon hablo con el hombre y nos dijo que nuestra suerte era mala y que encontraríamos un dragón de agua, el cual nos pondría muchos obstáculos para llegar a nuestro objetivo... me hacia pensar en algunos de los dioses antiguos, como papa. Después insistió en hacer una limpia con un incienso especial, así continuo con el piloto Miller, quien había sido el elegido para la divinacion. Nos retirábamos cuando el hombre insistió en trabajar con cada uno y para todos pareció salir lo mismo, lo cual lo altero bastante y provoco una seria de cánticos, incienso y otros artilugios que desconocía para purgarnos de alguna mala suerte que nos seguía. Por ultimo este nos otorgo una pequeña cabeza momificada de un macaco e indico que nos seria la clave del todo para proseguir a donde fuera que nos dirigiéramos. A sus cantos se habían unido varios de los Chinos que ocupaban los puestos restantes y en unisono cantaban lo que parecía ser una canción funeraria. Mis sospechas estaban bien fundadas, alguien no quería que llegáramos.

Al final decidimos pasar una ultima noche en Hong Kong y salir temprano el día siguiente. No visitaron la taberna aunque me hubiera gustado verlos competir otra vez con esa hombría particular.

Salimos temprano al siguiente día [Febrero 24] hacia nuestro objetivo. El viaje hacia Samoa fue bastante largo a pesar de tomar el avión, nos tomo dos días completos el llegar hasta la pequeña isla debido a la cantidad de paradas que tuvimos que hacer constantemente y el clima que empeoraba con el paso de cada hora, poniendo muy en pie mi teoría de que fuerzas mayores conspiraban para que no llegáramos. hasta la pequeña isla en medio del Pacifico.

El problema de llegar a la isla no fue peor que lo que vivimos ahí. El llegar fue considerablemente fácil, aterrizar no tanto pero el recorrer la isla fue un infierno. Las lluvias en aquel lugar son terribles, tuvimos la suerte de contar con guiás de la isla que estaban dispuestos a llevarnos al asentamiento mas cercano pero el proceso acabo por vernos caer del camión en que viajábamos hasta el fondo de un valle en donde no dejaba de caer el lodo. El alud fue bastante poderoso, se llevo al camión y a los dos guiás pero tuvimos suficiente suerte de salir nosotros con vida y completos aunque muchas de nuestras cosas quedaron perdidas. Lo importante quedo en nuestra posesión, entre ellas las armas, libros y el paquete que nos pidieron entregar.

La única salida que teníamos de ese lugar era por medio de un Byakhee, criaturas aladas terribles que son invocadas desde el espacio por medio de una flauta que me entrego la misma Baba Yaga y otra que nos entrego un Africano antes de adentrarnos a la ciudad antigua. La llamada estuvo a tiempo, parece que todavía Aldebarán estaba alineada correctamente y minutos cortos pasaron cuando llegaron las dos criaturas, horripilantes, temibles y bastante gustosas de destruirnos si no fuera por el gran pacto que estas flautas generan con ellos. Salimos cuanto antes de ahí, nos acomodamos en grupos y llevamos a uno entre garras, el piloto Miller se voluntario para eso, y después de una rápida búsqueda encontramos el pueblo en aquella tormenta planeando aterrizar cerca pero lo suficientemente retirado para que no notaran la presencia de las criaturas aunque poco importaba bajo estas condiciones eso. Todo esto fue hecho bajo el influjo de algo que me provoco a no ser yo misma, posiblemente papa me dejara ir por un momento y mi tío [Azatoth] tomara posesión... no lo se, solo recuerdo que hice y dije cosas que comúnmente no diría al igual que pude hablar lenguas que desconocía por completo.

