Thursday, November 22, 2012

Oficinas y Llamas


Un día todo esta bien, la oficina se llena lentamente de objetos conocidos y nuevos, de personas que continuamente entran y salen de pasillos, puertas y cuartos, de fragancias como perfumes, lociones, café, impregnando principalmente pasillos y comedores, cuartos pequeños de descanso, incluso cubículos, los sonidos son variados, tacones, zapatos, maquinas que prenden y apagan, el aire acondicionado, el murmuro y el grito de los vecinos de cubículos y oficinas, teléfonos, celulares, impresoras, copiadoras, es un mundo bastante rápido pero en orden que se encuentra invadiendo constantemente los sentidos del que habita en dicho lugar. Cuando algo altera en este curioso orden de las cosas es evidente que todos han de notarlo de inmediato aunque los mas distraídos puede que tarden mas que sus vecinos todos, sin excepción, lo notaran por su cuenta o por la mención de algún vecino. Lo mas común es la temperatura, cuando esta incrementa todos hacen una queja al respecto y no se hace esperar el que vea por que el clima de piso se encuentra de dicha manera, se arregla de manera simple al cambiar la temperatura con un control aunque en esta ocasión no parecía tener el efecto deseado, el calor continuaba incrementando, lentamente pero lo hacia, y fue eventualmente cuando se dio la gran sorpresa de que el edificio se encontraba en llamas, originalmente en algún lugar del sótano de dicho edificio y como era de esperarse este se esparció a todos los pisos por donde pudo, las paredes sufriendo los estragos mas violentos que alguna vez habían visto en su largo tiempo de vida y las alfombras retardantes de fuego siendo poco efectivas cuando un mar hirviente les atraviesa, en especial cuando estas mismas se encuentran sucias por la pobre higiene aplicada.

Todos saldrían bien y en considerable orden del edificio, eventualmente, entre gritos de pánico, movimientos corporales involuntarios y alguno que otro desmayado mas sin olvidar aquel que es de estomago débil y que vomita donde puede una vez fuera del peligro, y a veces ni eso, pero el problema mayor fue al momento de hacer el conteo, una vez presentes ya los bomberos, de la población del edificio para darse cuenta que faltaban algunos miembros del personal dentro del cual se podía incluir al dueño de la Empresa, quien sabían se encontraba desde tempranas horas dentro del edificio. Lo que no se sabia con exactitud era lo que hacia pero para no quedar con duda podemos entender que una joven bastante atractiva buscaba un aumento de salario y un puesto nuevo por lo cual se ofreció a ayudarle con cualquier cosa que necesitase, lo demás puede quedar a la imaginación del lector para que intuya lo que guste.

Atrapados adentro del infierno ambos se habían encerrado a piedra y lodo en la oficina, hasta donde les daba a entender la lógica el hacer esto les prevendría morir asados pero no de la posible intoxicación, por lo que con hartas ansias esperaban que alguien pasara por las puertas aunque no se notaba demasiada esperanza en aquellos rostros llenos de sudor. Alrededor de ellos continuamente se escuchaba equipo y partes del edificio cayéndose, madera que tronaba, metal que brincaba por todos lados, el edificio cobraba formas inimaginables tal cual obra de arte abstracta y por aquella ventana semi opaca de la oficina se podía ver que las llamaradas crecían mas y mas, lentamente acercándose a su objetivo, buscando devorar carne humana sin piedad, cada segundo transcurrido era una gota de sudor mas que recorría la frente y el cuerpo, cada segundo significaba una lágrima mas que caería al piso y se evaporaría casi instantáneamente.

Fue cuando las llamaradas habían llegado a su punto mas alto que escucharon algo diferente en el orden de las cosas, la madera continuaba tronando pero parecía tener un orden que no era provocado por el fuego y cada vez se acercaba mas a ellos, con rapidez, cuando estaba al lado de ellos se escuchaban golpes brutales contra la madera y después silencio, un silencio comparado con todo lo que había alrededor y de manera violenta fue cortado de tajo este silencio para dar forma a un pedazo de metal que destruía la ventana y después comenzaba a tronar parte de la puerta. Lo que venia tras de aquella destrucción sin sentido no parecía netamente humano.

