Wednesday, May 1, 2013

Pandillas


Tijuana, Baja California

Taquería los Panchos, o los Pepes, los Tíos, los Sobrinos, o cualesquiera que sea que existan de a docena en la ciudad, eso no importaba, pero eso era lo que debía decir a la entrada del pequeño lugar, que había cambiado administración al menos unas diez veces, donde se vendían tacos de toda clase de carne, en especial la de perro pero eso los clientes no lo sabían ni deberían de saberlo jamas, buen secreto guardado que le daba sabor y jugo al alimento sagrado nacional.

Cuatro hombres se encontraban reunidos fuera del recinto, vaciá por el momento, engullendo algunos tacos de carne con cervezas a la mano en vasos de plástico rojo. Los cuatro vestían chamarras de cuero, camisas de cuadros, pantalón de mezclilla y botas, dos con sombrero, uno blanco y otro negro, se encontraban a los lados de la barra donde disfrutaban de la comida.

Alrededor de ellos sonaba una vieja televisión montada en un soporte de metal que había sido reforzado a la pared varias veces y cerca de uno de los taqueros, el que manejaba diestramente la adobada y mantenía el calor arriba y abajo para tener la carne en su punto, estaba una radio vieja, posiblemente de los ochenta, de la cual sonaba un ruido estremecedor que solo podría ser conocida como banda, con una canción melancólica acerca de un tipo que perdía a su pareja y ya no la podía recuperar por algún asunto trivial que el no comprendía en el momento.

-Compadre, ¿que pedo con la sobrina?- Pregunto uno de los hombres conocido como el güero manríquez.

-Pues nada, que dice que el novio no quiere el plebe- Respondió un segundo hombre conocido como el macanas

-Como el hijo de su puta madre dice eso. Jijo de la chingada si no tiene madre, joto tenia que salir el muy pendejo- Dijo el tercer hombre conocido como el Coronel, mi Coronel.

-Eso es inaceptable camarada, el morro la mantiene o se chinga por caliente- Dijo el cuarto hombre conocido como el alambre.

-No compadre, o le dice que se componga el morro o con un putazo lo arreglamos- Dijo el güero manríquez.

-Ya se lo advertí, o le hace caso o me le pongo al brinco con pinches tres plomos en el fundillo- El Macana dio un trago a su cerveza y termino de comer su taco. -Eh, otros dos mas con todo-

-Si jefe, van dos con todo- El taquero asignado al destacamento de adobada afilo aprisa el cuchillo y comenzó a poner algunas tortillas que baño con el jugo de la misma carne.

-¿Y que dijo?- Pregunto el güero manríquez.

-Pues nada, que va a decir el cabrón- Respondió el Macana, -¿Oye que horas son?-

-La hora de irnos a chingar a su madre- Dijo el güero manríquez. al ver su reloj de oro. El Macana hizo una seña con su mano al taquero y este lo tomo como una negativa para su siguiente orden. Los cuatro terminaron sus cervezas, el güero manríquez. tomo su sombrero negro y el macana el blanco, los acomodaron, pagaron y salieron al estacionamiento en donde los esperaba su camioneta, una escalade negra con cristales polarizados, prohibidos por la ley, y hechas de un material capaz de resistir algunas balas. Los cuatro montaron la camioneta, el güero manríquez. tomo el volante y el macana el de co-piloto, el coronel y el alambre se acomodaron atrás detrás del piloto y co-piloto respectivamente. La camioneta salio de prisa del estacionamiento en aquella Taquería del centro de la ciudad y voló por uno de los bulevares sin ruta aparente, si la había solo ellos podrían saberlo.

-Déjame le hablo al cabrón- Dijo el güero manríquez. y saco su celular. Marco unos números y espero a que contestaran al otro lado de la línea, -¿Loco?-

-¿Quien habla?- Pregunto una voz débil y somnolienta

-¿Como que quien hijo de la chingada?- Pregunto de vuelta el güero manríquez. alzando la voz

-Ohh... ¿que pedo?- Pregunto la voz

-¿Como que que pedo cabrón, donde esta el perico?-

-Pues aquí en la cantona...- Respondió la voz

-Mas te vale cabrón- El güero manríquez. colgó el celular. Minutos después se detuvieron frente a una pequeña casa de un piso con un carro chocado y sin llantas en la entrada, -Vive en la mierda este cabrón-

-Si es un pinché criko compadre, ¿a que le tira pues?- Pregunto el macana

-Voy a ver a ese pendejo- Respondió el güero manríquez. y salio solo hasta la puerta de la casa donde tuvo que tocar varias veces hasta que alguien abrió lentamente la puerta. Era un hombre flaco en rompa interior con el cabello alborotado y la vista cansada

-¿Que pedo?- Pregunto el hombre

-¿Donde esta el perico?- Pregunto güero manríquez. y el hombre miro adentro y después volvió a mirar al güero manríquez.

-Por ahí...- Respondió el hombre y sorbió algunos mocos como si estuviera enfermo.