En el poblado rápidamente fuimos recibidos por los guardias, personas armadas pertenecientes a una diminuta expedición, y nos enviaron directamente con el Antropologo Jackson, el encargado de una investigación y aparente sucesor de la Antropologa Margaret Mead que ya había trabajado con la gente de Samoa anteriormente. A el le informamos de nuestra situación con respecto a lo que había sucedido al tratar de llegar a este lugar y que sus dos guiás habían desaparecido en el alud, el simplemente se sintió arrepentido de haber llevado a tantas personas a este lugar cuando realmente solo ocupaba estar el ahí y nos convenció de que cualquier ayuda que ocupáramos el estaría mas que dispuesta a otorgárnosla.

Ahí nos enteramos que el paquete que el antropologo Jackson había pedido era una particular roca que le había vendido el Masón Nuddleman por medio de una venta secreta. La roca en efecto había venido del espacio, constantemente cambiada de colores hubiera o no luz y emanaba una energía considerablemente fuerte. Para mi era mejor no volver a ver esa roca jamas ni este lugar, que de igual manera no importaba ya que no quedaría mucho de el una vez que termináramos con nuestro objetivo principal.

Hablando del tema descubrimos que había un lugar de interés particular que nos podía servir para comenzar nuestra búsqueda, se encontraba en la la isla de T'au y necesitaríamos de un guiá, alguien de la misma tribu. Nos entregaron a un joven muchacho de nombre Kelepo, bronceado, musculoso, alto, poca ropa, aunque realmente no la ocupaba...

Ese día termino de manera rápida, nos cambiamos a ropas mas cómodas que nos presto el antropologo Jackson y dormimos en su casa, la única con suficientes habitaciones para acomodarnos a todos, y una en especial para mi y el guiá quien regreso empapado después de hacer una guardia con el piloto Miller para cerciorarse de que todo estuviera bien. Mi objetivo esa noche y unicamente por esa noche fue el guiá aunque mi objetivo principal había sido el escoces Gerault pero su aguante físico no es el mismo que su aguante para el alcohol, que lastima.

Al amanecer del día siguiente [Febrero 27] el clima mejoro considerablemente y el antropologo Jackson nos indico que podíamos encontrar un transporte que nos llevaría temprano a T'au y regresaría por nosotros ya al atardecer. Nos apuramos a desayunar y salimos listos hacia el muelle en donde un hombre viejo y acabado pero de complexión fuerte esperaba que terminaran de cargar algunas cosas. Logramos convencerlo de que viniera por nosotros y se quedara un poco mas de tiempo ya que no estábamos seguros cuando tardaríamos pero no queríamos quedarnos sin salida de aquel lugar en caso de que algo pasara.

La llegada a T'au fue breve, la isla era mucho mas diminuta que el lugar donde yo me crie en Polonia, cubierta con algo de selva y algunas chozas regadas por todos lados con una montana que asomaba un mirador donde nos indicaron que debíamos ir. El guiá nos llevo hasta el lugar y con los locales logro trazar el camino mas viable al igual que el permiso para acceder ya que ese lugar era considerado parte de un rito de iniciación a la vida adulta de los jóvenes de la Isla y no podía ser perturbado por extranjeros ni mujeres.

Una vez ahí nos topamos con una caverna que acaba a unos treinta pies de distancia al interior del cuerpo rocoso, no tenia marcas de ningún tipo mas que algunos residuos de objetos que se quemaban en el interior y algunas pinturas y dibujos que decoraban el interior los cuales no tuvieron mucho sentido hasta que el guiá nos explico su significado y ahí todo tuvo sentido para mi.

El interior de la caverna era un lugar de muerte a lo que ya no servia, era un lugar de hundimiento a todo lo que ya no podía seguir con uno mismo y debía ser enviado a la oscuridad, de donde ya no debía regresar por ningún motivo. El cráneo me recordó a algo al respecto, un rito muy antiguo que pedía la destrucción de la soberbia y que involucraba una daga en el proceso. No quedaba mas que tratar el rito.