-¿Qu... quien es usted?- Pregunto el Dueño, no hubo respuesta, solo golpes y mas golpes que continuaban sobre la puerta hasta partirla en dos, un rostro con ojos que brillaban, trompa larga, ropa holgada, lo que se veía enfrente comenzaba a tomar forma pero seguía sin tener mucho sentido para ambos, no parecía ser un bombero ni un comediar, parecía una criatura casi infernal. -¡Aléjese, váyase!-

Los gritos desesperados seguían cayendo a oídos sordos mientras que el dueño se alejaba y escondía tras su escritorio la joven continuaba en su posición, congelada, estática, con los ojos petrificados sobre aquella figura que ahora tomaba forma, era un hombre, no muy alto ni fuerte pero si de un físico decente, su cabeza estaba cubierta por una mascara de gas con una manguera que daba vuelta hacia la espalda, una camisa de manga larga remangada hasta los codos y una corbata que hacia juego con la camisa y pantalón de vestir, unas botas negras militares que estaban fuera de orden parecían haber visto una brutal batalla al cruzar por aquellos campos en llamas y los brazos eran carentes de cualquier clase de vello, otro posible acto de las llamas que les rodeaban.

Una voz imperceptible vino de detrás de aquella mascara, cualquier cosa que hubiese dicho era totalmente sin sentido para ambos los cuales terminaron por caer al piso vencidos por la nube oscura que comenzaba a inundar la oficina. Lo siguiente que supieron era que se encontraban ambos afuera, el dueño parecía haber despertado primero pero no se veía en muy buen estado, los paramedicos ya lo llevaban hacia una ambulancia con una clase de respirador que se accionaba de forma manual y los bomberos platicaban con un hombre que se parecía mucho a aquel que había salvado a la joven quien a su vez había notado que ella se encontraba fuera de peligro pero aun así tenia que pasar por el examen de rigor propiciado por los paramedicos.

-Estarás bien, afortunadamente tu buen estado de salud y la prontitud con la que te sacaron del lugar ayudo a que no hubiera efectos secundarios. Te recomiendo no manejar ni hacer ninguna clase de ejercicio pesado y acudir a tu médico durante la semana para un examen mucho mas detallado- La joven agradeció al médico y se acerco a aquel hombre que discutía con los bomberos quienes parecían fascinados y a la vez alarmados.

-Entonces la mascara que usas es parte de su equipo- Pregunto uno de los bomberos

-Cuando trabajas en un cuarto que esta siendo monitoreado por un sistema que literalmente corta todo el suministro de gas sabes que ocupas uno de estos o de lo contrario morirás-

-Eso suena brutal para un Ingeniero en Sistemas-

-Parte del oficio-

-Solo recuerda que la próxima vez que tengas que abrir las puertas no uses tanta violencia o no podremos justificar el por que del asunto. Mejor para la próxima usa los extintores y abre camino por lugares seguros-

-No iba a tocar ninguna perilla ni mucho menos iba a tomarme la delicadeza de tocar o abrirme camino de manera civilizada, gente podía estar muriendo adentro y la sorpresa de esto es que estos dos estaban en una de las ultimas oficinas de las cuales yo sabia que no debían estar en uso. Fue simple suerte el encontrarlos-

-Suerte y tal vez algo mas, de igual manera es un buen trabajo aunque deja mejor esto a los profesionales-

-Lo único que me falta es el traje de kevlar aunque prefiero evitarme la molestia de cargar con algo tan pesado si lo que ocupo es moverme a prisa-

-Tal vez tengas algo de razón en eso pero insisto en que no debes de inmiscuirte de esa manera ni mucho menos arriesgar tu vida en algo que no te incumbe, los héroes no sirven de nada muertos-

-Eso es debatible-

-Disculpe- La joven hablo por fin, los hombres voltearon a verle y esta se sintió algo intimidada. -¿Usted es el encargado de sistemas?-

-Si, lo era hasta que se quemo el edificio. Creo que voy a necesitar un nuevo trabajo-

-Quisiera agradecerle por lo que hizo, fue muy noble de su parte-

-No se preocupe solo que para la siguiente vez que pase algo como esto deje de tirarse a su jefe y corra, háganos un favor a todos-

-Que grosero y mal educado es usted-

-Tengo las grabaciones de las cámaras de seguridad, no me obligue a sacar el respaldo y ponérselo a todos para que vean-

No se volvió a hablar una sola palabra mas del asunto.

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