Friday, December 7, 2012

Neblina


La noche era terrible, la luz de la calle iluminaba muy poco en aquella neblina densa que no dejaba ver nada mas allá de dos metros enfrente de la ventana. En el exterior se escuchaba una terrible tormenta, aproximándose de todas direcciones, truenos cayendo lejos, cerca, a medias, y un ventarrón que calaba hasta los huesos y hacia temblar el cristal de la pequeña ventana la cual parecía que saldría volando de su marco.

El hombre continuaba acostado sobre su cama, viendo de vez en vez las cortinas y la pequeña apertura que dejaba para recibir los rayos del sol una vez que este se presentara pero en su corazón sentía como si eso nunca fuera a pasar, que el escenario que vivía en ese momento era para toda la eternidad, la oscuridad había ganado y lentamente todo desaparecería en la nada, todo seria nada. Cuanto no quedaría en silencio, cuantas cosas no pasarían al olvido, cuando aquellos preguntaran, que fue del mundo, nadie responderá, nadie existirá, cuando pregunten, de quien son estos huesos, no quedara nadie para distinguir patriota de traidor, bueno de malo, común de supremo, no existirán definiciones, letra, cantar, bailar, gozo ni fe, no existirá guerra, paz, hambre, gula, peste, enfermedad, silencio o risas de niños, no quedara nada, quien podría hablar de las maravillas y desastres que la humanidad vio pasar en aquel mundo donde no hay mas que cenizas de lo que alguna vez fue, nadie, por que no hay nada ya, solo oscuridad, tinieblas, nada.

Pensamientos horribles pasaron por la mente de aquel hombre al hacer remembranza de todo esto, su respiración se entrecortaba, su mente no dejaba de viajar por infinitos pasillos de delirio y su cuerpo se sentía cada vez mas ligero, siendo absorbido por aquel gran universo donde morfeo era uno de los reyes, no habría mas que desear mas que el ser parte de la nada tan rápido como pudiera y acabar con esta pesadilla de una vez.

A la mañana siguiente los poderosos rayos del sol le despertaron por aquella apertura pequeña que dejaba abierta, el hombre salio rápidamente disparado hacia a ella y observo el exterior, podía ver que la luz había vencido nuevamente a la oscuridad, brillaba con tal intensidad que sus rayos acariciaban su piel, el mismo cristal reflejaba lo cálido que esto era y por vez primera en mucho tiempo el hombre respiro hondamente y soltó un suspiro, de felicidad, gozo, por el simple hecho de estar vivo para ver la belleza que decora la bóveda celeste una vez mas.

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