Armamos un pentagrama en el piso y se acomodaron cada uno en una punta, el anticuario Maxwell se acomodo en el centro del pentagrama con el cráneo debajo de su bota derecha y con la daga en la izquierda. Realizamos una invocación que esperaba y funcionara -Con el eterno descanso, reposo mi confianza sobre el y entrego mi soberbia, mi eterno fallo hacia todo lo que me rodea y lo que me mantiene encadenado a la destrucción, que sea su muerte mi renacimiento-. Con esto dicho el anticuario Maxwell hizo como si cortara su piel y aplasto el cráneo de un golpe lo cual sorpresivamente activo alguna clase de mecanismo que dejo a la vista unas escaleras que iban en espiral hacia abajo.

Las seguimos con cuidado, al principio todo estaba bien hasta que encontramos fango y moho por todos lados, runas y símbolos sin sentido y el fin de las escaleras para nosotros al llegar a un punto donde solo había agua mas abajo. Para esto ya había practicado un hechizo que nos ayudaría a respirar debajo del agua, me cansaría al hacerlo pero lograría que todos pudiéramos bajar a aquel lugar aunque no podríamos llevar ninguna de nuestras cosas.

Así fue, seguimos nuestro trayecto y con una esfera de luz en mi mano derecha nos guiamos en aquella terrible oscuridad acuática hasta llegar a un portón y una ciudad hundida de la que no sabia absolutamente nada, símbolos y runas decorando pilares, cada fragmento de techo y piso, figuras sin sentido, un lugar que no era para ninguno de nosotros ni nunca debió ser visto otra vez, casi nos quedábamos locos, el guiá Samoano comenzó a balbucear y el único que pudo calmarlo fue el Doctor Raphael aunque esto no pareció remediar mucho, estaba deshecho al ver la terrible verdad de aquello que vivió millones de años atrás en este lugar y que dejo sus legados para que cuando regresaran pudieran continuar con sus terribles operaciones, cuales fueran que fuesen.

Nuestro siguiente problema era el de continuar nuestro viaje por esta ciudad. Estábamos sobre una clase de balcón que nos mostraba una buena porción de la ciudad y enfrente de nosotros una especia de torre o campanario, por ahí sentía yo la presencia de lo que estábamos buscando pero el llegar ahí era literalmente dar un brinco de fe hacia la oscuridad y pedir a lo que fuese en que creyera cada uno en que nos amparara y nos guiara con aquella luz que segundo a segundo perdía fuerza y nos mostrara el camino correcto o al menos que nos cuidara en caso de lo peor, no quiero recordar esa ciudad pero cada vez que pienso en lo que vimos tengo pesadillas, aquel lugar podría haber sido la sede de alguno de los grandes padres como Dagon o Hydra, incluso de otras cosas que no conocemos o incluso que no deben ser nombradas.

Saltamos, con fe, lo hicimos, y vivimos para contarlo, pero no sin antes mirar hacia el fondo de aquel oscuro y terrible lugar y sentir como si este penetrara muy por dentro de mi, como lo dijo el loco Friederich Nietzsche, el que mira al abismo demasiado tiempo terminara por ser visto de vuelta por el abismo, hacia lo mas profundo de su ser, su alma, así me sentía en aquel lugar, que algo podía ver hasta mi mas profundo ser.

Pasado eso entramos a la torre y nos encontramos con algo muy peculiar, pulsaba, parecía latir o respirar, el Doctor Raphael creía que era alguna clase de fosa nasal o vestigio de lo que alguna fuese algún sistema respiratorio, no estaba seguro de ello ya que su conocimiento de anatomía foránea a la Humana es tan bueno como el nuestro. Mas al fondo encontramos nuestro objetivo, una piedra enorme que brillaba con un color verde azul con un aura oscura que le rodeaba y hacia que el agua girara y se moviera de maneras anómalas [evento horizonte] como si el tiempo se detuviera alrededor de esta de una u otra manera, absorbiendo toda luz que tratara de pasar alrededor de ella aunque fuese esta mínima, sujeta entre tejidos porosos de aquel lugar o criatura desconocida, tenia un aura de terror alrededor de ella, el terrible monolito nos acechaba como si fuéramos su presa y no nos daba mas idea que la de observarle mientras pensábamos que hacer con aquel objeto.