-¡Como que por ahí hijo de la chingada!- El güero manríquez. abrió la puerta de golpe tumbando al hombre, -¡Quiero esa chingadera ya!-

-No se... en la mesa...- Dijo el hombre y el güero manríquez. reviso la mesa donde había varias bolsas vacías y una bolsa llena de un polvo que, esperaba, fuera cocaína, o perico como se le conoce coloquialmente en esas partes, aunque la bolsa estaba a la mitad.

-Cabrón... te chingaste quince bolsas- Dijo el güero manríquez. y miro al hombre. -¿Como putas vergas te chingas quince bolsas?-

-No se...- Dijo el hombre quien parecía estar desorientado ahora que se encontraba en el piso, sus respuestas eran mecánicas, no conscientes o al menos no lo aparentaban así.

-Hijo de la chingada estas cabrón- El güero manríquez. camino de vuelta a la camioneta e hizo algunas señas a los tripulantes -Saquen las cuerno de chivo-

Los cuatro tomaron rifles de asalto AK-47 de la parte trasera de la camioneta y sacaron varios cargadores en forma de barril. Ya al haber cargado todos sus armas y preparado la primera bala se formaron en fila horizontal frente a la casa y a la orden del güero manríquez. balearon todo. Las balas estaban hechas para penetrar armaduras, las famosas balas mata policías, destrozaron casi toda la casa y su estructura. Al terminar la munición del primer cargador cambiaron a un cargador en forma de banana y entraron a la casa donde habían tres cuerpos, incluyendo al hombre que había traicionado al güero manríquez. No quedaba nada con vida en aquel momento en esa casa, ni las moscas se dignaban a hacer ruido.

-Chequen los pinches cuartos- Ordeno el güero manríquez. y los hombres se dividieron para buscar mas droga o dinero, lo que fuese que compensase por lo que acababa de pasar. El primer en encontrar algo fue el mismo güero manríquez., varias bolsas de cocaína escondidas dentro de un mueble, aproximadamente unas cuarenta, algunas parecían ser producto que el había pedido, no estaba seguro y no le importaba ya que había recuperado su inversión inicial mas lo que pudiera sacar de lo otro. El siguiente fue el macana, encontró los cuerpos de una mujer y un joven en cuartos diferentes con heridas de balas por todos lados. El as saco un trofeo hecho de oro puro que entrego al güero manríquez.

-El pendejo servia para algo, o es robado. Igual pa` los tacos compadre- Dijo el As

-A huevo- Dijo el güero manríquez. y se dio cuenta que de la parte superior del trofeo sobre salía algo. Al quitar la tapa encontró miles de dólares adentro en fajos de diferentes tamaños, -Mire no mas, y el puto decía que no tenia ni pa` su pinché alma en pena. Gente jodida que vive en la mierda pero caga oro, por eso no dejan de ser mierda, por no ayudar ni al prójimo ni así. mismos-

-¡Oiga compadre, venga acá!- Grito el Alambre y los tres se reunieron con el, en la parte trasera, en un pequeño patio cerrado, había un niño de unos cinco años escondiéndose debajo de un lavadero de piedra, -¿Que hacemos con el?-

-¿Pues que cree?- Pregunto el güero manríquez.

-¿Matarlo? Compadre tiene cinco años- Dijo el Macana

-Si compadre, pero aquí ni los niños chicos salen vivos, todos muertos- Respondió el güero manríquez. con tono frió y levanto el rifle de asalto apuntando al pequeño niño.

-Compadre, tenga corazón, el chavalo, no sabe nada- Dijo el Macana, tartamudeaba al hablar mientras trataba de calmar a su estimado compadre.

-¿Ta` chico el morro?- Pregunto el güero manríquez., -aquí bien sabe compadre que nadie puede salir con vida y si esta mal matar a un niño con Dios me las arreglo cuando llegue al cielo-

El güero manríquez. jalo suavemente el gatillo y dejo salir una bala que hizo un eco tan grande que hasta hizo brincar a los otros tres hombres. La cabeza del pequeño niño quedo destrozada y unos pedazos de carne quedaron todavía colgando con varios otros fragmentos del cráneo y sesos contra la pared del lavadero de piedra.

-Quemen esta chingadera, que no quede huella de nada- Dijo el güero manríquez. y volvió adentro. Sin dudar de las órdenes los hombres sacaron varios botes de gasolina y la esparcieron por toda la casa. Al acabar solo tuvieron que disparar una bala más y la casa entera se convirtió en una bola de fuego. El grupo se retiro con la droga y el dinero para reportarse nuevamente con el patrón el cual esperaba ansioso los resultados.

Nadie supo nada, nadie vio nada, los que vieron quedaron callados, sabiendo que su vida pendía de un hilo, los que escucharon, se hicieron los sordos, mejor así., nadie mas sale herido.

Un fragmento mas en el eterno desierto de la historia que no tiene voz, ni rostro.

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