Friday, November 23, 2012

Umbra Historico


Existe un edificio bastante viejo cerca del centro de la ciudad, diez pisos, de color negro al igual que las ventanas que le recubren, un anuncio decrepito que estaba casi deshecho adornaba el tope del mismo. En este lugar se trabaja en todos los ámbitos, existen tanto ingenieros en diferentes ramos como licenciados, maestros y doctores, todos viven en conjunto, les guste o no, y se encuentran en constante contacto gracias a la necesidad de las disciplinas del vecino. En el noveno piso de este edificio se tenia algo muy peculiar, para empezar este piso era poco diferente a los demás, desordenado pero bello, en caos armonioso, se tenia un poco de todo por todos lados y algo de todos en pocos lugares, era una combinación de muchas cosas pero irradiaba una clase de sentimiento de libertad sobre una opresión desconocida para algunos y muy frecuente para otros. Es en una esquina poco iluminada, aquella esquina del noveno piso que era lúgubre, uno de los pocos espacios donde la luz no alcanzaba a iluminar y que pocos deseaban pisar, donde se encontraba algo que solo una diminuta cantidad de personas se atrevían a conocer. Era tradición de los empleados el mandar a los nuevos, fuese cual fuese su ramo, a dicho piso para hacer entregas al igual que a visitar a los peculiares miembros de este piso, muchos no regresaban, los pocos que lo hacían se remitían a frecuentarlo muy de vez en cuando y los que quedaban volvían todos los días para maravillarse de las curiosidades y datos interesantes que se encontraban aquí. Fue en una ocasión cuando uno de los nuevos tuvo la oportunidad de hablar con el hombre que trabajaba en la oficina de la esquina, el hombre que habitaba en aquella oscuridad era curiosamente llamativo, una persona un tanto lúgubre que retomaba mucho la filosofía de vivir con el prójimo en paz para que a el lo dejaran en paz mientras que a la vez sus vecinos no le dejaban tan en paz como el quería pero de igual manera continuaba con su política de trabajar sin molestarlos aunque nadie comprendiera realmente lo que hacia.

Esta oficina ocupa un poco mas de explicación, para empezar era un lugar de trabajo aterrorizante y no apto para el débil, las paredes estaban decoradas con artefactos bizarros, herramientas que en otros tiempos eran de lo mas normal pero que hoy en día recordaban lo salvaje que fueron los siglos pasados de la humanidad; pinturas y dibujos un tanto raros ya que contrastaban unos con otros, algunos siendo una verdadera belleza, como una replica de la Mona Lisa o la Ultima Cena, otros un tanto confusos, como unos relojes que se derretían en el desierto o lo que parecía una escena de terror donde una de las pocas cosas descifrables claramente eran un toro deforme y una mujer que parecía encontrarse en dolor absoluto mientras sostenía a un joven en sus brazos, otros pasaban totalmente a lo obsceno y grotesco tan al grado que ya no se podían considerar arte o tal vez si, eso a final de cuentas era decisión de cada quien; los estantes y libreros, ocho y seis en total respectivamente, se encontraban repletos de libros que daban un olor a libro caduco pero a la vez se sentía que se habían tostado y añejado deliciosamente en aquella oscuridad que prevenía mas su eventual desgaste; en uno de estos libreros se encontraba una hilera de figuras dentro de las cuales destacaba la piedra del sol mexica, aquel circulo de piedra rico en simbología donde en el medio se podía apreciar un rostro sacando una lengua perforada y unas garras a sus lados que parecían de águila, la figura de cuatlicue, dominatriz de serpientes y madre terrible, una criatura sin cabeza mas que dos serpientes que se unían al tope y una falda hecha de las mismas, y la piedra de coyolxauhqui, otra piedra circular pero esta decorada con una mujer descuartizada en varios fragmentos, sin olvidar un sin fin mas de estatuillas medievales y antiguas, replicas de figuras heroicas y nefastas, según las grandes masas y las mentes de ayer y hoy, siendo todas de diferentes tamaños, algunas diminutas, como lo fueran unos pequeños cráneos de obsidiana, y otras completamente colosales, como un juego completo de armadura Medieval del Siglo XII; sobre el escritorio un mar de papelea que no veía fin a través de unas manos en forma de garras, débiles, viejas pero seguras, trabajaban lentamente aquellos papelea con mucho esmero y un amor que hacia parecer como si fueran amantes.