El Doctor Raphael y el guiá Samoano parecieron tener contacto de alguna manera con lo que sea que fuera y nos dio una explicación de que era y que quería.

Mencionaba ser el primero, parte de un ser conocido como Nilith Ur Tramamin, un ser que había nacido en el principio del todo, separado por una fuerza devastadora que fue la que se encargo de poner todo en movimiento, y que se encargaba de pensarnos a nosotros, es decir que nosotros eramos parte de su psyche o realidad alterna, un sueño. El era una especie de ser durmiente en un plano que nosotros no podíamos alcanzar y mencionaba que una vez despierto vería nuestro fin, que eso no tardaría mucho en llegar, que ni el mismo Cthulhu, o papa o tío, no importaba quien fuera, podría resistir su llegada, todo eso se acabaría en un segundo y no habría mas que polvo de lo que alguna vez fue y nos advirtió que no debíamos interrumpir en su proceso de despertar, una victoria bien ganada que se tenia merecida después de tanto tiempo. El era la esencia primordial del Logos y estaba a punto de despertar, nosotros siendo los primeros en ver todo su poder. El guiá Samoano parecía estar bastante perturbado por estos eventos y mencionaba algo acerca de la realidad y como esta no era como el pensaba.

El Doctor Raphael cuestiono esto y le pregunto si acaso urgía despertar, por que si había durado tanto tiempo dormido ocupaba despertar ahora, por que no continuar durmiendo algunos otros millones, no tenia nada que perder si es que ya había ganado. La amenaza, o simple recomendación, del Doctor Raphael parecieron surtir resultado, menciono que así seria y que nos volveríamos a ver nuevamente muy pronto bajo otras circunstancias. Con esto dicho el brillo del monolito ceso y solo quedo aquel objeto oscuro sostenido por los tejidos alrededor.

La solución, aunque no unánime pero la mas efectiva que se nos ocurrió en el momento, fue la de cortar los tejidos alrededor del monolito y llevarla hacia la superficie aunque esta seria una tarea bastante difícil viendo que el objeto era enorme y una vez en la superficie seria un problema moverla aparte de que no requeríamos que otros se enteraran de lo que había transpirado en aquel lugar.

No ocupamos preocuparnos mucho por eso de igual manera ya que pronto el lugar comenzó a pulsar mas rápido y nos expulso de manera violenta hacia la superficie, siendo suerte que el hechizo que había invocado nos salvo de la violenta presión submarina pero que de ninguna manera nos salvaría del terrible golpe que daríamos contra la playa con la cual impactamos.

De vuelta todos en ser constatamos que había pasado casi medio día y que el barco no debía tardar mucho en salir. Tuvimos que hacer un cambio de planes y reacomodar todo nuestro movimiento en ese momento.

Yo viajaría en un Byakhee con el guiá Samoano en mi espalda y el monolito mientras que el escoses Gerault viajaría con el Doctor Raphael y el piloto Miller para recoger nuestras cosas de la caverna, el anticuario Maxwell tendría que esperar en aquella playa hasta que alguno de nosotros se liberara de sus deberes.

Mi viaje fue el mas lento, el monolito pesaba demasiado y aquella bestia apenas podía con nosotros dos, por lo que fue con mucho esfuerzo que llegamos a la isla principal y dejamos el monolito cerca del avión para cargarlo cuanto antes. Los demás llegaron una hora después, tomando la ruta mas larga y regresando en barco para no levantar sospechas al respecto. Aprovechando la poca luz que nos quedaba trabajamos con el avión y removimos los asientos y algunas placas del mismo para poder montarlo y llevarlo con nosotros.

El piloto Miller nos advirtió que esta era una tarea muy arriesgada y que deberíamos hacer el viaje mucho mas largo ya que ocupábamos llenar el tanque constantemente y vigilar que el motor no hiciera mucho esfuerzo. A este viaje se nos sumaba el guiá Samoano ya que decía que el quería ver el mundo y que el antropologo Jackson siempre le había dicho que debía salir al menos una vez en su vida y ver que había mas allá de su hogar por lo que después de haber visto aquello que nadie debía ver estaba convencido de que era mejor conocer todo lo que había sido hecho por las manos del hombre y aprender.

Salimos sin esperar mas, día o noche no podíamos esperarnos en aquel lugar que estaba muy pronto a transformarse en un verdadero infierno. Sin aviso salimos de Samoa y comenzamos nuestro atrevido viaje por el Pacifico y toda isla que se nos pusiera enfrente. Nos tomo menos tiempo viajar de vuelta ya que el piloto Miller no quería dormir, decía que no debía hacerlo bajo las circunstancias actuales y que podría lograr hacer el viaje en unas doce horas o menos con una hora de sueño a mitad del viaje.

El clima empeoro ligeramente pero nada que el Piloto Miller no pudiera controlar, no tuvimos encuentros con ninguna criatura siniestra pero si tuvimos un encuentro que nos dejo a todos fríos. Casi llegando a Hong Kong nos informo el Piloto Miller que debido al peso no estaba seguro si el avión llegaría a Hong Kong o no por lo que tuvimos que comenzar a sacar todo lo que ya no sirviera, provisiones, armamento, municiones, ropa, bolsas, todo menos los libros y el monolito pero de igual manera si la situación lo ameritaba deberíamos tirar los libros y verles nunca mas.

Vimos la costa y al amanecer [Febrero 28], se veía poca gente por lo tanto si pasaba lo peor no moriría mucha gente... al menos eso esperábamos.

El piloto Miller siguió maniobrando el avión, tratando de mantener la altitud y a la vez el rumbo hacia la ciudad cuando nos dio la negativa final, el avión no iba a llegar al aeropuerto pero tal vez pudiera llegar a un espacio abierto, todo si perdíamos algo mas de peso por lo que tuvimos que salir yo, el escoses Gerault y el Doctor Raphael, quedándose el anticuario Maxwell, el guiá Samoano y el piloto Miller para manejar el avión y tratar de que este no se desplomara. Salimos, el Doctor Raphael y yo estábamos bien pero el escoses Gerault se impacto con una de las alas del avión y salio volando a toda velocidad, afortunadamente su paracaídas se abrió antes de que quedara inconsciente y sin rumbo hacia la costa.

El avión bajo a toda velocidad por los aires mientras nosotros nos deslizábamos considerablemente lento hacia la costa, lo ultimo que vi del avión es que mantuvo su rumbo casi todo el vuelo hasta el final, cuando logro estabilizarse considerablemente para hacer un aterrizaje forzoso y de ahí, de ahí todo era volver a casa y entregar el monolito.

Lo único que me preocupaba en ese momento e incluso ahora son las visiones que me provoco al tocarlo, no se si los demás las vieron pero parece como si ahora supiera todo de lo que me rodea lo cual me tiene aterrada... siento como si el mundo fuera demasiado pequeño y necesitara salir de urgencia hacia algún otro lado, pero la pregunta es a donde.

También queda pendiente el movimiento del monolito hacia una locación segura, fuera de aquí y fuera de las manos del Buró, en algún lugar que nadie pueda acceder mas que unos cuantos... ¿sera buena idea usar la bóveda de Carlomagno otra vez?


Hoy creo que si podría tomarme un trago de alcohol o toda la botella hasta acabar en el suelo.

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