El nuevo empleado al principio no parecía tan interesado pero lentamente se acerco y decidió primero observar con detalle aquello que tanto hacia la desconocida figura que no podía concebir de manera adecuada, no le pudo ver bien hasta no acercarse con sigilo, todo para no interrumpirle, y así poder observarlo con un nuevo enfoque que le permitía ver sobre la umbra. Era una figura vieja pero a la vez se veía considerablemente fuerte, no se miraba con la menor intención de prestarle atención y con suavidad, cuando lo ameritaba, tomaba notas en unas pequeñas hojas cuadradas que tenia enfrente de el y las almacenaba con cuidado en uno de los cajones de su escritorio.

-Puedes preguntar, tienes poco tiempo- Murmuro aquella figura con una voz ronca y débil.

-¿Que hace?-

-Hago lo que todo mundo reniega y siempre juzga y se queja, lo que todos toman por sentado y juran que ya no hay mas de que hablar, el orgasmo Rankeano de creer que el mundo esta así por que si, que no ocupa indagarse y explicarse con cuidado de no sazonarle de mas. Soy aquello que muchos Estados han destruido con completo odio y otros han amado con una ferra pasión-

-¿Es un Historiador?-

-Se podría decir, soy algo muy parecido pero a la vez también soy muchas otras cosas. El simple hecho de tener la obligación de entender la Historia me obliga a entender otros conceptos dentro de ello que gracias a otras ramas que provienen de nuestros estudios han nacido y proliferado ampliamente-

-Suena frustrado-

-No, para nada. Si estuviera frustrado estaría tirando una terrible rabieta en el piso y gritando por mis honores y créditos, tengo muchas cosas de mayor importancia y seriedad como la de estarme matando por estupideces- El muchacho se quedo sorprendido, a pesar de que el viejo no hablaba muy alto o fuerte se escuchaba en su voz un tinte muy valioso de responsabilidad, seriedad y fuerza, parecía como una clase de persona que en sus buenos días fue un gran líder. -El tiempo se acaba muchacho-

-¿Algo de interés en sus documentos?-

-Muchas cosas pero no es algo que a la mayoría le interese al menos que ensucie a algún héroe o eleve algún villano a un nuevo pedestal, honestamente lo que encuentro hoy en día me promueve a buscar una nueva manera de hacer las cosas si no es que quiero verme en la penosa necesidad de tener que cerrar mi oficina e irme al carajo-

-Existe un mundo allá afuera para explorar, no creo que todo lo que usted ocupe este en estos archivos-

-Mas que claro me queda eso pero nunca esta de mas examinar los viejos archivos en busca de algo que este entre lineas, esos pequeños detalles que le dan un buen sabor al día y a la vida, necesito confirmar esto para entender el pasado con mayor claridad y entender la forma de nuestro presente para que, si es posible, pueda eventualmente saber a donde vamos-

-¿Se puede hacer algo como eso?-

-En teoría, no es como que todo va en un ciclo o en una linea predefinida pero podemos encontrar ciertos patrones interesantes en la Humanidad que nos dan una idea de por donde es que queremos ir y la respuesta es, aunque tonta, muy sencilla y evidente-

-¿Cual es esa respuesta?-

-Queremos saberlo todo y nos da miedo, buscamos progreso a cambio de la ignorancia, aceptamos presión social por beneficios a corto plazo, no existen planificaciones buenas a largo plazo y eso es eventualmente lo que termina por hundir a muchas naciones aunque, ya sea por buena decisión nuestra o el añoro del hombre a recuperar su pasado, existen muchos que regresan al campo de juego después de haber desaparecido por siglos... bueno, al menos eso es lo que nos gusta pensar pero la verdad es que muchas cosas siempre han estado ahí solo que se les oculta para confundir al enemigo-

-Eso suena interesante-

-No todo es lo que parece a primera vista, le recomendaría que buscara dentro de la gran Umbra y viera lo que es nuestro mundo realmente, lo que es usted y yo en esta gigantesca estructura donde el individuo parece no valer nada cuando realmente su trabajo colectivo parece ser lo que le hace ser el engranaje mas importante. Ponga atención a esos detalles minúsculos y tal vez pueda ver un semblante de verdad; ahora fuera de aquí muchacho que me encuentro bastante ocupado en mi arrogancia y locura como para prestarte mas atención- Sin decir mas el muchacho se retiro de la misma manera que entro y casualmente regresaría con aquel hombre viejo para aprender nuevas cosas viejas que ahora se comprendían y admiraban con otro prisma.

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